{"id":163,"date":"2011-11-05T19:58:47","date_gmt":"2011-11-05T18:58:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=163"},"modified":"2011-11-05T19:58:47","modified_gmt":"2011-11-05T18:58:47","slug":"el-inconformista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2011\/11\/05\/el-inconformista\/","title":{"rendered":"El (in)conformista"},"content":{"rendered":"<p>El mutismo en que el abismo de la depresi\u00f3n ha tenido sumergido a <strong>Bernardo Bertolucci<\/strong> desde la realizaci\u00f3n, hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, de ese hermos\u00edsimo poema afrorromano que es <em>Asediada<\/em>, felizmente ha llegado a su fin. El cineasta de Parma est\u00e1 ya rodando la adaptaci\u00f3n de la novela <em>Yo y t\u00fa<\/em>, de <strong>Niccol\u00f2 Ammaniti<\/strong>, y el anuncio ha venido acompa\u00f1ado por otro, ins\u00f3lito: la confirmaci\u00f3n de que el film adopta la t\u00e9cnica\/3D. Bertolucci sigue pues, a sus m\u00e1s de setenta a\u00f1os, muy atento al p\u00e1lpito de los tiempos y con ganas de experimentar, sin conformarse. Acaso est\u00e1 decisi\u00f3n pueda parecer parad\u00f3jica en quien afirm\u00f3 que <<Los que amamos a <strong>Proust<\/strong> estamos vacunados contra las modas>>, pero el uso que de la innovaci\u00f3n digital pretende hacer BB no es cosm\u00e9tico sino narrativo, al servicio de la historia; y solo esto ya lo separar\u00eda de todas las producciones, abrumadora y vac\u00eda mayor\u00eda, que hasta ahora la han utilizado. Pese a su prop\u00f3sito, habr\u00e1 quien lo siga tachando de oportunista, y la experiencia no le resultar\u00e1 en absoluto desconocida; ya en el a\u00f1o 1970, con la adaptaci\u00f3n de otra novela de \u00e9xito, recibi\u00f3 dardos similares; pero el genio palpita a su propio ritmo y solo a \u00e9l puede atenerse, y si el resultado que ahora nos traer\u00e1n los dardos es comparable a <em>El conformista<\/em>, ego\u00edstamente diremos, como espectadores, que bienvenidos sean los dardos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" src=\"\/\/www.slantmagazine.com\/images\/house\/film\/conformist.jpg\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"300\" \/>La decisi\u00f3n entonces de adaptar <em>El conformista<\/em> pudo quiz\u00e1 coger a los compa\u00f1eros de viaje sesentayochista del director con el pie revolucionario cambiado, por venderse a los odiosos d\u00f3lares del sistema &#8211; o del Sistema -, pero en modo alguno desde un plano art\u00edstico, que en definitiva es el que cuenta. En efecto: ya en el n\u00facleo de su decisi\u00f3n adolescente de dedicar su vida al cine hay una renuncia voluntaria a la palabra. <<Sent\u00ed que la palabra no me pertenec\u00eda, y por eso me decant\u00e9 por la imagen.>> La palabra pertenec\u00eda a su padre <strong>Attilio<\/strong>, poeta, y la decisi\u00f3n del joven Bernardo es la primera estocada metaf\u00f3rica de las muchas que, con los a\u00f1os, asestar\u00eda a su progenitor desde la pantalla, quien se lo har\u00eda notar ir\u00f3nico: <<Qu\u00e9 inteligente eres. Me has matado tantas veces y nunca has ido a la c\u00e1rcel.>> Pese a sus sentimientos iniciales, la palabra ha sido una constante en la filmograf\u00eda de BB, y a la literatura no ha dejado de recurrir, manantial primero a partir del que ha erigido algunas de sus m\u00e1s memorables creaciones cinematogr\u00e1ficas, desde <em>La estrategia de la ara\u00f1a<\/em> hasta <em>El cielo protector<\/em> o <em>So\u00f1adores<\/em>.<\/p>\n<p>Las ense\u00f1anzas de <strong>Marx<\/strong> y sobre todo de <strong>Freud<\/strong> es otra de esas constantes, y en este sentido <em>El conformista <\/em>sea quiz\u00e1 la obra de Bertolucci que m\u00e1s lejos lleva el postulado freudiano de matar al padre, pues que constituye un triple parricidio: al del padre bi\u00f3logico ha de sumarse el del padre cinematogr\u00e1fico &#8211; <strong>Jean-Luc Godard<\/strong> &#8211; y el del padre de la obra &#8211; <strong>Alberto Moravia<\/strong>. El asesinato de Godard tiene incluso plasmaci\u00f3n en la pel\u00edcula, al asignar BB &#8211; <<inconscientemente>> &#8211; al personaje del profesor Quadri, objetivo de la pistola del protagonista, las se\u00f1as reales del apartamento de Godard en Par\u00eds; as\u00ed, con el asesinato de Quadri, asesina a Godard, es decir a los ideales de realizaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica anarquista que el director suizo simbolizaba quiz\u00e1 como nadie, y que a BB le merecieron los dardos apuntados.<\/p>\n<p>Pero es el asesinato de Moravia el de mayor inter\u00e9s. Asesinato con la atenuante, o m\u00e1s bien la eximente, de la necesidad; BB lo perpetra para conseguir la obra que ten\u00eda en mente, por cierto m\u00e1s lograda que la de papel y tinta. Quienes busquen en la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica el trasunto en im\u00e1genes del original de Moravia pueden ahorrarse el visionado; con mucho sentido, BB traiciona la letra de la trama, en definitiva un follet\u00edn decimon\u00f3nico, para contar la historia que \u00e9l quiere contar, la de un hombre aplastado por un trauma infantil que le lleva a sacrificar su naturaleza, aquello que le hace cualitativamente distinto, aquello que le hace humano, por un sentimiento que, aun falso, le produce la ilusi\u00f3n de pertenencia: la historia de un hombre que antepone la seguridad del grupo a su libertad individual. El fascismo del film, al que el protagonista Marcello (inmenso <strong>Jean-Louis Trintignant<\/strong>, tan parco en gestos como rico en matices) se adhiere con la fe ciega de quien no quiere ver, es en gran medida metaf\u00f3rico, ejemplo hipertrofiado de ese grupo uniformador y castrante. La tr\u00e1gica iron\u00eda de la peripecia de Marcello ser\u00e1 que en realidad el trauma infantil es solo producto de su imaginaci\u00f3n, con lo que la \u00fanica elecci\u00f3n verdadera de su vida &#8211; equivocada o no, eso es accidental -, la de sacrificar su individualidad en favor de la masa, pierde de pronto todo su sentido, al comprobar la falsedad de la causa que la condicion\u00f3. (Aparte, un grupo nunca es tan fiable como uno supone, pues un grupo no es sino la uni\u00f3n de distintos hombres, y al final cada cual tiene que sostenerse los propios pantalones, si es que quiere sosten\u00e9rselos.)<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" src=\"\/\/www.csf.katowice.pl\/cms.php?img=2221\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"122\" \/>Segunda colaboraci\u00f3n con <strong>Vittorio Storaro<\/strong> como director de fotograf\u00eda, <em>El conformista<\/em> es tambi\u00e9n un t\u00edtulo capital en la filmograf\u00eda de Bertolucci por suponer el primero en que puede desarrollar plenamente esa maestr\u00eda elegante, personal\u00edsima, donde la luz y la c\u00e1mara no dejan de bailar un vals hipn\u00f3tico, on\u00edrico y de una plasticidad casi f\u00edsica, estrujable. No se priva de utilizar todo tipo de recursos, que los dardos calificaron de esteticistas y decadentes, como el omnipresente plano-secuencia (firma de la casa), los contrastes tenebrosos o incluso el forillo; pero los utiliza de un modo expresivo, potenciador del contenido, como asegura es ahora su intento con la adopci\u00f3n del 3D.<\/p>\n<p>Por lo dicho &#8211; su experiencia como adaptador de grandes novelas; su genio est\u00e9tico; sobre todo por su amor a la obra, que es el requisito imprescindible -, no se me ocurre otro cineasta que pudiera adaptar a Proust con dignidad &#8211; <em>Noveccento<\/em> lo deja entrever -, quiz\u00e1 bas\u00e1ndose en el guion de <strong>Harold Pinter<\/strong> que algunos afirman s\u00ed existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 5\/11\/2011)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mutismo en que el abismo de la depresi\u00f3n ha tenido sumergido a Bernardo Bertolucci desde la realizaci\u00f3n, hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, de ese hermos\u00edsimo poema afrorromano que es Asediada, felizmente ha llegado a su fin. 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