{"id":1890,"date":"2019-11-22T19:57:12","date_gmt":"2019-11-22T18:57:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1890"},"modified":"2020-05-22T10:47:35","modified_gmt":"2020-05-22T08:47:35","slug":"napoleonico-consuelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2019\/11\/22\/napoleonico-consuelo\/","title":{"rendered":"Napole\u00f3nico consuelo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Garc\u00eda M\u00e1rquez <\/strong>dijo que el sexo es el consuelo que nos queda cuando nos falta el amor. <em>Barry Lyndon <\/em>es el consuelo que nos queda a falta de <em>Napole\u00f3n<\/em>. La para muchos mejor pel\u00edcula jam\u00e1s filmada \u2014valga la fantas\u00eda\u2014 fue el proyecto que m\u00e1s obsesion\u00f3 al no poco obsesivo <strong>Stanley Kubrick<\/strong>. Pero el destino se le opuso, y no podemos saber si <em>Napole\u00f3n<\/em> habr\u00eda sido en efecto una de las mejores pel\u00edculas de la historia. S\u00ed sabemos que <em>Barry Lyndon<\/em> lo es.<\/p>\n<p>Y ello pese a que a\u00fan hoy se sigue considerando uno de los t\u00edtulos menores del cineasta americano, y sin duda el menor fuera de su primera, econ\u00f3mica y log\u00edsticamente m\u00e1s austera etapa (la que llega hasta <em>El beso del asesino<\/em>), un capricho de esteticismo est\u00e9ril donde apenas pueden rastrearse trazas de la ambici\u00f3n, originalidad e irreverencia de sus otros t\u00edtulos. Sin embargo <em>Lyndon<\/em> aguanta la comparaci\u00f3n con cualquiera de ellos, y no diremos sale vencedor porque en arte, alcanzado cierto nivel, las preferencias dependen ya solo del gusto subjetivo \u2014m\u00e1s aun entre obras de un mismo autor\u2014, y porque la variedad de g\u00e9neros explorados por SK vuelve la comparaci\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s arbitraria, como comparar un tema de jazz acelerado para tr\u00edo de piano\/bajo\/bater\u00eda con una pieza de c\u00e1mara serena para oboe\/clarinete\/trompa.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/stanley-kubrick.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1892\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/stanley-kubrick.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/stanley-kubrick.jpg 1910w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/stanley-kubrick-300x168.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/stanley-kubrick-768x430.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/stanley-kubrick-1024x573.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>Ya los cr\u00e9ditos sugieren su relevancia; Kubrick aparece en la triple faceta de productor, director y \u2014m\u00e1s significativo, pues \u00fanica ocasi\u00f3n que sin colaborador\u2014 guionista. Lector tan voraz como indiscriminado, desde que los medios le alcanzaron SK hizo de la novela el germen de sus proyectos; yergue <em>BL<\/em> a partir de <em>La suerte de Barry Lyndon<\/em>, del c\u00e1ustico, brit\u00e1nico y decimon\u00f3nico <strong>William Makepeace Thackeray<\/strong>, a la que respeta \u2014algunos di\u00e1logos tomados <em>verbatim<\/em> de la novela\u2014 tanto como viola \u2014sobre todo el final, seg\u00fan hiciera ya, tambi\u00e9n para bien, en <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>\u2014. El film narra las peripecias de un arribista m\u00e1s por necesidad que por vocaci\u00f3n; es la muerte de su padre en un duelo, al comienzo, lo que lo impele a la escalada por la colina social \u2014y tambi\u00e9n a la b\u00fasqueda de una figura paterna sustituta\u2014; la familia de Barry no es pobre, pero sin padre el futuro en la granja no alcanzar\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de donde alcanza la vista al plantarse en el umbral de la entrada (y una muralla de piedra baja acota la propiedad). Enraizando con la tradici\u00f3n de la novela picaresca, Barry avanza a empujones del destino, seg\u00fan gui\u00f1os o azares en donde \u00e9l toma sus decisiones, cuando le dejan, cuando se halla en situaci\u00f3n; \u00e9l no las crea, tiene un objetivo <em>supra<\/em>, ulterior, pero hasta llegar a \u00e9l, el camino no respeta sus previsiones, y le hace dar rodeos, vadear r\u00edos sin puentes, perderse en bosques nocturnos. Kubrick mantiene este rasgo azaroso propio de la picaresca, pero no \u2014como s\u00ed Thackeray\u2014 la narraci\u00f3n en primera persona. Y es esta violaci\u00f3n la quiz\u00e1 mayor audacia de un film no exento de ellas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1894\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-1.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"182\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-1.jpg 1200w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-1-300x181.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-1-768x463.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-1-1024x617.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>Para Kubrick la voz en <em>off<\/em> \u2014como para <strong>Billy Wilder<\/strong>\u2014 no fue nunca un recurso prohibido, seg\u00fan predica la teor\u00eda mayoritaria de escritura de guiones; la us\u00f3 a lo largo de su carrera por razones de pura fluidez narrativa: para transmitir una informaci\u00f3n que, en forma dramatizada, llevar\u00eda mucho tiempo y no aportar\u00eda nada, y cargar\u00eda adem\u00e1s a la(s) escena(s) con un fardo de falsedad, pues supondr\u00eda hacer hablar a los personajes sobre informaci\u00f3n que ya conocen; proporciona por tanto informaci\u00f3n de base, presupuestos para la acci\u00f3n. Lo que no hab\u00eda hecho nunca \u2014\u00bfalguien?\u2014 es emplear la voz en <em>off<\/em> como en <em>Lyndon<\/em>. Un narrador ominisciente \u2014en vez de Barry recordando su vida\u2014 toma la palabra, y no solo la toma para describir lo que la pantalla muestra, lo cual resultar\u00eda ya &lt;&lt;anticinematogr\u00e1fico&gt;&gt;, sino para lo que los personajes piensan (\u00a1anatema!) y, para mayor inri, lo que va a suceder (\u00a1anatema!, \u00a1anatema!). Al optar por la prolepsis, Kubrick desde\u00f1a la pregunta-pilar de la dramaturgia cl\u00e1sica \u2014&lt;&lt;\u00bfQu\u00e9 va a pasar a continuaci\u00f3n?&gt;&gt;\u2014, que seg\u00fan la teor\u00eda es la que mantiene el inter\u00e9s del espectador. Kubrick sin embargo transfiere el acento del <em>qu\u00e9<\/em> al <em>c\u00f3mo<\/em>, de la cosa a la manera, y el inter\u00e9s no solo no decae sino que se sostiene al rojo durante las m\u00e1s de tres horas de metraje. Es m\u00e1s: aun distanciado de lo que acontece en pantalla por esa voz que sabe m\u00e1s que \u00e9l, al conocer el porvernir el p\u00fablico se convierte en cierta forma en el destino de Barry, en parte de su tragedia, y de este modo no se rompe la vinculaci\u00f3n que lo une al personaje.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-2.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1893\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-2.png\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"171\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-2.png 1272w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-2-300x170.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-2-768x435.png 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2019\/11\/barry-lyndon-2-1024x580.png 1024w\" sizes=\"(max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>No se rompe la vinculaci\u00f3n pero tampoco puede hablarse de identificaci\u00f3n en el sentido cl\u00e1sico, y ello, adem\u00e1s de por la en <em>off<\/em>, por la manera en que Kubrick filma. <em>BL<\/em> desconcierta desde el arranque. La composici\u00f3n de los planos hace que uno parpadee incr\u00e9dulo: el nivel de detalle de vestidos, mobiliario, uniformes; la proporci\u00f3n y distribuci\u00f3n de las figuras; la profundidad de campo de la imagen; la filmaci\u00f3n con luz natural incluso en interiores\u2026 Pero no se trata de preciosismo gratuito: se afirma as\u00ed, por contraste, el juego de turbulencias subterr\u00e1neas que entre los personajes tiene lugar. <em>BL<\/em> es una pel\u00edcula sobre la represi\u00f3n \u2014y sobre c\u00f3mo, si en contra de las probabilidades se alcanza lo que uno desea, de haber sabido qu\u00e9 traer\u00eda uno no lo habr\u00eda deseado\u2014; los personajes se mueven como siguiendo patrones preestablecidos, como si las convenciones sociales, ya en el campo de batalla ya en la mesa de naipes, atenazaran las reacciones que naturalmente les brotan. En muchas ocasiones parecen marionetas al ralent\u00ed, movidas por hilos \u2014que es justamente lo que son: marionetas del destino\u2014, y dan la sensaci\u00f3n de perfilarse contra el entorno m\u00e1s que de integrarse en \u00e9l. Esta represi\u00f3n estalla en momentos puntuales \u2014en el caso de Barry, la confesi\u00f3n de su espionaje al Chevalier; el primer beso a la condesa Lyndon; la azotaina a su hijastro\u2014, y son estos estallidos los que, en conjunci\u00f3n con los azares, determinan el camino de sus vidas. No puede hablarse en propiedad de decisiones, pues est\u00e1n en buena medida m\u00e1s all\u00e1 de su albedr\u00edo; son, como los azares, otra forma del destino de actuar sobre ellos.<\/p>\n<p>En Barry m\u00e1s que en nadie es perceptible la represi\u00f3n. Kubrick solo permite a <strong>Ryan O\u2019Nea<\/strong>l los m\u00ednimos gestos, sobre todo faciales, para sugerir sus sentimientos. La de O\u2019Neal es una intepretaci\u00f3n descomunal, y si tachada de inane y vac\u00eda, es solo porque la contenci\u00f3n y el estoicismo resultan menos vistosos que las caracterizaciones como sacos de trucos histri\u00f3nicos o que implican cambios brutales en la fisionom\u00eda del actor. Esta contenci\u00f3n-represi\u00f3n confiere a <em>Barry Lyndon<\/em> su tragedia y lo separa muchas millas de los senderos del melodrama lacrimoso, y es otra de las razones de que siga siendo hoy tan revolucionaria, si no m\u00e1s, que entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 22\/11\/2019)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edt.: <em>Barry Lyndon<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 1975<\/p>\n<p>Dir.: Stanley Kubrick<\/p>\n<p>Ints.: Ryan O\u2019Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee<\/p>\n<p>Reino Unido \/ Estados Unidos, melodrama, color, 185 mins.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Garc\u00eda M\u00e1rquez dijo que el sexo es el consuelo que nos queda cuando nos falta el amor. Barry Lyndon es el consuelo que nos queda a falta de Napole\u00f3n. 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