{"id":1921,"date":"2020-01-25T12:31:26","date_gmt":"2020-01-25T11:31:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1921"},"modified":"2020-01-25T12:35:05","modified_gmt":"2020-01-25T11:35:05","slug":"poema-repetido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2020\/01\/25\/poema-repetido\/","title":{"rendered":"Poema repetido"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfSe escribe siempre el mismo poema? Independientemente de la forma que adopte, e incluso del tema que aborde, un autor se caracteriza por tener voz propia, y esta voz, como un venero que transita toda su obra, se percibe sea cual sea el resultado final, en t\u00e9rminos de acabado y en t\u00e9rminos de m\u00e9rito art\u00edstico. Este venero, este polo magn\u00e9tico que arrastra al artista a explorar las mismas obsesiones una y otra vez no supone, en contra de lo que pueda parecer, una camisa de fuerza, sino que, si el autor digno de ese nombre, lo llevar\u00e1 a exprimirse y a descubrir nuevos territorios que hasta ese momento hab\u00edan permanecido ocultos y no esperaba encontrar.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/yasujiro-ozu.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1922\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/yasujiro-ozu.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/yasujiro-ozu.jpg 1280w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/yasujiro-ozu-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/yasujiro-ozu-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/yasujiro-ozu-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/a>La teor\u00eda adquiere mayor tensi\u00f3n e inter\u00e9s cuando es el propio autor quien, voluntariamente, insiste en las mismas formas y temas, en escribir el mismo poema, como si el autor con cada nueva obra puliera la anterior un poco m\u00e1s, en una suerte de b\u00fasqueda por la obra \u00faltima, ideal; esta no se alcanzar\u00e1, y ni siquiera el nuevo barniz tiene por qu\u00e9 dar una obra mejor, pero lo que cuenta es el proceso, y este resulta fascinante. En cine, acaso los dos nombres que m\u00e1s han hecho de la insistencia en forma y temas la base de su exploraci\u00f3n\/evoluci\u00f3n hayan sido los de <strong>Eric Rohmer<\/strong> y, sobre todo, <strong>Yasujiro Ozu<\/strong>.<\/p>\n<p>El del &lt;&lt;m\u00e1s japon\u00e9s de los directores japoneses&gt;&gt; supone un caso excepcional. Su filmograf\u00eda, de la que han sobrevivido 36 t\u00edtulos, se divide acad\u00e9micamente en los pre- y pos- Segunda Guerra Mundial, pero ya desde el comienzo se pueden detectar los g\u00e9rmenes que florecer\u00e1n a pleno en las obras de madurez. <em>Primavera tard\u00eda<\/em> (1949) es la primera que as\u00ed cabe calificar, capital por lo que tiene de eje y faro; Ozu la rehar\u00e1, casi al punto, en su film de despedida, <em>El sabor del sake<\/em> (1962). Suertes de alfa y omega del Ozu m\u00e1s aut\u00f3nomo, compararlas permite sintetizar tanto la evoluci\u00f3n particular del cineasta como ahondar en la teor\u00eda autoral de creaci\u00f3n del mismo poema.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/primavera-tardi\u0301a.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1923\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/primavera-tardi\u0301a.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/primavera-tardi\u0301a.jpg 800w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/primavera-tardi\u0301a-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/primavera-tardi\u0301a-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/a>El tema nuclear de Ozu es la familia peque\u00f1o o medioburguesa, su devenir cotidiano, chejoviano, sin atributos; cabr\u00eda calificarlo de trivial solo en el sentido de com\u00fan, no en el de carecer de importancia, pues \u00bfhay algo m\u00e1s importante en la vida que el transcurrir de los d\u00edas? La an\u00e9cdota que hila las dos narraciones tambi\u00e9n es recurrente en Ozu: una joven que vive con y cuida de su padre viudo y a quien se le impele a tomar marido. Hay variaciones alrededor de la an\u00e9cdota, pero que no modifican el mensaje esencial, y sobre todo no el enfoque de Ozu y <strong>Kogo Noda,<\/strong> su fiel coguionista. Enfoque marginal al que Ozu, como un soldado que abandona el pelot\u00f3n para convertirse en samur\u00e1i y seguir su propio sendero, se atuvo con obstinaci\u00f3n: el de reducir la necesidad de una trama narrativa y los elementos aparejados a ella \u2014tres actos dram\u00e1ticos con un incidente disruptor en el segundo y un cl\u00edmax final, sucesi\u00f3n causal entre escenas, etc.\u2014. Seg\u00fan maduraba como cineasta, Ozu fue reduciendo m\u00e1s y m\u00e1s la presencia de trama en sus pel\u00edculas, pues sent\u00eda que esta no permit\u00eda a los personajes respirar, que los arrastraba sin dejarlos ser. As\u00ed, las escenas que cualquiera de los soldados del pelot\u00f3n hubiera recalcado, Ozu simplemente las omite, y deja que un sencillo corte las cuente. Ejemplo m\u00e1ximo se encuentra en el final de <em>El sabor del sake<\/em>, donde, tras un corte, vemos a la hija vestida de novia delante del espejo, sin haber visto antes ni al pretendiente, ni el momento de presentar a la pareja, ni el tira y afloja del cortejo\u2026 Tampoco veremos un solo plano de la boda: con el rostro de ella en ese vestido impecable y excesivo y la expresi\u00f3n del padre es suficiente; sobre todo es suficiente retrospectivamente, cuando, tras otro corte, Ozu nos muestra al padre despu\u00e9s de la boda y su lento, fatal proceder: esquema repetido del de <em>Primavera tard\u00eda<\/em> (el plano delante del espejo es casi exacto), salvo por una variaci\u00f3n en el cierre que hace a esta m\u00e1s amarga y conmovedora.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/el-sabor-del-sake.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1924\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/el-sabor-del-sake.jpg\" alt=\"\" width=\"319\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/el-sabor-del-sake.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/01\/el-sabor-del-sake-300x159.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 319px) 100vw, 319px\" \/><\/a>Otras decisiones no menos marginales \u2014y arriesgadas\u2014 que la reducci\u00f3n de la trama en sentido cl\u00e1sico sit\u00faan a Ozu lejos del pelot\u00f3n. Muchas son asimismo sustractivas, con el objetivo de reducir la gram\u00e1tica del cine a sus elementos esenciales. En lugar de un fundido-encadenado o un fundido a negro, Ozu simplemente corta a la siguiente escena. A la siguiente escena o a un plano general, sin personas, de un entorno est\u00e1tico o casi est\u00e1tico y muchas veces sin relaci\u00f3n con lo narrado, un bosque movido levemente por el viento o una f\u00e1brica de cuya chimenea sale un humo claro. Estos planos entre escenas (&lt;&lt;pillow shots&gt;&gt; o &lt;&lt;planos coj\u00edn&gt;&gt;, en terminolog\u00eda de <strong>No\u00ebl Burch<\/strong>) no pretenden desconcertar sino hacer recordar al espectador la acci\u00f3n englobadora e invencible del tiempo no subjetivo, y tambi\u00e9n la cotidianidad de lo narrado, que existen otras muchas realidades adem\u00e1s de la que nos ha tocado vivir, aunque tantas veces, inmersos como estamos en nuestros egos respectivos, lo olvidemos. La vocaci\u00f3n de esencialidad llev\u00f3 tambi\u00e9n a Ozu a reducir los movimentos de c\u00e1mara; tr\u00e1velin hay en <em>Primavera\u2026<\/em>, contados y sutiles, y siempre en exteriores y siguiendo a un personaje, pero ninguno ya en <em>El sabor\u2026<\/em> En cuanto al zum, Ozu se lo proscribe; la composici\u00f3n de los encuadres es donde su genio brilla con mayor fulgor, y el acercamiento o alejamiento le restar\u00eda peso. Es por ello tambi\u00e9n que en los di\u00e1logos prefiere retratar a los personajes frontalmente, en lugar del casi omnipresente plano\/contraplano por encima del hombro del cine occidental, incluso aunque ello suponga con frecuencia saltarse otra (supuesta) regla intocable, la de respetar el eje. Pero el rasgo formal al que se le asocia indefectiblemente es el del plano-tatami, el encuadre cuyo punto de vista se sit\u00faa a la altura de una persona arrodillada sobre un tatami o incluso m\u00e1s abajo, y que Ozu emplea ya filme a personas efectivamente arrodilladas o sentadas o bien en pie; en este caso la sensaci\u00f3n de espacio cerrado, de unidad uterina se acrecienta por la relevancia que adquieren paredes y techos.<\/p>\n<p>Todos los rasgos mencionados \u2014y otros\u2014 son comunes a <em>Primavera\u2026<\/em> y <em>El sabor\u2026<\/em>, y muestran la voluntad de Ozu por escribir el mismo, pero distinto, poema. El gran cambio es el paso del blanco y negro al color, que a\u00f1ade una expresividad indudable \u2014esos rojos urbanos, los tostados de los interiores\u2014, pero que el exquisito tratamiento que su no menos fiel <strong>Y<\/strong><strong>\u00fbharu<\/strong><strong> Atsuta<\/strong> da a los contrastes y los matices hace que no se a\u00f1ore en la imagen en blanco y negro. En cualquier caso, las pel\u00edculas de Ozu, por su \u2018tempo\u2019, por su delicadeza, por su singularidad, ense\u00f1an desde luego a ver cine, pero sobre todo ense\u00f1an a mirar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 24\/1\/2020)<\/p>\n<p>@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha de los filmes<\/u><\/p>\n<p>T\u00edts.: <em>Primavera tard\u00eda <\/em><em>(<\/em><em>Banshun<\/em><em>) \/ <\/em><em>El sabor del sake <\/em><em>(<\/em><em>Sanma no aji<\/em><em>)<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1os: 1949 \/ 1962<\/p>\n<p>Dir.: Yasujiro Ozu<\/p>\n<p>Ints.: Setsuko Hara, Chish\u016b Ry\u016b, Haruko Sugimura \/ Shima Iwashita, Chish\u016b Ry\u016b, Keiji Sada<\/p>\n<p>Jap\u00f3n, drama, blanco y negro, 108 mins. \/ Jap\u00f3n, drama, color, 113 mins.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfSe escribe siempre el mismo poema? Independientemente de la forma que adopte, e incluso del tema que aborde, un autor se caracteriza por tener voz propia, y esta voz, como un venero que transita toda su obra, se percibe sea cual sea el resultado final, en t\u00e9rminos de acabado y en t\u00e9rminos de m\u00e9rito art\u00edstico. 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