{"id":1977,"date":"2020-05-22T11:43:12","date_gmt":"2020-05-22T09:43:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1977"},"modified":"2020-05-22T11:44:43","modified_gmt":"2020-05-22T09:44:43","slug":"obsesion-trabada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2020\/05\/22\/obsesion-trabada\/","title":{"rendered":"Obsesi\u00f3n trabada"},"content":{"rendered":"<p>El asesino en serie es un producto tan genuinamente americano como la Coca-Cola. Pueden rastrearse ejemplos en la Edad Media y aun antes, y es <strong>Jack el Destripador<\/strong>, tan londinense como el Big-Ben, quien, a finales del XIX, define las caracter\u00edsticas del tipo; pero es en EEUU donde el tipo termina por conformarse, pues el asesino en serie es tambi\u00e9n un producto del capitalismo posterior a la Segunda Guerra Mundial, de la bonanza tranquila y suburbana de los a\u00f1os 50. La clase media se ha asentado en un ocio sostenido de centro comercial y barbacoa de domingo, y es en este clima color marengo donde termina por brotar el tedio y, como reacci\u00f3n eventual, el deseo de rebeli\u00f3n: la fiebre de los 60, los para\u00edsos artificiales \u2014mentales antes que materiales\u2014 y el empe\u00f1o por abolir fronteras. El problema con los accesos vertiginosos es que los efectos de la resaca del despertar se ven multiplicados. En EEUU puede datarse ese despertar abrupto en las noches del 8 y 9 de agosto de 1969, con los asesinatos <strong>Tate<\/strong>&#8211;<strong>LaBianca<\/strong>, si bien estos no presentan las caracter\u00edsticas atribuibles al asesino en serie \u2014para empezar, se cometieron en grupo y fueron puntuales\u2014, y ya con las muertes de <strong>Martin Luther King Jr.<\/strong> y <strong>Robert Kennedy<\/strong> el sue\u00f1o se hab\u00eda visto enturbiado, y confirmado que la de <strong>JFK<\/strong> no hab\u00eda sido una desgracia aislada y superable.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1985\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-1-2.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-1-2.jpg 940w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-1-2-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-1-2-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>El asesino autodenominado <strong>Zodiac<\/strong> cometi\u00f3 su primer crimen \u2014o el primero que dio a conocer\u2014 poco m\u00e1s de un mes antes que la familia <strong>Manson<\/strong>, en el patri\u00f3tico 4 de julio: una pareja de j\u00f3venes que se hab\u00edan echo a un lado de la carretera para disfrutar de un rato de intimidad nocturna en el coche. \u00bfPor qu\u00e9 ellos? Esta es la gran novedad de los asesinatos en serie: la esencial banalidad de los mismos. El <em>modus operandi <\/em>de <strong>Eichmann<\/strong> durante el genocidio nazi no ten\u00eda nada de banal; quiz\u00e1 fuera un hombre gris, un mero tornillo sustituible en la m\u00e1quina de muerte, pero la m\u00e1quina ten\u00eda un prop\u00f3sito muy claro, y estaba programada para producir la m\u00e1xima eficacia. Paralelamente, en los asesinatos de los Kennedy y Luther King \u2014y en los de Tate-LaBianca\u2014 hab\u00eda motivos espec\u00edficos (tambi\u00e9n en los de Jack el destripador: el ser prostitutas), adem\u00e1s del peso simb\u00f3lico-social de las v\u00edctimas. \u00bfPero que ten\u00eda esta pareja que los hiciera especiales? Nada: estaban simplemente en el lugar equivocado en el momento equivocado; se introduce pues el azar en la ecuaci\u00f3n de muerte, y con \u00e9l la banalidad, la arbitrariedad. Y con ellas, la paranoia. Lo que contamina y espesa la labor policial, que a su vez se ve inmersa en un territorio desconocido, con muchos de los referentes que hab\u00eda manejado hasta ese momento obsoletos o insuficientes. En <em>Zodiac<\/em>, la cacer\u00eda del asesino corre as\u00ed paralela al signo de los tiempos, que ella sintetiza y adem\u00e1s contribuye a forjar: el fin s\u00fabito del <em>flower power<\/em>, la paranoia creciente de los 70, la revoluci\u00f3n conservadora reaganiana que adormece todo compromiso social.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/david-fincher.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1982\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/david-fincher.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/david-fincher.jpg 594w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/david-fincher-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>Y <strong>David Fincher<\/strong>, en una apuesta de riesgo may\u00fasculo, opta desde el comienzo por centrarse en la investigaci\u00f3n, sin desviarse ni del orden estricto de los hechos ni del &lt;&lt;impacto emocional&gt;&gt; que estos puedan tener, por escaso que este sea; lo que vemos es pura fenomenolog\u00eda de los sujetos y de las instituciones, pura observaci\u00f3n del desarrollo de la pesquisa period\u00edstico-policial: los cruces de llamadas telef\u00f3nicas entre los cuatro distritos con competencias jurisdiccionales en el caso, cada uno con sus propios intereses; el c\u00f3mo filtrar la catarata de telefonazos a comisar\u00eda que aseguran tener informaci\u00f3n sobre el asesino; la imposibilidad de hacer llegar un documento porque una de las jefaturas carece de fax y toca enviarlo por correo\u2026; ni siquiera los di\u00e1logos resultan deliberadamente ingeniosos (aunque son magn\u00edficos, y s\u00ed est\u00e1n puntuados con ribetes de humor ocasional). Hay una escena ilustrativa en este sentido, cuando el inspector principal y el caricaturista que investiga por su cuenta coinciden en una sala de cine en que proyectan <em>Harry el Sucio<\/em> (basada en los cr\u00edmenes de Zodiac); el inspector ha salido a fumar un purito, el otro le pregunta por la pel\u00edcula y \u00e9l se encoge de hombros con un resoplido y dice: &lt;&lt;Nada de procedimiento\u2026&gt;&gt;, y se despide. Traducci\u00f3n: &lt;&lt;As\u00ed cualquiera, tom\u00e1ndose uno la justicia por su mano como hace el bueno de <strong>Clint<\/strong>\u2026&gt;&gt;. Porque \u00e9l tiene no solo un p\u00e1lpito sino tambi\u00e9n media huella dactilar, un reloj modelo Zodiac, una huella de bota militar del mismo n\u00famero y alguna evidencia m\u00e1s\u2026 que no bastan para que pueda llevar al p\u00e1lpito ante el jurado.<\/p>\n<p>Esta fidelidad f\u00e9rrea al procedimiento \u2014y m\u00e1s en un metraje por encima de las dos horas y media\u2014 exige, so riesgo de incurrir en el tedio, una puesta en escena sin una fisura, no solo en el pulso del tempo narrativo, componente central y m\u00e1s delicado. Fincher no muestra ninguna. En muy pocas pel\u00edculas &lt;&lt;basadas en hechos reales&gt;&gt; el participio se halla m\u00e1s cerca de la realidad: el nivel de detalle con que las \u00e9pocas son recreadas es tan minucioso como acertada la decisi\u00f3n de no subrayarlo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1986\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-2.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-2.jpg 480w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/05\/zodiac-2-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>Pero con todo, <em>Zodiac<\/em> es en primer lugar una pel\u00edcula de personajes, cuyo tema central es la obsesi\u00f3n. Zodiac se cobra las v\u00edctimas materiales, y luego otras, colaterales, que son los principales actores en el caso: el caricaturista, que una noche llega a casa y se la encuentra hu\u00e9rfana de esposa e hijos; el inspector principal, quien ve c\u00f3mo su compa\u00f1ero de siempre le anuncia de un d\u00eda para otro que ha solicitado el traslado para poder disfrutar de su familia, y quien no puede, como el seguir llevando pajarita y patillas de hacha a finales de los 80 apunta, sacudirse el lastre del pasado, cerrar el caso en su mente por mucho que afirme lo ha hecho; y el reportero, abocado a una espiral sin fondo de alcohol, drogas y deudas, obligado a dejar el <em>San Francisco Chronicle <\/em>por un peri\u00f3dico de tercera en Sacramento. V\u00edctimas todas marcadas para lo que les resta de vida, conscientes de que su recuperaci\u00f3n nunca ser\u00e1 ni mucho menos plena, y siempre abierta a la reca\u00edda.<\/p>\n<p>La cinta finaliza en el a\u00f1o 91, m\u00e1s de dos d\u00e9cadas durante las cuales el caso se va enfriando, sin llegar a cerrarse en todas las jurisdicciones. La escena final relata la entrevista de la \u00fanica v\u00edctima superviviente que pudo ver el rostro a Zodiac. Su resoluci\u00f3n no supone ning\u00fan conejo abracadabrante a la manera de <em>Seven<\/em>, el superviviente se limita a se\u00f1alar a quien su memoria, despu\u00e9s de todos estos a\u00f1os, le grita es el asesino. Y sin m\u00e1s, el film funde a negro y aparecen los r\u00f3tulos finales que informan, escuetos, sobre el destino de participantes y del caso: de manera tan sobria la posible sorpresa sobre la identidad del asesino, el motor de la obsesi\u00f3n que ha hecho girar toda la rueda, se ve reducida a un dato m\u00e1s.<\/p>\n<p>Film de m\u00faltiples estratos, con el tiempo <em>Zodiac<\/em> ha adquirido (o terminar\u00e1 por adquirir) la condici\u00f3n de hito que pocos supieron detectar en el momento de su estreno.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s,<\/em> 22\/5\/2020)<\/p>\n<p>@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edt.: <em>Zodiac<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 2007<\/p>\n<p>Dir.: David Fincher<\/p>\n<p>Ints.: Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo, Robert Downey Jr.<\/p>\n<p>Estados Unidos, drama, color, 158 mins.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El asesino en serie es un producto tan genuinamente americano como la Coca-Cola. 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