{"id":20,"date":"2010-01-06T20:20:12","date_gmt":"2010-01-06T19:20:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=20"},"modified":"2010-01-06T20:20:12","modified_gmt":"2010-01-06T19:20:12","slug":"un-tipo-de-lo-mas-absurdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2010\/01\/06\/un-tipo-de-lo-mas-absurdo\/","title":{"rendered":"Un tipo de lo m\u00e1s absurdo"},"content":{"rendered":"<p>Un escaso mes antes el Tel\u00f3n de Acero se hab\u00eda derretido por obra y arte de <strong>Gorbachov<\/strong> y <strong>Kasp\u00e1rov<\/strong> (\u201cLa perestroika la hicimos entre Gorbachov y yo\u201d, Kasp\u00e1rov dixit), pero <strong>Samuel Beckett<\/strong> apenas puedo respirar los reci\u00e9n estrenados vientos del Este que ahora soplaban libres. Su personal desamparo se hab\u00eda agravado a mediados de ese a\u00f1o 89, con la muerte de su esposa <strong>Suzanne<\/strong>. \u00c9l no llegar\u00eda a sobrevivirla ni siquiera seis meses, dejando este lado el 22 de diciembre, hace ahora veinte a\u00f1os casi justos, una efem\u00e9ride silenciada por estos d\u00edas de visas ansiosas de novedades y fugaces buenos deseos. Veinte antes, en el 69, el enjuto dramaturgo, novelista, poeta y ensayista \u2013 uno de esos tipos con el rostro esculpido a cuchillo, que dir\u00eda <strong>S\u00e1bato<\/strong> \u2013 hab\u00eda sido se\u00f1alado con cierto premio sueco que la propia Suzanne calificar\u00eda de cat\u00e1strofe, sabedora como nadie del profundo desequilibrio que podr\u00eda acarrear en su marido la aparici\u00f3n imprevista de esa sirena caprichosa llamada fama. La Academia del Nobel quiso distinguir as\u00ed a la quiz\u00e1 primera figura del p\u00f3ker que, junto a <strong>Ionesco<\/strong>, <strong>Adamov<\/strong> y <strong>Genet<\/strong>, constitu\u00eda el llamado \u201cteatro del absurdo\u201d, ocurrencia de cierto cr\u00edtico que ha producido m\u00e1s de un malentendido, acostumbrados como estamos a darnos por satisfechos con el primer dato que nos sirva para contestar correctamente el quesito marr\u00f3n del trivial.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" src=\"\/\/1.bp.blogspot.com\/_CC-vLBgsOHw\/S8OpRVjWV4I\/AAAAAAAACFQ\/-YlH2S_KUTM\/s1600\/200710101709530_beckett.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"411\" \/> Si el malentendido no pasara de anecd\u00f3tico, de eco lejano, no le prestar\u00edamos importancia alguna. Pero no ha sido as\u00ed: aun hoy, en un tiempo que ha fagocitado todas las corrientes art\u00edsticas \u2013 de vanguardia o no vanguardia \u2013 hasta formar una suerte de magma indistinto donde resulta casi inimaginable una propuesta que no sea de entrada \u201caceptable\u201d, las obras enmarcadas bajo el r\u00f3tulo de \u201cteatro del absurdo\u201d siguen en gran medida generando en el p\u00fablico no ya incomprensi\u00f3n sino rechazo frontal, y sus autores vistos como poco menos que masturbadores mentales con el \u00fanico prop\u00f3sito de romper deliberadamente el v\u00ednculo entre la obra y el espectador, de levantar una cuarta pared infranqueable y herm\u00e9tica con la que dejar a los espectadores perdidos, confusos en sus butacas, y a ser posible con un sentimiento \u00edntimo de haber sido despreciados.<\/p>\n<p>Tal impresi\u00f3n dista de la motivaci\u00f3n \u00faltima de Beckett y C\u00eda. como la verdadera fe del simple recitar de corrido una oraci\u00f3n. Si algo movi\u00f3 a los autores adscritos a la corriente, fue el tratar de dar respuesta a la nueva entidad que los descomunales cambios tecnol\u00f3gicos, pol\u00edticos, b\u00e9licos del siglo XX hab\u00edan generado en el hombre moderno. La b\u00fasqueda de otras v\u00edas dram\u00e1ticas, de otros cauces expresivos alejados de lo que Ionesco llam\u00f3 \u201cla dramaturgia policial\u201d &#8211; la deliberada ilaci\u00f3n de las causas y las consecuencias que, sin distingos de g\u00e9nero o intenci\u00f3n, hab\u00eda dominado las tablas desde <strong>S\u00f3focles<\/strong> hasta <strong>Ch\u00e9jov<\/strong> \u2013 se debi\u00f3 a esa in\u00e9dita situaci\u00f3n del hombre moderno, que exig\u00eda un tratamiento tambi\u00e9n in\u00e9dito, otros modos de expresi\u00f3n capaces no ya de explicar racionalmente al hombre sino de intentar comprenderlo, lo cual es muy diferente. Pero esta nueva b\u00fasqueda no supon\u00eda en modo alguno perder de vista que es el alma del hombre, en definitiva, el \u00fanico tema sobre el que el teatro versa; si la comprensi\u00f3n completa resulta imposible, si el intento parte de una certidumbre de fracaso, no por ello va uno a dejar de intentarlo. \u00c9ste quiz\u00e1 sea la mayor ense\u00f1anza \u2013 que no moraleja \u2013 del llamado \u201cabsurdo\u201d, y sin duda de la obra de Beckett. La suya supone la apuesta m\u00e1s radical del grupo, y la m\u00e1s duradera. En el caso del dublin\u00e9s, esa b\u00fasqueda adquiere en su estilo un progresivo despojamiento que le lleva desde su casi barroquismo inicial (en su ensayo sobre <strong>Proust<\/strong>) hasta una prosa de m\u00e9dula, por as\u00ed decir, una escritura que pesa cada palabra, cada silencio, y donde siempre se dice m\u00e1s, infinitamente m\u00e1s de lo que en la p\u00e1gina est\u00e1 impreso. Una b\u00fasqueda profundamente moral (toda b\u00fasqueda de estilo lo es) y personal, una exploraci\u00f3n del interior m\u00e1s hondo que no siempre consigue dar el salto y alcanzar al lector\/espectador, entre otras cosas porque le exige a \u00e9ste que ponga algo de su parte, y no siempre estamos dispuestos; pero cuando lo logra, pocas experiencias comparables podemos encontrar.<\/p>\n<p>Ya se sabe que los consejos est\u00e1n para no hacerlos caso, pero Beckett dej\u00f3 uno de los pocos dignos de tatuaje: \u201cFracasa. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.\u201d Toda su obra, desde la interminable espera de Godot hasta el futuro desierto de <em>Fin de partida<\/em>, desde el doble viaje de <em>Molloy<\/em> hasta el r\u00edo interior de <em>El innombrable<\/em>, se resume en este canto doliente y esperanzado por la afirmaci\u00f3n de la voluntad del hombre. A veces los se\u00f1ores del Nobel tambi\u00e9n aciertan. Lo \u00fanico absurdo en Beckett ser\u00eda no leerlo, no intentarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s,<\/em> enero de 2010)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un escaso mes antes el Tel\u00f3n de Acero se hab\u00eda derretido por obra y arte de Gorbachov y Kasp\u00e1rov (\u201cLa perestroika la hicimos entre Gorbachov y yo\u201d, Kasp\u00e1rov dixit), pero Samuel Beckett apenas puedo respirar los reci\u00e9n estrenados vientos del Este que ahora soplaban libres. 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