{"id":2049,"date":"2020-12-12T12:30:02","date_gmt":"2020-12-12T11:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=2049"},"modified":"2020-12-12T12:30:02","modified_gmt":"2020-12-12T11:30:02","slug":"exegesis-ornitologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2020\/12\/12\/exegesis-ornitologica\/","title":{"rendered":"Ex\u00e9gesis ornitol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p><em>Los p\u00e1jaros <\/em>es casi seguro la cinta de <strong>Hitchcock<\/strong> que ha producido m\u00e1s vasto caudal interpretativo, y no es que su obra resulte precisamente falta de ex\u00e9gesis. Con la particularidad de que las muchas interpretaciones se han centrado casi en exclusiva en una pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 atacan los p\u00e1jaros? Abrumadoramente, las respuestas ensayadas han adoptado un enfoque psicologista. Que como el simbolista \u2014con el que con frecuencia va asociado\u2014 presenta el problema m\u00e1s delicado con el que ha de lidiar el espectador\/cr\u00edtico: ver donde no hay. (Por descontado, el contenido de una imagen no se agota en su plasmaci\u00f3n material, manifiesta en terminolog\u00eda anal\u00edtica, pero el internarse en el territorio latente no implica perder la referencia de la materialidad, ni forzar la lectura psicol\u00f3gica\/simb\u00f3lica hasta extremos imposibles).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/tippi-hedren.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2052\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/tippi-hedren.png\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"162\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/tippi-hedren.png 800w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/tippi-hedren-300x162.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/tippi-hedren-768x414.png 768w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a>\u00bfPor qu\u00e9, pues, atacan los p\u00e1jaros? Muy probable, la respuesta m\u00e1s com\u00fan sea la de atribuir la causa al personaje de <strong>Melanie<\/strong> (<strong>Tippi Hedren<\/strong>). Se arguye como prueba el arranque hist\u00e9rico-acusatorio que una madre de dos ni\u00f1os lanza a Melanie tras la explosi\u00f3n, presenciada por todos desde el restaurante, de la gasolinera al otro lado de la calle: fue con la llegada de Melanie que comenzaron los ataques, de alguna forma ha tenido que ser ella la que enloquecido a los p\u00e1jaros. Interpretaci\u00f3n de la que, precisamente por explicitarse en la realidad dieg\u00e9tica, deber\u00edamos dudar. Por otro lado, Melanie es atacada por los p\u00e1jaros a lo largo del film; no parece muy cre\u00edble que los soldados se rebelen contra su hechicera, y menos de manera tan salvaje.<\/p>\n<p>Con frecuencia se ha defendido tambi\u00e9n que los p\u00e1jaros representan el supery\u00f3 castrante materno del personaje de <strong>Mitch<\/strong> (<strong>Rod Taylor<\/strong>), personificado en <strong>Lydia<\/strong> (antol\u00f3gica <strong>Jessica Tandy<\/strong>). Tras la muerte del marido, ha querido que su hijo lo reencarne, y reacciona con una suerte de resentimiento instintivo-preventivo ante cualquier agente (mujer) que pueda amenazar tal reencarnaci\u00f3n y romper su v\u00ednculo <a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/pa\u0301jaros-por-la-chimenea.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2053\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/pa\u0301jaros-por-la-chimenea.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/pa\u0301jaros-por-la-chimenea.jpg 852w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/pa\u0301jaros-por-la-chimenea-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/pa\u0301jaros-por-la-chimenea-768x433.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>(reencarnaci\u00f3n que por otro lado no se ha consumado, seg\u00fan ella misma le reprocha a Mitch cuando no act\u00faa como lo habr\u00eda hecho su padre ante la incursi\u00f3n de los p\u00e1jaros por la chimenea). Mitch es un hombre entramado en mujeres: adem\u00e1s de su madre, su hermana <strong>Cathy<\/strong> (hermana\/hija, por la diferencia de edad y por el rol, aun involuntario, de padre); su examante <strong>Annie<\/strong>, que ha preferido quedarse como maestra en la anodina Bodega Bay solo por seguir cerca de Mitch; y ahora Melanie, su quiz\u00e1 pr\u00f3xima conquista. Objetar\u00edamos que si los p\u00e1jaros personifican el deseo inconsciente de Lydia, deber\u00edan haber actuado antes, frente a conquistas previas (no solo Annie); por otro lado cabe \u2014discutible, pero cabe\u2014 que los p\u00e1jaros (Lydia) sientan en esta amenaza una fuerza in\u00e9dita, y de ah\u00ed que se lancen a actuar ahora; y de hecho, atacan a Melanie con mayor virulencia cuanto m\u00e1s cerca de Mitch est\u00e1.<\/p>\n<p>Conectada con esta tesis, el fil\u00f3sofo esloveno <strong>Slavoj <\/strong><strong>\u017di<\/strong><strong>\u017eek<\/strong> sugiere otra de gran originalidad: los p\u00e1jaros no como eje del conflicto; por contra, su funci\u00f3n ser\u00eda la de velar el conflicto real del film, el billar amoroso\/ed\u00edpico entre Lydia, Mitch y Melanie, la tensi\u00f3n sexual no resuelta entre lugare\u00f1o y forastera; sin los p\u00e1jaros, sostiene \u017di\u017eek, no estar\u00edamos sino ante un melodrama de elementos y estructura cl\u00e1sicos, puesto en escena con pericia pero sin mayores alicientes.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/periquitos.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2054\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/periquitos.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"166\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/periquitos.jpg 350w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/periquitos-300x165.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a>M\u00e1s o menos plausibles, todas estas interpretaciones desplazan la materialidad de la imagen a que nos refer\u00edamos al principio. Ateni\u00e9ndonos a esta, cabe proponer que la causa de los ataques de los p\u00e1jaros se halla en el par de periquitos que llegan, enjaulados y bamboleantes, con Melanie a Bodega Bay. Son estos y no su portadora los responsables de la plaga de Tebas. Adem\u00e1s de las razones expuestas de por qu\u00e9 no es Melanie, el final de la pel\u00edcula apoya la responsabilidad del par: tras el devastador ataque en el \u00e1tico a Melanie (cuya planificaci\u00f3n no resulta inferior a la de la escena de la ducha en <em>Psicosis<\/em>), la familia se dispone a huir del pueblo maldito; Mitch ha de arrancar el coche y acercarlo a la puerta de entrada, y entonces Lydia y Melanie y Cathy montarse: todo ello en el mayor silencio posible, para no desatar la furia de las p\u00e1jaros \u2014cientos\u2014 que se han posado como centinelas sobre el tejado de la casa, el \u00e1rbol del jard\u00edn, el granero\u2026 As\u00ed, cuando ya est\u00e1 el coche dispuesto y a punto las mujeres de montarse, Cathy pregunta si se puede llevar a los periquitos: por supuesto que puede, le contestan. La ni\u00f1a entra en la casa corriendo y sale con la jaula. Se meten finalmente todos en el coche y este comienza a moverse, tentativo, por el camino hacia la liberaci\u00f3n, mientras los p\u00e1jaros permanecen invariables en sus posiciones, pues la causa de su turbaci\u00f3n se aleja, se aleja, se aleja\u2026 Fuera de la lectura estricta de<a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/plano-final.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2055\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/plano-final.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"213\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/plano-final.jpg 400w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2020\/12\/plano-final-300x212.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a> la imagen, podemos apoyar esta interpretaci\u00f3n con que en la versi\u00f3n original inglesa del film el nombre de los periquitos es &lt;&lt;love birds&gt;&gt; (&lt;&lt;p\u00e1jaros del amor&gt;&gt;), un probable gui\u00f1o del humor inocentemente s\u00e1dico propio de Hitchcock; que al llevarse en el coche la jaula, lo que hacen es llevar la locura ornitol\u00f3gica a la gran ciudad y de este modo extender el caos (un final m\u00e1s acorde con un film de terror); que los periquitos son verdes como verde es el abrigo de Melanie, pero de un tono por completo diferente (alusi\u00f3n al falso indicio de ella como culpable, aparte de que el plumaje de los periquitos es, con diferencia, el tono m\u00e1s brillante en la paleta crom\u00e1tica del film, cual se\u00f1al de energ\u00eda). En contra de la culpabilidad de los periquitos cabe oponer que estos son el MacGuffin que echa a rodar la trama (Melanie va a Bodega Bay para regal\u00e1rselos a Cathy por cumplea\u00f1os, tras el encuentro inicial que tiene con Mitch en una pajarer\u00eda), y que un MacGuffin es una excusa, un clic cuanto m\u00e1s vac\u00edo mejor, pero aqu\u00ed tendr\u00eda un peso dram\u00e1tico esencial. (En cualquier caso este contraargumento tampoco respeta la materialidad de la imagen, sino que se deriva de otros filmes y declaraciones de Hitchcock).<\/p>\n<p>Se adopte el enfoque que se adopte, se den estas u otras interpretaciones \u2014hoy no es dif\u00edcil ver en <em>Los p\u00e1jaros <\/em>un film sobre el coronavirus\u2014, acaso la respuesta, el n\u00facleo irreductible, es que no hay respuesta: los p\u00e1jaros atacan porque s\u00ed, punto. Pero admitir esto nos abismar\u00eda ante el v\u00e9rtigo del vac\u00edo, de la incertidumbre, de lo irracional, el v\u00e9rtigo de quedarnos a solas con nosotros mismos y admitir que hay, y siempre habr\u00e1, misterios m\u00e1s all\u00e1 de nuestro conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 11\/12\/2020)<\/p>\n<p>@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edt.: <em>Los p\u00e1jaros<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 1963<\/p>\n<p>Dir.: Alfred Hitchcock<\/p>\n<p>Ints.: Tippi Hedren, Rod Taylor, Jessica Tandy<\/p>\n<p>Estados Unidos, terror, color, 115 mins.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los p\u00e1jaros es casi seguro la cinta de Hitchcock que ha producido m\u00e1s vasto caudal interpretativo, y no es que su obra resulte precisamente falta de ex\u00e9gesis. Con la particularidad de que las muchas interpretaciones se han centrado casi en exclusiva en una pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 atacan los p\u00e1jaros? 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