{"id":2448,"date":"2024-04-22T11:00:59","date_gmt":"2024-04-22T09:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=2448"},"modified":"2024-04-22T11:00:59","modified_gmt":"2024-04-22T09:00:59","slug":"fatalismo-amargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2024\/04\/22\/fatalismo-amargo\/","title":{"rendered":"Fatalismo amargo"},"content":{"rendered":"<p>Ha pasado una hora y los protagonistas de <em>El salario del miedo <\/em>siguen m\u00e1s o menos donde estaban al comienzo, y el espectador principia a preguntarse si la sinopsis no se habr\u00e1 confundido al calificar al film de suspense. No lo ha hecho, o solo en parte; es un film de suspense, pero tambi\u00e9n un melodrama, un drama de denuncia social, incluso un film de terror (en la escena de la piscina de petr\u00f3leo). El suspense, con todo, comenzar\u00e1 en este momento y se extender\u00e1 durante la hora y media restante.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2024\/04\/el-salario-del-miedo-1-e1713776068159.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2450\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2024\/04\/el-salario-del-miedo-1-e1713776068159.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"226\" \/><\/a>As\u00ed, <em>El salario&#8230;<\/em> se articula en dos segmentos bien definidos. El primer segmento es una suerte de <em>Los in\u00fatiles <\/em>de <strong>Fellini<\/strong> (tambi\u00e9n del a\u00f1o 53), pero con una existencia m\u00e1s precaria, social y laboral. En esta primera parte se presentan a los personajes fundamentales y se dan a conocer los distintos motivos que los han llevado al enclave \u2014ficticio\u2014 de Las Piedras, un peque\u00f1o y empobrecido pueblo perdido en alg\u00fan lugar de Centroam\u00e9rica donde el capital americano hace y deshace a su antojo, \u00fanica v\u00eda no obstante para sacarse unos cuartos, aun escasos, y tratar de conseguir un billete de avi\u00f3n y escapar, objetivo compartido por todos. Los cuatro protagonistas son <strong>Mario<\/strong> (<strong>Yves Montand<\/strong>), <strong>Jo<\/strong> (<strong>Charles Vanel<\/strong>), <strong>Luigi<\/strong> (<strong>Folco Lulli<\/strong>) y <strong>Bimba<\/strong> (<strong>Peter Van Eyck<\/strong>), a los que hay que a\u00f1adir a <strong>Linda<\/strong> (<strong>V\u00e9ra Clouzot<\/strong>), amante ciega del primero pese al trato que recibe. La vida, pues, va pasando, se cruzan historias sin grandes esc\u00e1ndalos, y ellos la toman con un fatalismo resignado, ni siquiera con resquemor hacia la compa\u00f1\u00eda petrolera; sencillamente las cosas son as\u00ed, unos est\u00e1n arriba y otros est\u00e1n abajo, y cada cual trata de sacar el mayor partido posible, no hay m\u00e1s vueltas que darle.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2024\/04\/el-salario-del-miedo-2-e1713776157938.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2452\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2024\/04\/el-salario-del-miedo-2-e1713776157938.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"210\" \/><\/a>Un accidente en forma de fuego desatado en uno de las plantas de extracci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda, a 500 kms. de Las Piedras, har\u00e1 que este fatalismo est\u00e1tico se sustituya por uno din\u00e1mico y el suspense comience a rodar. La \u00fanica manera de extinguir el caos es con nitroglicerina (creando una explosi\u00f3n que tape el pozo de petr\u00f3leo incendiado), y esta ha de ser llevada hasta la planta del desastre en dos camiones precarios, sin ning\u00fan tipo de seguridad. \u00bfA qui\u00e9n podr\u00eda interesarle un trabajo as\u00ed? Pues a todo el mundo: no hay var\u00f3n en Las Piedras que no se haga pasar por conductor, y es que el salario por llevar la nitroglicerina excede con mucho el de sus fantas\u00edas: 2.000 d\u00f3lares, m\u00e1s que suficiente para salir de all\u00ed de una vez por todas y comenzar una nueva vida. (Este es, pues, el precio en que cifran sus vidas, en un caso literalmente: hay un joven que se suicida por no lograr entrar en la cuadrilla). De la fibra moral de la compa\u00f1\u00eda petrolera da cuenta la raz\u00f3n por la que, m\u00e1s all\u00e1 de la destreza al volante, Mario, Jo, Luigi y Bimba son elegidos: por ser unos tirados, o sea que no pertenecen a ning\u00fan sindicato ni tienen familia, de modo que si les ocurriera algo nadie ir\u00eda a reclamar nada a la empresa, nadie montar\u00eda un tumulto.<\/p>\n<p>Este segundo segmento, con el traslado de la nitroglicerina, es donde se desarrolla el suspense en sentido cl\u00e1sico, en cuatro piezas independientes (cuatro obst\u00e1culos en el camino que los camiones, conducidos por Mario y Jo y por Luigi y Bimba, han de superar). El suspense, y esto va con el g\u00e9nero, no radica tanto en saber si superar\u00e1n el obst\u00e1culo o no, al menos al principio, pues si no lo superasen, se terminar\u00eda la pel\u00edcula. No, el inter\u00e9s est\u00e1 en el c\u00f3mo. Y es en el c\u00f3mo donde el magisterio de <strong>Clouzot<\/strong> brilla en su m\u00e1xima expresi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2024\/04\/henri-georges-clouzot-e1713776108689.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2451\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2024\/04\/henri-georges-clouzot-e1713776108689.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"169\" \/><\/a>Clouzot adopta un punto de vista casi documental \u2014recuerda al <strong>Bresson<\/strong> de <em>Un condenado a muerte se ha escapado<\/em>, solo que esta es posterior y formalmente aun m\u00e1s severa\u2014, una mirada esencialmente neutra, pero que tampoco cabe calificar de objetiva: ya la selecci\u00f3n de las im\u00e1genes, del encuadre, del tiempo de cada una condiciona la experiencia del espectador (como muy bien ha dicho y viene demostrando desde hace medio siglo el gran <strong>Frederick Wiseman<\/strong>). &lt;&lt;A veces una hora se hace muy larga&gt;&gt;, dice Bimba en cierto momento, y es lo que hace Clouzot en las piezas de suspense: estirar la tensi\u00f3n, adensarla, dilatar el presente, avertigarlo, en un manejo del tiempo que es el mayor logro del film.<\/p>\n<p>Que tiene en el retrato moral el otro gran logro. No se trata de mostrar a h\u00e9roes, no hay hero\u00edsmo en la decisi\u00f3n de emprender el trayecto, son solo unos tipos que intentan salvar su culo de la \u00fanica forma que se les presenta, y si esta supone llevar a cabo acciones arriesgadas, tal no las convierte en heroicas. El poso que deja <em>El salario&#8230;<\/em> es el de un fatalismo amargo, de una iron\u00eda tr\u00e1gica, que el final no hace sino subrayar.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0 (<em>La sombra del cipr\u00e9s,<\/em> 20\/04\/2024)<\/p>\n<p>@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edt: El salario del miedo<\/p>\n<p>Dir: Henri-Georges Clouzot<\/p>\n<p>Ints.: Yves Montand, Charles Vanel, Folco Lulli, Peter Van Eyck, V\u00e9ra Clouzot<\/p>\n<p>Francia e Italia, drama, blanco y negro, 153 mins.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha pasado una hora y los protagonistas de El salario del miedo siguen m\u00e1s o menos donde estaban al comienzo, y el espectador principia a preguntarse si la sinopsis no se habr\u00e1 confundido al calificar al film de suspense. 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