{"id":262,"date":"2012-01-14T22:27:13","date_gmt":"2012-01-14T21:27:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=262"},"modified":"2012-01-14T22:27:13","modified_gmt":"2012-01-14T21:27:13","slug":"el-canto-del-cisne-de-foster-wallace-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2012\/01\/14\/el-canto-del-cisne-de-foster-wallace-2\/","title":{"rendered":"El canto del cisne de Foster Wallace"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/01\/el-rey-palido1-e1326575916346.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-263\" title=\"el-rey-palido\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/01\/el-rey-palido1-e1326575916346.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"256\" \/><\/a>Al acometer la lectura de <em>El rey p\u00e1lido<\/em> se yerguen ante el lector un par de dudas intimidantes. La primera y m\u00e1s obvia es la energ\u00eda y el tiempo que la empresa va a requerir de \u00e9l; no solo por la extensi\u00f3n de la obra \u2014550 p\u00e1ginas a letra de biblia\u2014 sino por la previsible densidad literaria, por as\u00ed llamarla, que aquella ha de contener, teniendo en cuenta qui\u00e9n la firma y lo que ello implica: <strong>David Foster Wallace<\/strong>, acaso el autor m\u00e1s conscientemente formalista\/experimentalista de los surgidos en el \u00faltimo cuarto del siglo pasado, al menos entre los que han alcanzado gran repercusi\u00f3n p\u00fablica. La segunda duda es complemento de la primera y afecta al hecho mismo de la autor\u00eda. Casi seguro el posible lector de <em>El rey p\u00e1lido<\/em>, inmersos como estamos en una sociedad que entiende la difusi\u00f3n cultural m\u00e1s como la publicitaci\u00f3n de las miserias de alcoba y drogas de un autor que como la del estudio de la obra que ha producido, conozca el desventurado final biogr\u00e1fico del firmante del texto. No pretendemos alimentar el morbo; si lo mencionamos, es porque la abrupta muerte de DFW incide directamente en la configuraci\u00f3n final del volumen. No solo por el hecho de que se trata de una novela inacabada, con todo lo que ello implica en cuanto al nivel de exigencia del texto que se nos presenta \u2014\u00bfRealmente el autor estaba conforme, lo consideraba digno de publicarse?\u2014, sino por la magnitud de esa falla: la marea de notas, apuntes y archivos encontrados sugieren que DFW proyectaba una novela de m\u00e1s de mil p\u00e1ginas y con el triple de cap\u00edtulos que la publicada; adem\u00e1s, lo encontrado se hallaba en un orden ca\u00f3tico colosal, con indicaciones escasas o incluso contradictorias sobre el orden de cap\u00edtulos y p\u00e1rrafos y del contenido de estos. Nos encontramos, pues, ante una obra en gran medida de autor\u00eda compartida: por DFW y por <strong>Michael Pietsch<\/strong>, editor, quien en la nota del pr\u00f3logo reconoce que reducir esta vast\u00edsima cantidad de material a la forma de un libro publicable ha sido <<el desaf\u00edo m\u00e1s grande al que me he enfrentado>>. Ninguna de las dos dudas expuestas deber\u00eda cohibir de la lectura. Indiscutiblemente el libro armado por Pietsch no es el libro que hubiera armado DFW, incluso aunque se hubiera decidido por recortarle hasta poco m\u00e1s de la mitad de su c\u00e1lculo inicial. Pero tambi\u00e9n es indiscutible que Pietsch ha superado el desaf\u00edo con <em>summa cum laude<\/em> \u2014ayudado en castellano por una traducci\u00f3n ejemplar de <strong>Javier Calvo<\/strong>\u2014: la versi\u00f3n publicada de <em>El rey p\u00e1lido <\/em>bien puede considerarse definitiva, y lamentarse por el que pudo ser y no ha sido es solo un ejercicio inane; lo \u00fanico de lo que cabe lamentarse es de que la aventura literaria de DFW haya llegado a su fin con este t\u00edtulo.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/01\/David-Foster-Wallace-e1326576171230.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-264\" title=\"David-Foster-Wallace\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/01\/David-Foster-Wallace-e1326576171230.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"150\" \/><\/a> Con \u00e9l, aquel se propuso un reto aun mayor que el asumido con <em>La broma infinita<\/em>, la cuarta vuelta sin red tras el \u00e9xito del triple mortal. Y es que <em>El rey p\u00e1lido<\/em> pretende interesar al lector con una narraci\u00f3n sobre el tedio; el tedio absoluto, burocr\u00e1tico, informe e interminable que, entre los a\u00f1os 1985 y 1986, soportan los funcionarios del Centro 047 de la Agencia Tributaria, situada en Peoria, Illinois, algo as\u00ed como el equivalente geogr\u00e1fico del centro mismo de la nada, entre los que se encuentra un tal David Wallace, quien en un prefacio inserto en el cap\u00edtulo 9 nos asegura que en realidad no tenemos entre manos una novela sino algo m\u00e1s cercano a la autobiograf\u00eda. Pero Wallace no es el narrador. Su (anti)peripecia, su (anti)historia es solo uno de los muchos cristales que forman el caleidoscopio que es la Agencia, un mundo, como el de <strong>Huxley<\/strong>, estratificado con rigor matem\u00e1tico y que muy poco tiene de feliz, si por felicidad entendemos la realizaci\u00f3n de los anhelos, pues los mandamases, pasap\u00e1ginas, mierdifantes, examinadores y dem\u00e1s fauna que pueblan la Agencia mayormente se dedican a estar, sin otro horizonte que el de su mesa de trabajo de suced\u00e1neo de madera y su n\u00f3mina federal a fin de mes. Para contar este universo DFW exprime un abanico de t\u00e9cnicas narrativas donde tienen cabida no las m\u00e1s o menos previsibles, si es que un adjetivo as\u00ed es aplicable a DFW, del mon\u00f3logo interior, el di\u00e1logo <em>stacatto<\/em>, la descripci\u00f3n objetivista o el narrador omnisciente, sino hasta la \u201ctranscripci\u00f3n\u201d fonogr\u00e1fica o de un informe burocr\u00e1tico, todas ellas con otros tantos tonos \u2014ir\u00f3nico, tr\u00e1gico, elegiaco, desprendido, etc.\u2014 emotivos. Habr\u00e1 quiz\u00e1 quien entienda esta decisi\u00f3n como puro manierismo, que el formalismo\/experimentalismo de DFW citado al principio solo enmascara el vac\u00edo. Se equivocar\u00eda. No hay manierismo en la escritura de Wallace sino una honestidad desarmante, y todas estas voces forman una orquesta org\u00e1nica en la que la del autor no deja nunca de llevar la batuta. Igual que <strong>Joyce<\/strong> logr\u00f3 en <em>Ulises<\/em> la tragedia sin h\u00e9roe tr\u00e1gico, DFW ha logrado, tambi\u00e9n con el solo bast\u00f3n de su estilo, sostener una abrumadora narraci\u00f3n sobre el hast\u00edo sin que el inter\u00e9s decaiga un instante.<\/p>\n<p>Obra monumental, imperfecta, fascinante, <em>El rey p\u00e1lido<\/em> es el canto del cisne de un genio solitario cuya vocaci\u00f3n y compromiso suponen un referente moral innegable para todo el que entienda la literatura como una herramienta \u2014perfectible, desde luego, pero insustituible \u2014 para comprender la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 14\/1\/2012)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al acometer la lectura de El rey p\u00e1lido se yerguen ante el lector un par de dudas intimidantes. 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