{"id":29,"date":"2010-11-09T18:01:04","date_gmt":"2010-11-09T17:01:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=29"},"modified":"2010-11-09T18:01:04","modified_gmt":"2010-11-09T17:01:04","slug":"un-destino-shakespeareano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2010\/11\/09\/un-destino-shakespeareano\/","title":{"rendered":"Un destino shakespeareano"},"content":{"rendered":"<p>La primera ocasi\u00f3n en que esa sirena sin escr\u00fapulos llamada fama llam\u00f3 a las puertas de <strong>Orson Welles<\/strong> fue en forma de titular period\u00edstico: \u201cDibujante de c\u00f3mics, actor, poeta, apenas con diez a\u00f1os\u201d. Seis m\u00e1s tarde, el ni\u00f1o prodigio decide dar el salto inverso de Am\u00e9rica a Irlanda y all\u00ed, con el desparpajo de la adolescencia y la autosuficiencia de la genialidad, se hace pasar ante los responsables del Gate Theatre por un famoso actor americano; la impostura, a este por entonces ya maestro de la sugesti\u00f3n y el disfraz, le da resultado y es contratado. Corr\u00eda el a\u00f1o 1931. Tras un intento frustrado de recalar en la escena londinense &#8211; se le niega el permiso de trabajo -, brujulea por Am\u00e9rica (m\u00e1s teatro), Marruecos (pintura en la calle) y Espa\u00f1a (corridas de toros) antes de regresar a Am\u00e9rica y dirigir su primer gran proyecto teatral en el festival de Woodstock: ten\u00eda diecinueve a\u00f1os, edad que considera oportuna para casarse. Por si fuera poco, tambi\u00e9n hace radio. A estas alturas puede ya vislumbrarse que el mayor rival con que se topara Welles en vida ser\u00e1 el tiempo, rival invencible al que, por lo dem\u00e1s, todos debemos de hacer frente; pero para alguien de la ambici\u00f3n pantagru\u00e9lica de Welles, con tal ansiedad creadora y sobre todo &#8211; y ah\u00ed est\u00e1 la diferencia y el n\u00facleo de su tragedia &#8211; con ese talento descomunal, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil, si no imposible, soportar la derrota. Desde su nueva condici\u00f3n de director del Federal Theatre orquestar\u00eda una serie de montajes tan pol\u00e9micos como memorables, que concluyeron con la desaparici\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda y la expansi\u00f3n del nombre de Orson Welles por todo el pa\u00eds. La fama le segu\u00eda susurrando seductoras melod\u00edas. Este prestigio le permiti\u00f3 cumplir uno de sus sue\u00f1os m\u00e1s queridos: fund\u00f3 su propia compa\u00f1\u00eda, el hoy legendario Mercury Theatre, donde pudo dar rienda suelta a su devoci\u00f3n shakespeareana y radiof\u00f3nica y, m\u00e1s importante, trabar contacto con un elenco de actores &#8211; <strong>Joseph Cotten<\/strong>, <strong>Agnes Moorehead<\/strong>, etc. &#8211; que llegar\u00edan a formar algo as\u00ed como una \u201cmafia Welles\u201d y que m\u00e1s tarde &#8211; pero no mucho m\u00e1s tarde &#8211; acudir\u00edan con \u00e9l a la llamada de Hollywood. No mucho m\u00e1s tarde porque la historia quiso entonces, con uno de esos quiebros con los que de tanto en tanto nos obsequia, acelerar la llamada. La lectura dramatizada de la <em>Guerra de los mundos<\/em> provoc\u00f3 en Am\u00e9rica un caos mayor que si los marcianos hubieran visitado en verdad la Tierra, y a Welles lo condujo a Hollywood de manera fulminante.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" src=\"\/\/libroskalish.files.wordpress.com\/2011\/02\/cine-y-pensamiento-libroskalish.jpg?w=338&#038;h=450\" alt=\"\" width=\"338\" height=\"450\" \/>Hollywood se promet\u00eda el Ed\u00e9n donde el genio podr\u00eda por fin exprimir al m\u00e1ximo todo su caudal creativo. El cine, como \u00e9l lo defini\u00f3, era \u201cel mejor tren de juguetes con que un ni\u00f1o pudiera so\u00f1ar\u201d. Bast\u00f3 una pel\u00edcula para que el sue\u00f1o trocase en pesadilla. Se le ofrece un contrato inveros\u00edmil, de una absoluta libertad, cuyo primer fruto resultar\u00eda la por casi todas las encuentas considerada mejor pel\u00edcula de la historia del cine. Por desgracia, ni el p\u00fablico estaba preparado para las audacias formales de <em>Ciudadano Kane<\/em> ni la infraestructura econ\u00f3mica dispuesta a tolerar una cr\u00edtica de ese orden. La fama comenzaba a cobrarse su tributo, y Welles a\u00fan ten\u00eda que realizar otros filmes para cumplir su contrato. Se embarca en tres proyectos un\u00edsonos &#8211; <em>El cuarto mandamiento<\/em>, la cinta de propaganda en favor de los aliados <em>It\u2019s all true,<\/em> y <em>Estambul <\/em>-, compromisos que le llevan a tomar la quiz\u00e1 m\u00e1s lamentable decisi\u00f3n art\u00edstica de su vida, y al cabo expuls\u00e1ndolo de la meca del cine: cede el derecho del montaje final a cambio de la percepci\u00f3n inmediata de sus honorarios. El resultado no se hizo esperar: fue la masacre de <em>El cuarto mandamiento<\/em>, paradigma de la tragedia-Welles en la industria del cine. Desde <em>El cuarto&#8230; <\/em>en adelante, la filmograf\u00eda de Welles puede verse como la plasmaci\u00f3n en fotogramas de una permanente lucha entre la realidad y el deseo donde al final termina casi siempre la realidad ganando el pulso. <em>Don Quijote<\/em> supone el ejemplo m\u00e1ximo, pero toda su obra es la constataci\u00f3n esencial de esta tragedia: la imposibilidad de realizar plenamente su talento; aqu\u00e9lla se vio mediatizada, sufriendo una fisura que quiz\u00e1 ning\u00fan otro realizador haya conocido, por trabas de todo orden que la realidad le impuso imp\u00eda: actores no deseados, merma de presupuestos, montajes por dedos ajenos. El corpus de la obra wellesiana, que en no pocas ocasiones s\u00f3lo ha logrado manifestarse en forma de idea o de primer esbozo, ha sido amputado, magullado, sobado y reemplazado. Y pese a que lo que nos ha quedado es magn\u00edfico, no podemos dejar de lamentarnos por estos abortos, estas operaciones sin anestesia, estas \u201cmejoras\u201d que otros tuvieron la osad\u00eda de introducir sin su permiso. Y es sin duda la de <em>El cuarto mandamiento <\/em>la amputaci\u00f3n m\u00e1s dolorosa, por lo que las im\u00e1genes salvadas prometen de lo que pudo haber sido y no fue, y por el metraje que sabemos acab\u00f3 en la papelera, m\u00e1s de una hora. Despu\u00e9s de <em>El cuarto<\/em>&#8230; vino el desencanto, que no lograron paliar ni <em>El extra\u00f1o<\/em> ni el resto de disculpas policiales &#8211; <em>La dama de Shanghai<\/em>, <em>Mr. Arkadin<\/em>, <em>Sed de Mal<\/em> &#8211; de las que Welles se valdr\u00eda para hablar de los temas que en el fondo le interesaban, no otros que los tratados, con ropajes de \u00e9poca y decorados de cart\u00f3n-piedra, en sus versiones de <strong>Shakespeare<\/strong>. Welles legar\u00eda otras dos versiones de cl\u00e1sicos de la literatura &#8211; <em>El proceso<\/em> y la breve <em>Una historia inmortal<\/em> -, antes de despedirse de la realizaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica con una obra visionaria, a\u00fan hoy insuperada, del fragmentarismo, el ensamblaje y el color, precisamente \u00e9l, que siempre hab\u00eda sido uno de los grandes maestros del plano-secuencia y el claroscuro m\u00e1s acusado; si no otra cosa, <em>Fraude<\/em> demostraba que, a veces, s\u00ed se puede sortear a la realidad con la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 queda hoy, veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, del legado-Welles? El rastro de su rostro en 120 pel\u00edculas, y el de su firma en las comentadas\/aludidas. Pero queda sobre todo la culpa retrospectiva por no haber sabido ver, por haberle negado el reconocimiento en vida. La suya parece escrita para uno de esos personajes shakespeareanos que con tanta dedicaci\u00f3n encarn\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, noviembre de 2010)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera ocasi\u00f3n en que esa sirena sin escr\u00fapulos llamada fama llam\u00f3 a las puertas de Orson Welles fue en forma de titular period\u00edstico: \u201cDibujante de c\u00f3mics, actor, poeta, apenas con diez a\u00f1os\u201d. 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