{"id":628,"date":"2012-11-03T21:07:19","date_gmt":"2012-11-03T20:07:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=628"},"modified":"2012-11-03T21:07:19","modified_gmt":"2012-11-03T20:07:19","slug":"fronteras-rotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2012\/11\/03\/fronteras-rotas\/","title":{"rendered":"Fronteras rotas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Wim Wenders<\/strong> llevaba veinte a\u00f1os detr\u00e1s de las c\u00e1maras y diez largos de ficci\u00f3n filmados cuando rod\u00f3 <em>El cielo sobre Berl\u00edn<\/em> hace un cuarto de siglo, tras la imborrable <em>Paris, Texas<\/em>. <em>El cielo\u2026<\/em> supone la ratificaci\u00f3n de Wenders como uno de los m\u00e1s singulares creadores no solo de los cineastas surgidos con el milagro econ\u00f3mico alem\u00e1n sino del panorama mundial, y la obra que con m\u00e1s claridad radiograf\u00eda los claros y sombras de una filmograf\u00eda tan discutida como insoslayable. Adem\u00e1s de la citada, entre los largos de ficci\u00f3n que por entonces WW ya hab\u00eda rodado se contaban su trilog\u00eda de carretera \u2014<em>Alicia en las ciudades<\/em>, <em>Falso movimiento<\/em>, <em>En el curso del tiempo<\/em>\u2014, un delicioso homenaje a la literatura y al cine negros \u2014<em>Hammett<\/em>\u2014 y uno de los m\u00e1s depurados ejercicios de suspense que la pantalla haya conocido \u2014<em>El amigo americano<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/11\/el-cielo-sobre-berli\u0301n-e1351973590128.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-631\" title=\"el cielo sobre berli\u0301n\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/11\/el-cielo-sobre-berli\u0301n-e1351973590128.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"353\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/11\/el-cielo-sobre-berli\u0301n-e1351973590128.jpg 250w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/11\/el-cielo-sobre-berli\u0301n-e1351973590128-212x300.jpg 212w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a>No conviene olvidar que hace un cuarto de siglo no el cielo sobre sino el suelo de Berl\u00edn estaba todav\u00eda atravesado por la cicatriz de acero, y que esa cicatriz era el primer, m\u00e1s evidente problema pr\u00e1ctico a la hora de dar una visi\u00f3n global de la ciudad. La idea inicial de Wenders fue la de utilizar un cartero que testimoniara lo que ve\u00eda seg\u00fan llevaba a cabo sus entregas; pero la cicatriz se impon\u00eda, y la bicicleta del cartero no confer\u00eda la libertad necesaria para dar esa visi\u00f3n de la ciudad que WW ten\u00eda m\u00e1s o menos en mente. De ah\u00ed los \u00e1ngeles. Los \u00e1ngeles de <em>El cielo\u2026<\/em> poseen la facultad de trasladarse donde quieran con solo quererlo; para los \u00e1ngeles no existen cicatrices f\u00edsicas que les impidan la movilidad, y este don, unido al de poder escuchar los pensamientos de las personas aun a muchos metros de distancia, fue el que dio a WW la soluci\u00f3n para mostrar Berl\u00edn de la manera m\u00e1s completa: inconexa y relacionada, compuesta de mil historias solitarias que no forman sino una sola gran Historia, la de la ciudad, que es la del hombre como g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Esta dualidad entre historias e Historia es solo una de las muchas que poblan la cinta, al punto de que la dualidad puede considerarse el tema principal de la misma. Los ejemplos son muchos: el m\u00e1s evidente, que los \u00e1ngeles protagonistas son dos; la dualidad Berl\u00edn Este\/Berl\u00edn Oeste; inmortalidad y mortalidad; presente y pasado; ver y tocar, esp\u00edritu y materia, deseo y acto. Estos y otros ejemplos tienen hasta su equivalente en pantalla en la dualidad crom\u00e1tica en que est\u00e1 rodado el filme, tonos sepias cuando la c\u00e1mara adopta el punto de vista de los \u00e1ngeles y en color cuando el de los hombres. E incluso el propio filme es dual, pues que <em>El cielo\u2026 <\/em>es solo la primera parte de un d\u00edptico que se completa con <em>Tan lejos, tan cerca<\/em>, ya rodada en el Berl\u00edn reunificado, sin cicatriz visible. Todas las dualidades apuntadas se sintetizan en la que distingue entre \u00e1ngeles y hombres, sin duda la m\u00e1s relevante por ser la que enciende la mecha del relato y de la que derivan todas las reflexiones que la pel\u00edcula propone. En efecto: uno de los dos \u00e1ngeles termina por cansarse de mirar y no tocar, de ver en sepia y no en color, de discurrir y no sentir, de querer querer y no poder, y as\u00ed da el salto inverso y se convierte en hombre, con todo lo que tocar, el color y el amor suponen tambi\u00e9n: el dolor, el cansancio, la duda, el rechazo.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/11\/Bruno-Ganz-in-Wings-of-Desire-e1351973649567.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-630\" title=\"Bruno-Ganz-in-Wings-of-Desire\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2012\/11\/Bruno-Ganz-in-Wings-of-Desire-e1351973649567.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"149\" \/><\/a>Este salto para abrazar la humanidad \u2014y por tanto romper la dualidad\u2014 que da el \u00e1ngel simboliza, en un contexto m\u00e1s amplio, el concepto esencial del cine de Wenders, que es el concepto de frontera. El cine de WW es un cine de fronteras, que trata de romperlas, que no deja de cruzarlas. Desde luego que f\u00edsica, geogr\u00e1ficamente \u2014la lista abarcar\u00eda la casi totalidad de su filmograf\u00eda\u2014, pero no solo. Al comienzo de este art\u00edculo hemos distinguido entre largos de ficci\u00f3n y documentales; la distinci\u00f3n solo tiene funci\u00f3n did\u00e1ctica, clasificatoria, pero no es real. En todos los documentales de Wenders late un pulso narrativo, y a la vez todas sus ficciones, tambi\u00e9n las m\u00e1s futuristas \u2014<em>Hasta el fin del mundo<\/em>\u2014\u00a0 tienen una cualidad documental, una vocaci\u00f3n de c\u00e1mara-testigo (<em>Hammett<\/em>, por las propias exigencias del enfoque, ser\u00eda la excepci\u00f3n, o aparente excepci\u00f3n). C\u00e1mara-testigo que sin embargo no pretende disolverse en la imagen narrada como un testigo invisible, sino que se impone y logra, gracias a la precisi\u00f3n y belleza de sus encuadres, enriquecer aquella. Este talento para el ecuadre y la planificaci\u00f3n le ha valido parad\u00f3jicamente repetidas acusaciones a Wenders de esteticista vac\u00edo, como le valieron a <strong>Antonioni<\/strong>, lo cual jam\u00e1s he entendido: primero, porque el encuadre forma parte del contenido de la imagen, es ya contenido \u2014frontera artificial, la de forma y fondo\u2014, y segundo porque acusar a un director de preocuparse por c\u00f3mo utilizar la c\u00e1mara es como acusar a un escritor de preocuparse demasiado por las palabras y la sintaxis. (Que en ocasiones haya WW cruzado esa otra frontera que separa lo sublime de lo rid\u00edculo no tiene nada que ver con esta depuraci\u00f3n formal.) Por \u00faltimo, los mejores filmes de Wenders consiguen aunar arquitectura\/urbanismo, pintura, m\u00fasica y poes\u00eda en un solo objeto, s\u00edntesis que entre las artes solo el cine es capaz de lograr y hacia la que ha de tender siempre. <em>El cielo sobre Berl\u00edn<\/em> quiz\u00e1 no sea el mejor filme de WW, pero s\u00ed el mayor exponente de estas fronteras rotas. Solo por eso merecer\u00eda la pena revisarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 3\/11\/2012)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wim Wenders llevaba veinte a\u00f1os detr\u00e1s de las c\u00e1maras y diez largos de ficci\u00f3n filmados cuando rod\u00f3 El cielo sobre Berl\u00edn hace un cuarto de siglo, tras la imborrable Paris, Texas. 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