{"id":854,"date":"2014-02-16T20:19:50","date_gmt":"2014-02-16T19:19:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=854"},"modified":"2018-03-15T14:13:15","modified_gmt":"2018-03-15T13:13:15","slug":"de-la-foto-al-fotograma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2014\/02\/16\/de-la-foto-al-fotograma\/","title":{"rendered":"De la foto al fotograma"},"content":{"rendered":"<p>En <em>Apocalipsis de Solentiname <\/em><strong>Cort\u00e1zar<\/strong> bromeaba sobre la tendencia period\u00edstica a insistir en los mismos t\u00f3picos una y otra vez: &lt;&lt;\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 que <em>Blow-up<\/em> era tan distinto de tu cuento?&gt;&gt;.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2014\/02\/blow-up-poster-e1392578251444.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-855\" title=\"blow-up-poster\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2014\/02\/blow-up-poster-e1392578251444.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"248\" \/><\/a>Pasa que una versi\u00f3n f\u00edlmica de <em>Las babas del diablo<\/em>, el cuento origen de la cinta de <strong>Antonioni<\/strong>, que fuera fiel a la forma adoptada por Cort\u00e1zar en el texto, caer\u00eda del lado de un cine experimental que <strong>Carlo Ponti<\/strong> se hubiera negado a producir y el propio Antonioni quiz\u00e1 no atrevido a filmar. El c\u00e9lebre comienzo de <em>Las babas\u2026<\/em> nos muestra al narrador haciendo elucubraciones imposibles con la gram\u00e1tica del lenguaje, con las voces y los tiempos: &lt;&gt;. Y en el resto del relato se mantiene, si no esta espiral cuasi ilegible, un baile constante de voces y puntos de vista, a veces en el mismo p\u00e1rrafo o en la misma frase, una elecci\u00f3n o capricho estil\u00edstico que supondr\u00eda en la pantalla cambiar sin soluci\u00f3n de continuidad, y a muy breves intervalos, del punto de vista subjetivo de la c\u00e1mara, sobre el que se impondr\u00eda o no la voz en off del narrador, al objetivo, asimismo con a\u00f1adido o no de voz; o bien podr\u00eda adoptarse una narraci\u00f3n simult\u00e1nea a pantalla partida, o cualquier otro recurso igualmente mareante. El \u00fanico elemento formal que hubiera podido trasladar el cineasta italiano sin romper las convenciones m\u00e1s o menos asentadas del cine es el de la narraci\u00f3n en analepsis o flashback, pero prefiere ce\u00f1irse a la narraci\u00f3n lineal. Decisi\u00f3n muy sabia, pues el flashback siempre tiene un algo de memorioso, un algo de moroso y un algo de mentiroso que no se ajustar\u00eda tan eficazmente como el relato lineal a la urgencia que mueve al h\u00e9roe fot\u00f3grafo durante toda la peripecia, y que es reflejo de esa otra vibraci\u00f3n social del Londres de finales de los sesenta por donde se mueve. En s\u00edntesis lo que hace Antonioni es transformar el solipsismo del relato de Cort\u00e1zar en una cr\u00f3nica de acci\u00f3n, gestual, que en definitiva eso es esencialmente un personaje en cine: lo que hace, c\u00f3mo lo hace.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2014\/02\/portada-las-armas-secretas_1_grande-e1392578325896.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-856\" title=\"portada-las-armas-secretas_1_grande\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2014\/02\/portada-las-armas-secretas_1_grande-e1392578325896.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"296\" \/><\/a> Otras libertades que Antonioni se toma en la adaptaci\u00f3n inciden sobre todo en potenciar la trama policial de la historia. Antonioni cambia la posible trata de blancas entre burgueses por un asesinato \u2014\u00bfhay objeto m\u00e1s cinematogr\u00e1fico que una pistola?\u2014, y convierte al h\u00e9roe en fot\u00f3grafo profesional en lugar de aficionado \u2014con el aficionado Cort\u00e1zar barniza el relato con una capa a\u00f1adida de azar, tan de su gusto, que en la pel\u00edcula se pierde pero sin perder nada\u2014. El \u00faltimo y m\u00e1s evidente cambio, el Par\u00eds apagado de un domingo tranquilo por el Londres mod y colorista de finales de los sesenta le sirve al cineasta de Ferrara para recalcar, por contraste con el ruido de la calle y del jazz-funk, el vac\u00edo existencial que siente un personaje que lo tiene todo pero que nada le alcanza. De hecho, es el descubrimiento del posible crimen lo que le enciende de nuevo el grito de una vocaci\u00f3n que, si no atrofiada, se ha vuelto rutinaria a base de modelos l\u00e1nguidas como cisnes y fiestas de marihuana y cuerpos intercambiables.<\/p>\n<p>No quiere decir lo dicho que <em>Blow-up<\/em> carezca de atributos cortazarianos. El partido de tenis sin pelota entre los estudiantes que hacen de mimos es puro Club de la Serpiente, y el final se sumerge por completo en lo real maravilloso, en lo fant\u00e1stico, que es firma intransferible de Cort\u00e1zar y que Antonioni magistralmente consigue dar la vuelta: al contrario que el protagonista del cuento, que se mete en la realidad de la fotograf\u00eda, dot\u00e1ndola de vida \u2014y haciendo as\u00ed que pase de fotograf\u00eda a cine, de tiempo recortado a tiempo sucesivo\u2014, el de la pel\u00edcula est\u00e1 ya dentro pero se desvanece, o sea que se sale: es una suerte de antirrevelado, toda vez que el gran revelado de la fotograf\u00eda-prueba no le ha servido para nada. \u00bfQue no se parecen? Se parecen en lo esencial: que son dos obras inolvidables.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 15\/2\/2014)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Apocalipsis de Solentiname Cort\u00e1zar bromeaba sobre la tendencia period\u00edstica a insistir en los mismos t\u00f3picos una y otra vez: &lt;&lt;\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 que Blow-up era tan distinto de tu cuento?&gt;&gt;. 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