{"id":983,"date":"2015-02-14T19:29:53","date_gmt":"2015-02-14T18:29:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=983"},"modified":"2015-02-14T19:29:53","modified_gmt":"2015-02-14T18:29:53","slug":"el-poliedro-dylan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2015\/02\/14\/el-poliedro-dylan\/","title":{"rendered":"El poliedro Dylan"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2015\/02\/dylan-e1423938291125.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-985\" title=\"dylan\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2015\/02\/dylan-e1423938291125.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"112\" \/><\/a>Si hubo un corte de mangas musical que pueda calificarse de hist\u00f3rico, ese fue el que <strong>Dylan<\/strong> hiciera en 1965 en su gira inglesa: un corte de mangas el\u00e9ctrico que muchos a\u00fan no le perdonan hoy, o solo le toleran. Corte de mangas que qued\u00f3 registrado en el primer documento cinematogr\u00e1fico comercial centrado en la figura del m\u00fasico de Minnesota, <em>Don&#8217;t look back&#8217;<\/em> documental dirigido por <strong>D.A. Pennebaker <\/strong>en 1967 que aparte de la cr\u00f3nica de una gira m\u00e1s o menos delirante supone el modelo para los documentales rock que vinieron despu\u00e9s. <em>Don&#8217;t look back <\/em>muestra a un Dylan en gerundio, y esta es su mayor virtud: un Dylan rompiendo \u2014con su pasado musical y con el sambenito de <<voz de una generaci\u00f3n>> que le hab\u00edan colgado\u2014, un Dylan fumando, un Dylan humillando y un Dylan, tambi\u00e9n, escribiendo y\u00a0 tocando. Es a la vez periodismo gonzo y cinema verit\u00e9, con un ojo de la c\u00e1mara alucinado y respetuoso, curios\u00f3n y distante; Pennebaker consigue el enorme logro de mantenerse durante todo el metraje en la distancia justa, sin dejar que la investigaci\u00f3n (subjetiva) se despe\u00f1e jam\u00e1s por la ladera del sensacionalismo. \u00bfHasta qu\u00e9 punto es consciente Dylan de la presencia del ojo? Es dif\u00edcil decirlo. Hay momentos en que parece le resulte totalmente invisible, y otros en que no haga sino actuar para \u00e9l. Suelen coincidir con los momentos en que el espectador piensa: <<Dios, pero c\u00f3mo puede ser tan gilipollas.>> Pennebaker no incurre pues en ese pecado mortal del documentalista que es la hagiograf\u00eda, y si el retrato resultante no es amable, se debe solo a que Dylan no lo fue.<\/p>\n<p>Hemos visto que nada le importa la opini\u00f3n ajena, o que al menos eso finge. Acaso s\u00ed le importe un poco y en hacerse un lavado retrospectivo de imagen se halle la raz\u00f3n del otro gran documental \u2014en el sentido de duraci\u00f3n y eco p\u00fablico\u2014 que ha versado sobre su figura y contado con su benepl\u00e1cito, <em>No direction home<\/em>, dirigido \u2014o m\u00e1s bien ensamblado\u2014 por <strong>Scorsese<\/strong> casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s. Tampoco incurre Scorsese en pecado mortal de hagiograf\u00eda \u2014es demasiado sabio para eso\u2014, pero sin duda este Dylan no causa ni la antipat\u00eda ni la incomprensi\u00f3n que el anterior. El enfoque tambi\u00e9n difiere; mientras que Pennebaker ofrece un segmento de tiempo a partir del cual inferimos el todo, la \u00e9poca y el artista y las contradicciones de una y otro, Scorsese la cronolog\u00eda minuciosa \u2014con saltos adelante y atr\u00e1s, pero cronolog\u00eda al fin\u2014, m\u00e1s completa pero tambi\u00e9n m\u00e1s aburrida. La forma empleada es predecible, mil veces vista: una sucesi\u00f3n de bustos parlantes puntuada por material de archivo, y si la atenci\u00f3n no decae se debe solo a la fascinaci\u00f3n que desprende el personaje, no al enfoque planteado.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s vital resulta el otro acercamiento, oblicuo, de Scorsese a Dylan. En <em>El \u00faltimo vals <\/em>el cineasta neoyorquino logra captar esa fugacidad eterna que hay en toda gran m\u00fasica, y te\u00f1irla de una melancol\u00eda celebratoria y confortante. La aparici\u00f3n de Dylan pasado el ecuador del concierto es como la llegada de <strong>Godot<\/strong> con sombrero de cowboy blanco, y el concierto mismo \u2014<<solo>> la grabaci\u00f3n de un concierto, las entrevistas meras notas al pie\u2014 no un segmento sino una c\u00e1psula de tiempo concentrado y evocador, con un \u00faltimo plano imposible de olvidar una vez visto.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2015\/02\/im-not-there-e1423938213831.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-984\" title=\"i'm not there\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2015\/02\/im-not-there-e1423938213831.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"127\" \/><\/a>Dejando al margen las incursiones de Dylan en el terreno de la actuaci\u00f3n, que muy sabiamente ha limitado a un pu\u00f1ado y acotado a un registro que le es af\u00edn, es fuera del campo documental donde encontramos el dibujo m\u00e1s verdadero de su retrato; paradoja aparente, la ficci\u00f3n consigue acercarnos m\u00e1s al centro de ese misterio poli\u00e9drico que es Dylan que la acumulaci\u00f3n de im\u00e1genes reales. La extraordinaria <em>I\u2019m not there <\/em>(<strong>Todd Haynes<\/strong>, 2007) parte de la base de que Dylan es imposible de catalogar, es decir, parte de la admisi\u00f3n de un fracaso, y desde ah\u00ed logra armar una de las cintas m\u00e1s originales, l\u00facidas y emotivas de los \u00faltimos veinte a\u00f1os. A la luz del resultado, el que maneje los hechos a su antojo no debiera verse como una falta de rigor sino como un triunfo del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s,<\/em> 14\/2\/2015)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a title=\"@enfaserem\" href=\"https:\/\/twitter.com\/enfaserem\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">@enfaserem<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hubo un corte de mangas musical que pueda calificarse de hist\u00f3rico, ese fue el que Dylan hiciera en 1965 en su gira inglesa: un corte de mangas el\u00e9ctrico que muchos a\u00fan no le perdonan hoy, o solo le toleran. 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