{"id":125,"date":"2014-02-02T18:20:56","date_gmt":"2014-02-02T18:20:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=125"},"modified":"2014-02-02T18:20:56","modified_gmt":"2014-02-02T18:20:56","slug":"sabor-mas-alla-del-sabor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2014\/02\/02\/sabor-mas-alla-del-sabor\/","title":{"rendered":"Sabor m\u00e1s all\u00e1 del sabor"},"content":{"rendered":"<p>A finales de los a\u00f1os sesenta, cuando Fran\u00e7ois Jullien inici\u00f3 la carrera de filosof\u00eda en la Escuela Normal Superior de Par\u00eds, el director de estudios del Departamento de Filosof\u00eda era Jacques Derrida. Bien podr\u00eda haber encauzado Jullien sus inquietudes en la corriente que encabez\u00f3 Derrida, la c\u00e9lebre deconstrucci\u00f3n que, fund\u00e1ndose en Heidegger y compartida con otros autores de peso como Emmanuel L\u00e9vinas, contagi\u00f3 como virus infatigable a numerosos Departamentos en universidades de todo el mundo. Lo que Derrida propon\u00eda y realizaba, el retorno anal\u00edtico y textual sobre escritos fundamentales de la cultura, no hac\u00eda m\u00e1s que renovar la vieja tarea de la filosof\u00eda de reconstruirse sobre sus propios cimientos a costa de interrogarlos y afianzarlos de otro modo.<\/p>\n<p>Sin embargo Fran\u00e7ois Jullien, buscando una remoci\u00f3n similar, tom\u00f3 un camino bien distinto. Para dirigir con eficacia sus dudas e interrogaciones sobre la disciplina que constitu\u00eda el centro de sus estudios, busc\u00f3 un emplazamiento que no se viera alcanzado por el propio campo de interrogaci\u00f3n. No se contentaba con deconstruir, con rechazar o reescribir, sino que aspiraba a enfocar con ojos nuevos los conceptos y la historia de la filosof\u00eda, la que arrancaba en Grecia y tras m\u00e1s de dos mil a\u00f1os de camino arribaba a las palabras renovadoras de Jacques Derrida. Escribe Jullien: \u201cVengo de Grecia, en tanto fil\u00f3sofo, y al pasar por China encuentro un punto que me permite tomar distancia y poner en perspectiva nuestro pensamiento, el europeo. Porque, como saben, una de las cosas m\u00e1s dif\u00edciles de hacer en la vida es tomar distancia respecto del propio pensamiento\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 China? Como \u00e9l se ha encargado de subrayar, nada tuvo que ver en la elecci\u00f3n las modas del exotismo, del encuentro con el Oriente so\u00f1ado e inventado por un Occidente superficial. China supon\u00eda en primer lugar un territorio ajeno a la gran lengua indoeuropea, en la que se hab\u00edan formado y modelado los grandes conceptos occidentales, transferidos m\u00e1s tarde a otras culturas capitales como la hind\u00fa, la hebrea o la \u00e1rabe. Y por otra parte China ofrec\u00eda la larga historia de su imperio labrado sin interferencias significativas con otros. Esos eran los dos caracteres distintivos que otro sin\u00f3logo franc\u00e9s, Jacques Gernet, sintetizaba en las l\u00edneas finales de su extensa obra \u2018El mundo chino\u2019: \u201cLa civilizaci\u00f3n china posee dos particularidades que no comparte con ninguna otra: es la \u00fanica que ha dejado una masa prodigiosa de testimonios continuos de su evoluci\u00f3n, sobre todo en forma de textos, pero tambi\u00e9n de inscripciones y de restos arqueol\u00f3gicos, y la \u00fanica tambi\u00e9n que en todos los campos se haya desarrollado tanto tiempo de forma independiente a nuestro Occidente\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed que Fran\u00e7ois Jullien, sin dejar de ser el fil\u00f3sofo formado en Par\u00eds, aprendi\u00f3 a fondo la lengua china y emprendi\u00f3 nuevos estudios en Pek\u00edn y Shangai. Con un pie en la filosof\u00eda y otro en la sinolog\u00eda, comienza una larga serie de libros que arrancan en los ochenta y llegan hasta ahora mismo con la publicaci\u00f3n de \u2018Cinco conceptos propuestos al psicoan\u00e1lisis\u2019. M\u00e1s de veinte obras, la mayor\u00eda traducidas al espa\u00f1ol, contando alguna de ellas con la exquisita versi\u00f3n castellana de la tambi\u00e9n sin\u00f3loga Anne-H\u00e9l\u00e8ne Su\u00e1rez Girard, capaz de reproducir el estilo dialogante y explorador de matices, nada academicista, que el autor hereda de la tradici\u00f3n ensay\u00edstica de sus maestros de la generaci\u00f3n anterior, con Roland Barthes a la cabeza.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda haber alg\u00fan punto com\u00fan, alg\u00fan entronque remoto \u2013los cercanos los trae forzadamente la globalizaci\u00f3n actual- que permitiese conectar Occidente con el Extremo Oriente? En una de sus obras m\u00e1s singulares, \u2018Un sabio no tiene ideas\u2019, Jullien vuelve a los tiempos primigenios del pensamiento griego, cuando el \u00e1mbito de los mitos dominaba el horizonte humano antes de ser desplazado por el logos, la raz\u00f3n que elabora conceptos y articula argumentaciones. Una b\u00fasqueda tras las huellas perdidas de un pensamiento que no lleg\u00f3 a desarrollarse, borrado por el desarrollo implacable de la filosof\u00eda. Pero incluso en esas fronteras arcaicas Jullien rechaza la conexi\u00f3n entre estos dos \u00e1mbitos. El tiempo dela Grecia cl\u00e1sica en es China el de Confucio, y de este surge con nitidez la figura que Occidente nunca persigui\u00f3: el sabio (aunque si am\u00f3: amor a sophia, filosof\u00eda). El sabio, sintetizado as\u00ed por nuestro autor: \u201cEl que carece de ideas, de posici\u00f3n fija, de yo particular; el que mantiene todas las ideas en un mismo plano\u201d. Si Grecia fue capaz de separar al hombre de la naturaleza y de s\u00ed mismo para erigirlo en observador, en escritor de un sistema de argumentaciones y elecciones sobre elementos opuestos (el Ser y el no-Ser de Parm\u00e9nides\u2026), el sabio confuciano integra los opuestos, el yin y el yang, en un proceso conjunto en el que \u00e9l mismo est\u00e1 sumergido. Cielos y tierra giran en continua transformaci\u00f3n, en una marcha arm\u00f3nica en la que el sabio lo es en tanto es capaz de adherirse a ese proceso. No posee un discurso que desentra\u00f1e la realidad o analice los problemas, sino algo bien distinto: \u201cLa sabidur\u00eda no se explica (no hay en ella gran cosa que comprender), hay que meditarla, o mejor a\u00fan, saborearla, dedicando todo el tiempo necesario a ese desarrollo, como el de una impregnaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><img src=\"\/\/www.siruela.com\/libros\/7507906.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Saborear la sabidur\u00eda, enhebrarla en el cuerpo. Frente a los exotismos de m\u00edstica oriental que tan bien se venden en Occidente, Fran\u00e7ois Jullien ci\u00f1e el pensamiento chino a un terreno material y pr\u00e1ctico para el cual los sentidos que lo exploran no son ninguna met\u00e1fora. El sabor entra\u00f1ado en la sabidur\u00eda tampoco lo es. De ah\u00ed que, con coherencia, uno de sus libros se dedique al sabor que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todos los sabores, que deja sitio a cada uno sin agotarse: \u2018Elogio de lo ins\u00edpido\u2019. La palabra china que lo nombra, \u201cdan\u201d, significa ins\u00edpido, pero tambi\u00e9n desapego. En esa preferencia por las manifestaciones no excluyentes se asienta la sabidur\u00eda de lo ins\u00edpido, y Jullien la va explorando de manera fascinante en diversos campos: en la pintura, donde reinan los paisajes de pincelada escasa, en que las formas \u201cse abren a una lejan\u00eda que las supera\u201d. En la m\u00fasica, valorando el sonido que est\u00e1 en retirada, el que no satura el silencio, el que deja. En la caligraf\u00eda, tan venerada. Incluso en la pol\u00edtica, y tal vez aqu\u00ed m\u00e1s que en ning\u00fan otro asunto se manifiesta la radical separaci\u00f3n con nuestros valores dominantes, necesitados de un pol\u00edtico que ofrezca y venda singularidad, diferencia, personalidad, discurso propio. Por el contrario, cifra Jullien: \u201cEl gobernante a quien todo el mundo parece de igual insipidez puede, gracias a su desapego interno, renunciar a cualquier ingerencia, preservar la inmanencia reguladora y hacer que reine la paz\u201d.<\/p>\n<p><img src=\"\/\/ecx.images-amazon.com\/images\/I\/31hWDKvkZfL._AA160_.jpg\" alt=\"Detalles del producto\" \/><\/p>\n<p>Al final, una l\u00ednea dominante de este pensamiento que Jullien confronta con el nuestro es la que tiene que ver con los resultados, con la pr\u00e1ctica satisfactoria, con el mundo estrictamente terrenal. Por eso varias de sus obras est\u00e1n enfocadas hacia un terreno claro y tajante: la eficacia. En Occidente se piensa que su consecuci\u00f3n tiene que ver con el buen uso de un modelo preexistente y fiable. Sean asuntos de econom\u00eda o de pol\u00edtica, de comportamientos \u00e9ticos o de \u00e9xitos comerciales, el camino a seguir lo marca una teor\u00eda previa. En China, por el contrario, la posici\u00f3n del sabio es la adecuaci\u00f3n a los procesos que ya marchan por s\u00ed solos, ayudando o esperando, pero sin intentar su reducci\u00f3n a un esquema previo. \u201cNo hacer nada, pero que nada deje de hacerse\u201d, dice un precepto que recogen todas las escuelas. Tan a tener en cuenta es este punto de vista, que Fran\u00e7ois Jullien fue requerido para explicarlo ante un grupo de empresarios dispuestos a llevar sus negocios a China, recogido luego en un librito delicioso, \u2018Conferencia sobre la eficacia\u2019. Cumpl\u00eda as\u00ed el autor su compromiso de retorno, de volver al pensamiento occidental con la capacidad y los ojos nuevos obtenidos en el cruce fascinante por un sistema de pensamiento aut\u00f3nomo y radicalmente distinto.<\/p>\n<p>(publicado en La sombra del Cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla. 1-2-2014)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A finales de los a\u00f1os sesenta, cuando Fran\u00e7ois Jullien inici\u00f3 la carrera de filosof\u00eda en la Escuela Normal Superior de Par\u00eds, el director de estudios del Departamento de Filosof\u00eda era Jacques Derrida. 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