{"id":192,"date":"2014-12-03T12:13:57","date_gmt":"2014-12-03T12:13:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=192"},"modified":"2014-12-03T12:13:57","modified_gmt":"2014-12-03T12:13:57","slug":"figuras-en-el-paisaje-de-nuri-bilge-ceylan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2014\/12\/03\/figuras-en-el-paisaje-de-nuri-bilge-ceylan\/","title":{"rendered":"Figuras en el paisaje de Nuri Bilge Ceylan"},"content":{"rendered":"<p>El padre de Nuri Bilge Ceylan (Estambul, 1959) era funcionario en una peque\u00f1a ciudad de Anatolia, a 400 kil\u00f3metros de Estambul. Cuando el futuro director de cine contaba pocos a\u00f1os de edad su padre trajo un coche nuevo y reluciente de Estados Unidos. Fueron a estrenarlo por los alrededores, y al pasar por un pueblecito un ni\u00f1o les tir\u00f3 una piedra y rompi\u00f3 el cristal de la ventanilla. Su padre y su t\u00edo le persiguieron y le arrastraron a su casa. Durante cincuenta a\u00f1os la an\u00e9cdota durmi\u00f3 en su memoria, hasta que en pleno rodaje de \u2018Winter sleep\u2019 la record\u00f3 para integrarla como conmoci\u00f3n nuclear de la pel\u00edcula.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>La fotograf\u00eda fue su primera profesi\u00f3n, alternando con los estudios de cine. Le dej\u00f3 la permanente atenci\u00f3n a lo que le rodea, el esfuerzo por el encuadre, la sensibilidad paisaj\u00edstica. \u2018Lejano\u2019, la primera pel\u00edcula que le dio premios internacionales, se configura como el encuentro, o el desencuentro, de dos personajes que llevan adheridos sus paisajes. En la primera escena vemos a uno de ellos salir al amanecer de un peque\u00f1o pueblo cercado por la nieve. En Estambul le aguarda sin entusiasmo un pariente desgajado de sus or\u00edgenes, que solo vuelve a la naturaleza cuando le obliga su profesi\u00f3n de fot\u00f3grafo. Lo que bulle en el interior de cada uno, desprecio, altaner\u00eda, desconcierto, es mostrado en sus miradas sobre el Estambul que los re\u00fane, una ciudad sorprendida por una gran nevada que se integra con eficacia en la obra. Apenas si se necesitan palabras para marcar esa doble trayectoria del que llega buscando y del que est\u00e1 de vuelta de todo.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn1.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTRkVM_DklEB3Nuy7ctWvp1Gk94TPBKNKUxQAS4iETaaWSH5upWxg\" alt=\"\" name=\"gU8hFLDQip6bFM:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn1.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTRkVM_DklEB3Nuy7ctWvp1Gk94TPBKNKUxQAS4iETaaWSH5upWxg\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>El encuadre opera como s\u00edntesis de las intenciones, y como centro mudo de informaci\u00f3n, de nexo entre espectador y drama. Orson Welles trajo en \u2018Ciudadano Kane\u2019 una suerte de \u00e1ngulos imposibles para la c\u00e1mara, y una profusi\u00f3n de personajes dispuestos en la profundidad visual del plano. Sin embargo, en su siguiente pel\u00edcula, \u2018El cuarto mandamiento\u2019, demostr\u00f3 que sus ambiciones iban m\u00e1s all\u00e1 de la pirotecnia en la escena de la cocina de la mansi\u00f3n de los Ambersons: en la calma que se supone para el reencuentro de la t\u00eda Fanny con su sobrino tras un largo viaje, la c\u00e1mara asiste en plano inm\u00f3vil y horizontal a un intercambio verbal que comienza con novedades superficiales y acaba en incendio familiar. El estatismo visual, contrario a todos los c\u00f3digos dram\u00e1ticos, contamina al espectador de la violencia de la escena. Una estrategia semejante se encuentra en \u2018Tres monos\u2019, la pel\u00edcula con la que Ceylan gan\u00f3 el premio al mejor director en Cannes 2008. En una escena cerca del final una mujer se encuentra con su amante entre unas ruinas colgadas sobre el B\u00f3sforo. La c\u00e1mara les contempla a distancia, sin abandonar el encuadre general del enorme paisaje. La ruptura, la humillaci\u00f3n, la crueldad, discurren en un plano \u00fanico y est\u00e1tico que reitera la desolaci\u00f3n de la pareja en el gran espacio indiferente. Solo al final, en breves segundos, un cambio de emplazamiento del punto de vista nos susurra al o\u00eddo: no eres el \u00fanico que esp\u00eda.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>El encuadre nos instala en el paisaje, nos funde con \u00e9l, nos lo descubre. En cierta manera lo inventa. \u2018\u00c9rase una vez en Anatolia\u2019 trae un recorrido son\u00e1mbulo por las colinas deshabitadas y \u00e1speras de esa regi\u00f3n turca. Apenas ni un \u00e1rbol mientras la luz del atardecer se va apagando. Un tren con las ventanas iluminadas sorprende al grupo encabezado por un fiscal y un m\u00e9dico, con polic\u00edas que vigilan a dos detenidos. Buscan un cad\u00e1ver enterrado la noche anterior. Uno de los polic\u00edas agita un manzano del que caen varios frutos, y la c\u00e1mara se empe\u00f1a en seguir el movimiento de uno de ellos, su bajada por la hierba hasta alcanzar un arroyo donde el agua le sigue empujando en un deslizamiento que no sabemos a d\u00f3nde va ni cu\u00e1ndo terminar\u00e1. As\u00ed se gobierna tambi\u00e9n el grupo humano en la noche interminable de la b\u00fasqueda, un cruce de azares que lleva a peque\u00f1as revelaciones, a fragmentos de recuerdos inconexos, a enso\u00f1aciones. El paisaje es mucho m\u00e1s que un marco, es el \u00e9ter que ba\u00f1a, el enemigo difuso que no cesa ni comprende.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcSLgI-fN55Pa8Gqn9ONNyvfX2_1Evk-M8OUwNoyUOEcDnm6zRm_Hg\" alt=\"\" name=\"Rl_cdpbuSidH4M:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcSLgI-fN55Pa8Gqn9ONNyvfX2_1Evk-M8OUwNoyUOEcDnm6zRm_Hg\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>Siempre el silencio como bajo continuo, subrayado en los ruidos ambientales de cigarras, p\u00e1jaros, motores lejanos. El silencio de los personajes es un balance a\u00f1adido, el resultado de una suma de palabras que vuelven a la boca tras pugnar por salir de ella. En \u2018\u00c9rase una vez en Anatolia\u2019 la noche que junta a ese grupo jerarquizado de hombres extrae de ellos confidencias con los m\u00e1s cercanos. Los polic\u00edas hablan de comida, de horarios. El m\u00e9dico da cuenta al fiscal de su soledad tras el divorcio, y este insiste en revelarle una extra\u00f1a historia de una mujer que anunci\u00f3 el d\u00eda que se iba a morir con varios meses de antelaci\u00f3n. Tal vez fue su mujer, y el m\u00e9dico se esfuerza por dar una explicaci\u00f3n cient\u00edfica que calme la inquietud de los ojos saltones y acuosos del fiscal. Tras tantas horas juntos, cercados por la intimidad, vuelve el silencio. Los dos hombres salen del despacho del m\u00e9dico y caminan sin decir palabra en una inacabable bajada a la morgue para reconocer el cad\u00e1ver. Todo se repliega.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>\u2018Winter sleep\u2019 insiste en colocar sus personajes sobre un paisaje que los sobrepasa, que punza y agita. Ahora es Capadocia con sus viviendas excavadas en grutas. Est\u00e1 llegando el invierno, que pronto ser\u00e1 extremo, con temperaturas g\u00e9lidas y nevadas intensas. Las carreteras enfangan los zapatos y los dejan inservibles para entrar en las casas. La naturaleza es tan ruda como el caballo que el protagonista se empe\u00f1a en adquirir, y que primero hay que capturar y domar en una escena que llena la pantalla de sudor y aromas agrios. A los protagonistas, un actor retirado que regenta un hotel con su mujer, y una hermana del actor que los visita tras su divorcio, no les queda m\u00e1s opci\u00f3n que encerrarse en las habitaciones caldeadas, entre la luz amarillenta y acogedora de las l\u00e1mparas que sustituye la blancura de los campos del otro lado de las diminutas ventanas. Solo queda el espacio interior, el paisaje de la intimidad.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQzRWLDo7Tj6b9fOwNI-plelipZ1Y7GFzfLRgd5jlaGTZo7Dcut\" alt=\"\" name=\"KvXkc8qDXtJb1M:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQzRWLDo7Tj6b9fOwNI-plelipZ1Y7GFzfLRgd5jlaGTZo7Dcut\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>Las peque\u00f1as tareas llenan el tiempo. El actor prepara art\u00edculos para la prensa local sobre temas que tampoco conoce mucho: la conservaci\u00f3n de edificios, el turismo, los imanes fan\u00e1ticos e incultos. Su mujer se ocupa de una fundaci\u00f3n de ayuda a las escuelas, y la hermana no acaba de centrarse en sus tareas de traductora. Cada poco interrumpen su aislamiento para charlar. Templados, educados, sin m\u00e1s problemas que dejar que el invierno pase. Pero las palabras se enredan, las explicaciones irritan, se dinamitan puentes. La hermana critica al actor la tibieza de sus art\u00edculos, y recibe tambi\u00e9n lo suyo cuando sue\u00f1a con enderezar su divorcio. El matrimonio va sacando los trapos sucios de a\u00f1os de convivencia. \u201cEres vengativo, violento, c\u00ednico\u201d, concluye la esposa. Las conversaciones no necesitan gritos para resultar \u00e1speras, desagradables. De los di\u00e1logos se puede decir lo que un cr\u00edtico coment\u00f3 de la m\u00fasica de John Coltrane en \u2018Ascension\u2019, que solo con la energ\u00eda que encerraba se pod\u00eda calentar un gran edificio de apartamentos.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>Las palabras son la aut\u00e9ntica tormenta invernal. El silencio de las pel\u00edculas anteriores guardaba ese secreto. El protagonista de \u2018Winter sleep\u2019, acorralado, planea huir a la ciudad, a la soledad, pero ya no es capaz. Solo alcanza el refugio de la casa del amigo que se ha quedado solo. En la inevitable ascensi\u00f3n alcoh\u00f3lica de la noche se instala la evocaci\u00f3n: \u201cYo jugaba de peque\u00f1o aqu\u00ed, en la puerta de esta granja. Pensaba que vivir\u00eda siempre al lado de mis padres\u201d. Y la lengua de un tercer invitado remata la velada con dos sentencias, una del amado Chejov sobre el fracaso inevitable de los grandes proyectos de la vida, y la otra de Shakespeare destinada a la fundaci\u00f3n filantr\u00f3pica de la esposa: \u201cLa compasi\u00f3n es el refugio de los cobardes\u201d.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQMFnMBJPC8rHapuFjOsIAv0K2Cs3XCOqVxioq7h7apmDCSYTm7\" alt=\"\" name=\"SuIEJFzJwlHRXM:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQMFnMBJPC8rHapuFjOsIAv0K2Cs3XCOqVxioq7h7apmDCSYTm7\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>No hay final, no hay clausura en las pel\u00edculas de Nuri Bilge Ceylan. \u2018Winter sleep\u2019 se cierra en falso con un mon\u00f3logo interior del actor en el que confiesa a su mujer la imposibilidad de romper sus lazos. Pero las palabras ya no alcanzan sus labios, han vuelto al silencio. La imagen \u00faltima de \u2018\u00c9rase una vez en Anatolia\u2019 es el plano oblicuo de una ventana que nada muestra, abandonada tras la marcha del m\u00e9dico mientras se oyen de fondo los ruidos de la autopsia. \u2018Tres monos\u2019 acaba con un plano est\u00e1tico de m\u00e1s de un minuto con el protagonista en la terraza de su casa frente al B\u00f3sforo. Todo queda sin resolver, el crimen, la implicaci\u00f3n de su hijo, la tentativa de suicidio de su mujer. Por encima llueve, truena, la naturaleza sigue su curso, indiferente, grandiosa. La huella humana es tan insignificante y ef\u00edmera como cantan los versos de Lermontov que recita el m\u00e9dico: \u201cLos a\u00f1os seguir\u00e1n pasando\/ y de m\u00ed no quedar\u00e1\/ m\u00e1s que mi alma sepultada\/ en la oscuridad y el fr\u00edo\u201d.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn1.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcT0E-5p6tPCODNEeozbGLuMIddgHtj7et0f66xW-jgAd-z9mE17vQ\" alt=\"\" name=\"0snZSjKE04XrgM:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn1.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcT0E-5p6tPCODNEeozbGLuMIddgHtj7et0f66xW-jgAd-z9mE17vQ\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>(publicado en La sombra del cipr\u00e9s el s\u00e1bado 29 de noviembre de 2014)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El padre de Nuri Bilge Ceylan (Estambul, 1959) era funcionario en una peque\u00f1a ciudad de Anatolia, a 400 kil\u00f3metros de Estambul. Cuando el futuro director de cine contaba pocos a\u00f1os de edad su padre trajo un coche nuevo y reluciente de Estados Unidos. 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