{"id":20,"date":"2011-11-05T16:09:14","date_gmt":"2011-11-05T16:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=20"},"modified":"2011-11-05T16:09:14","modified_gmt":"2011-11-05T16:09:14","slug":"autoplagio-de-bertolucci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2011\/11\/05\/autoplagio-de-bertolucci\/","title":{"rendered":"Autoplagio de Bertolucci"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En \u2018Targets\u2019, el remoto debut de Peter Bogdanovich en 1968, el personaje del director cinematogr\u00e1fico que interpreta \u00e9l mismo agarra una noche una aceptable borrachera que le deja la mente enfangada, pero tambi\u00e9n atravesada por un repentino rayo de luz: \u201cTodas las grandes pel\u00edculas ya han sido hechas\u201d, proclama con una frase que paraliza el futuro. De vuelta a la vida real, el propio Bogdanovich se encarg\u00f3 de negar la frase con su formidable \u2018The Last Picture Show\u2019. Pero algo de esa sentencia vuelve a tomar sentido cuando se repasa la filmograf\u00eda de Bernardo Bertolucci, cuando se dobla su mitad y se lanza la vista atr\u00e1s.<\/p>\n<p>El arranque de Bernardo Bertolucci tuvo toda la fuerza juvenil del que llega mirando hacia delante, engarzado a una \u00e9poca de masas esperanzadas, de ascenso electoral del partido comunista italiano, de transformaciones imperativas en la historia le\u00edda por el materialismo dial\u00e9ctico. Con 21 a\u00f1os dirige su primera pel\u00edcula, la pasoliniana \u2018La commare seca\u2019, y con 23 deja una obra cuya fortuna comienza en el t\u00edtulo: \u2018Prima della rivoluzione\u2019. Al poco llegar\u00e1n \u2018La estrategia de la ara\u00f1a\u2019, \u2018El conformista\u2019, y por fin en 1972 la sacudida de \u2018El \u00faltimo tango en Par\u00eds\u2019. Con 31 a\u00f1os Bertolucci ha agotado su caudal, ha exprimido el horizonte de revoluci\u00f3n social, art\u00edstica y sexual, ha viajado de Marx a Freud y ya es el joven extinguido al borde de su juventud, el artista que estalla con tanta prontitud como intensidad para luego difuminarse.<\/p>\n<p>Aquel cine de los sesenta urgente y fresco, rodado en presente, es hoy en d\u00eda inaccesible para las generaciones que lo amamos. Y no por las dificultades de visionarlo, difuminadas en la era de Internet si se aceptan sus pobres condiciones de proyecci\u00f3n, sino por la herida definitiva que dej\u00f3 en nuestros ojos. Es un cine ya visto, sentenciado, al que las nuevas visitas nada suman. Es como volver sobre las primeras pel\u00edculas de Godard, Rivette o Resnais (las de Truffaut son otra cosa), definitivamente atadas a un tiempo y a unos ojos lectores, un c\u00edrculo que tal vez solo puedan romper (y acaso desmitificar y destruir) una nueva ola de espectadores con energ\u00eda virginal.<\/p>\n<p>Bertolucci sabe de ese per\u00edodo concluido cuando culmina \u2018El \u00faltimo tango en Par\u00eds\u2019. Todas las grandes pel\u00edculas de su generaci\u00f3n ya han sido hechas. \u2018Novecento\u2019 lo prueba, aunque su primera media hora sea grandiosa. A partir de ah\u00ed solo queda despedirse de su tiempo (\u2018L\u2019addio a Enrico Berlinguer\u2019), el turismo ex\u00f3tico (Buda,la CiudadProhibidade Pek\u00edn, el desierto de Paul Bowles), o el turismo interior de \u2018Los so\u00f1adores\u2019, un retorno al pasado tan imposible como el que remata el \u00faltimo plano de \u2018La estrategia de la ara\u00f1a\u2019, cuando el protagonista descubre que las v\u00edas del tren en el que ha vuelto a su pueblo est\u00e1n sepultadas bajo la hierba del tiempo.<\/p>\n<p>\u2018Los so\u00f1adores\u2019 es algo menos que una reconstrucci\u00f3n de Mayo del 68, en la misma medida en la que \u2018Los amantes habituales\u2019 de Philippe Garrel es algo m\u00e1s. Es un tour tur\u00edstico, un paseo sin riesgos por la vibraci\u00f3n y la sangre de una generaci\u00f3n, dirigido por un gu\u00eda amoroso que recita su papel sin vivirlo. Conserva algunas espinas para que el vigor no muera del todo, esas experiencias inici\u00e1ticas que dejan heridas verdaderas, en las que los actores tiemblan con credibilidad y alcanzan al espectador, suficientemente halagado por la sucesi\u00f3n de fetiches que le env\u00edan desde la pantalla. Si durante la proyecci\u00f3n alguien se molesta en ir anotando nombres y homenajes no llegar\u00eda a ver casi nada, tal es el torrente de m\u00fasicas de la \u00e9poca, de manos sujetando libros que todos acariciamos o gozamos, y sobre todo de im\u00e1genes que literalmente doblan las de la propia pel\u00edcula, ficci\u00f3n sobre ficci\u00f3n. Si las grandes pel\u00edculas ya han sido hechas, dispongamos de ellas libre y gozosamente, que los protagonistas se suiciden comola Mouchettebressoniana, que disputen el r\u00e9cord del Louvre al tr\u00edo de \u2018Banda aparte\u2019, que discutan sobre Keaton y Chaplin poniendo el ojo en sus im\u00e1genes predilectas. Que hagan lo que tantas veces hicimos los cin\u00e9filos, competir por el amor de Rossellini, desenterrar a Jerry Lewis, abrirnos paso hacia la nuca de Jean Seberg. Nadie se resiste a esa bandeja de pasteles de los que bien conocemos su sabor, o creemos recordarlo, pues el primer dulzor nunca vuelve. Siempre es antes de la revoluci\u00f3n, el \u00fanico tiempo de siembra y avance. La mirada atr\u00e1s de \u2018Los so\u00f1adores\u2019 se reduce a un dulce giro de cuello para avistar vestigios de una \u00e9poca concluida, en la que Bertolucci fue motor esencial e inseparable, y finalmente turista inofensivo y exquisito.<\/p>\n<p>(publicado en &#8220;La sombra del cipr\u00e9s&#8221;, suplemento de El Norte de Castilla, el 5 de noviembre de 2011)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En \u2018Targets\u2019, el remoto debut de Peter Bogdanovich en 1968, el personaje del director cinematogr\u00e1fico que interpreta \u00e9l mismo agarra una noche una aceptable borrachera que le deja la mente enfangada, pero tambi\u00e9n atravesada por un repentino rayo de luz: \u201cTodas las grandes pel\u00edculas ya han sido hechas\u201d, proclama con una frase que paraliza [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10645,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10645"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}