{"id":209,"date":"2015-03-12T09:15:26","date_gmt":"2015-03-12T09:15:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=209"},"modified":"2015-03-12T09:15:26","modified_gmt":"2015-03-12T09:15:26","slug":"el-sueno-de-la-trilogia-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2015\/03\/12\/el-sueno-de-la-trilogia-de-la-vida\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o de la Trilog\u00eda de la vida"},"content":{"rendered":"<p>Tal vez sea Pier Paolo Pasolini uno de esos autores a los que la muerte sorprende en un momento especialmente inoportuno; en pleno desarrollo de su obra, con muchos caminos iniciados y pocos rematados, afanado en la siembra y lejos de la recolecci\u00f3n. John Coltrane, Roberto Bola\u00f1o, S. M. Eisenstein o Federico Garc\u00eda Lorca podr\u00edan estar en las primeras filas de ese batall\u00f3n de artistas incompletos y tambi\u00e9n inagotables. En un texto que ley\u00f3 en el Festival de P\u00e9saro de 1967, el cineasta afirmaba que un hombre no est\u00e1 completo hasta que la muerte no lo resume y sentencia (\u201ces absolutamente necesario morir porque, mientras estamos vivos, carecemos de sentido\u201d). Pasolini fue irrespetuoso hasta con su propia teor\u00eda: tras su desaparici\u00f3n, hace cuarenta a\u00f1os, no ha dejado de agitarse, de encauzarse hacia interpretaciones diversas, de revivir y prolongarse.<\/p>\n<p>Queda la duda, y el miedo, de que la obra de Pasolini, tensada sobre la \u00e9poca que le toc\u00f3 vivir, est\u00e9 envuelta en sus coyunturas pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas, como un sudario que acabe por ajar el contenido, quit\u00e1ndole la respiraci\u00f3n de nuevos aires. Hay autores que se distancian y alejan en el tiempo, ligados a una explosi\u00f3n que cada vez se oye m\u00e1s lejana. \u00bfSer\u00e1 Pasolini uno de ellos?<\/p>\n<p>En su cine no cabe respuesta \u00fanica y tajante ante obras tan diversas como \u2018Mamma Roma\u2019, \u2018El Evangelio seg\u00fan San Mateo\u2019, \u2018Medea\u2019 o \u2018Teorema\u2019. Al final de su vida realiz\u00f3 su proyecto cinematogr\u00e1fico m\u00e1s extenso, la llamada Trilog\u00eda de la vida, formada por \u2018El Decamer\u00f3n\u2019, \u2018Los cuentos de Canterbury\u2019 y \u2018Las mil y una noches\u2019: concebidas sobre referentes populares, comparten equipo de producci\u00f3n y art\u00edstico, y cercan\u00eda temporal, entre 1971 y 1974. Pero con Pasolini no se puede hablar de testamento ni culminaci\u00f3n. A los pocos meses se enred\u00f3 en una \u2018Abjuraci\u00f3n de la Trilog\u00eda de la vida\u2019, y luego rod\u00f3 algo bien distinto, \u2018Sal\u00f3 o los 120 d\u00edas de Sodoma\u2019. Despu\u00e9s, la noche oscura de Ostia, y cuarenta a\u00f1os que llegan reptando sobre aquella diadema guerrillera de su frente.<\/p>\n<p>La Trilog\u00eda es una batalla m\u00e1s de las muchas que libr\u00f3 Pasolini, casi siempre contra un enemigo m\u00e1s poderoso que \u00e9l, difuso y tentacular: el poder, el poder pol\u00edtico, ideol\u00f3gico o econ\u00f3mico. Un poder que determinaba (y determina) el pensamiento y la moral, que absorbe y recicla a quien combate en el extrarradio. El artista que aprecie su independencia debe reinventarse y deslocalizarse sin cesar. Pasolini arranca en su Trilog\u00eda con la conciencia clara de la incomodidad que produce: \u201cEn realidad \u2018El Decamer\u00f3n\u2019 provoca la sublevaci\u00f3n general de todas las personas respetables de la Pen\u00ednsula: desde las asociaciones mon\u00e1rquicas a las clericales y fascistas, para concluir con un cierto sector de la magistratura\u201d.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTPhC-wH6PDci6t5aOFkM49h5Dr4qjIFYi-Fw6F2ncw54zN1bvpsw\" alt=\"Resultado de imagen de El Decamer\u00f3n de Pasolini\" name=\"tdVXNYGnU8oxjM:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTPhC-wH6PDci6t5aOFkM49h5Dr4qjIFYi-Fw6F2ncw54zN1bvpsw\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>La carga de fondo de estas obras reside en su forma de mirar los textos de partida; en cierta manera, en su esfuerzo por serles fiel, m\u00e1s all\u00e1 de las carcasas literarias y de los clich\u00e9s depositados en la pintura y en la cinematograf\u00eda que ya los hab\u00eda extendido. Si los cuentos de Boccaccio nacen de la alegr\u00eda por haber escapado de la peste, si son una celebraci\u00f3n de la vida que por un breve tiempo esquiva la guada\u00f1a, Pasolini recoge este impulso y lo derrama por su pel\u00edcula con una narraci\u00f3n directa, sin disfraces de montaje ni particularidades psicol\u00f3gicas. Una cuidadosa puesta en escena nos dirige hacia su objetivo central: el cuerpo, el cuerpo y sus deseos, tambi\u00e9n sus ambiciones, el cuerpo desnudado en su mezcla de belleza y fealdad. En una Italia napolitana llena de ruido y luz los amantes, despojados de mandatos, se penetran con inmediatez y facilidad, los ambiciosos revuelven la tumba del obispo en busca de su anillo, y el pobre Andreuccio de Perugia se precipita en un pozo negro y arrastra el olor a mierda all\u00ed donde va. Y en el centro, multiplicados y bendecidos por la vida, los rostros: cuarteados, rotos, alegres, m\u00e1s escasos de dientes que Cervantes al morir.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcRyLCxRk0p9qix2N3pdGCkU0F2v4ATeqMqpSnNihqp2qkoRzlr04g\" alt=\"Resultado de imagen de Cuentos de Canterbury de Pasolini\" name=\"yaVyrMWCvUHCyM:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcRyLCxRk0p9qix2N3pdGCkU0F2v4ATeqMqpSnNihqp2qkoRzlr04g\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>Con \u2018Los Cuentos de Canterbury\u2019 entran las tonalidades oscuras de la tierra, la humedad de muros y l\u00e1pidas. Pero siguen, e incluso se acent\u00faan las transgresiones, que no son sino olvido de mandamientos y catecismos. Si puedo pasar un buen rato con esa muchacha lo har\u00e9, aun cuando su padre aguarde con una estaca para abrirme la crisma, o la iglesia encienda la hoguera para quemar a los homosexuales. Tampoco parece tan horroroso el infierno, un Dante pintado por El Bosco que no ensombrece la vida, llena de presente y de azar. En la \u00faltima entrega de la Trilog\u00eda aparece un nuevo marco para esta existencia precaria, la del encantamiento en la f\u00e1bula maravillosa. Las noches \u00e1rabes se encajan entre s\u00ed como mu\u00f1ecas rusas sin el motor de Sherezade, y los protagonistas mueven sus pasiones en paisajes admirables. Una y otra vez repiten el gesto de sacarse el vestido por la cabeza, de dejar caer los calzones. Brota el cuerpo como una fruta fresca, m\u00e1s all\u00e1 de la inocencia que no quiere la culpa por oponente; cuerpos risue\u00f1os, activos, libres.<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/encrypted-tbn2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTBYH5msoVBUpmkh1wOatgucV9emhAae6-6QwUbU59XrqT2yIRs\" alt=\"Resultado de imagen de Las mil y una noches de Pasolini\" name=\"MW_S0K8im0XW2M:\" data-src=\"https:\/\/encrypted-tbn2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTBYH5msoVBUpmkh1wOatgucV9emhAae6-6QwUbU59XrqT2yIRs\" data-sz=\"f\" \/><\/p>\n<p>Este cine de Pasolini se asemeja a su rostro, multiplicado en tantos otros que pueblan sus escenas. El escultor que lo labr\u00f3 no tuvo tiempo de hacer desaparecer del todo el bloque de m\u00e1rmol del que parti\u00f3, presente en sus p\u00f3mulos \u00e1speros, su barbilla endurecida, sus labios. Pero la piedra la encienden sus ojos, que en \u2018El Decamer\u00f3n\u2019 son los de un disc\u00edpulo de Giotto. Una noche sue\u00f1a los frescos que va a pintar con su azul pur\u00edsimo, y cuando los termina piensa en voz alta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 realizar una obra cuando es m\u00e1s bella so\u00f1arla solamente?\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en La sombra del cipr\u00e9s el 7 de marzo de 2015)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal vez sea Pier Paolo Pasolini uno de esos autores a los que la muerte sorprende en un momento especialmente inoportuno; en pleno desarrollo de su obra, con muchos caminos iniciados y pocos rematados, afanado en la siembra y lejos de la recolecci\u00f3n. John Coltrane, Roberto Bola\u00f1o, S. M. 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