{"id":23,"date":"2011-11-19T16:25:40","date_gmt":"2011-11-19T16:25:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=23"},"modified":"2011-11-19T16:25:40","modified_gmt":"2011-11-19T16:25:40","slug":"el-bosque-de-las-resinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2011\/11\/19\/el-bosque-de-las-resinas\/","title":{"rendered":"El bosque de las resinas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, entre 1959 y 2000, Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente fue anotando en un par de cuadernos proyectos, lecturas, asuntos de vida, reflexiones y aforismos, entremezclados con recortes de prensa. Salvo alg\u00fan fragmento aislado que utiliz\u00f3 en sus libros, nunca hasta ahora hab\u00edan visto la luz. Coral, su compa\u00f1era, los custodi\u00f3 tras su muerte, y en 2009 se los mostr\u00f3 a Andr\u00e9s S\u00e1nchez Robayna, que ya hab\u00eda cuidado de sus \u2018Obras completas\u2019, y que de nuevo volvi\u00f3 a ocuparse de la edici\u00f3n de esta inesperada obra.<\/p>\n<p>Ya es imposible averiguar qu\u00e9 destino pensaba dar el poeta a este aluvi\u00f3n de notas. En una de ellas, con una cita de Robert Musil, se defiende precisamente de las recopilaciones postreras: \u201cLo m\u00e1s frecuente es que las obras p\u00f3stumas evoquen de forma sospechosa las liquidaciones o los saldos\u201d. Por otra parte Valente no era nada amigo de biograf\u00edas, ni de abrir la intimidad en un Diario, que \u00e9l en cualquier caso quer\u00eda an\u00f3nimo y sin pretensiones de \u00faltima verdad: \u201cDiario an\u00f3nimo: papeles in\u00e9ditos de personajes que probablemente no existen, pero que de alg\u00fan modo debieran haber existido\u201d. Y tampoco hay aliento en su obra para el espejo fiel o el autorretrato. En una nota de 1978 se miraba as\u00ed: \u201cVivi\u00f3 ligeramente a un lado de su vida para que todo parecido con su supuesto personaje fuera solo atribuible a involuntaria coincidencia\u201d.<\/p>\n<p>Pero frente a ese marco te\u00f3rico este Diario se alza como una acumulaci\u00f3n sin estructura, sin intencionalidad global. Es un rastro de algunos quehaceres del poeta y del hombre; con la \u00fanica orientaci\u00f3n de la precisa cronolog\u00eda. Y que nos permite seguir su lenta transformaci\u00f3n individual al comp\u00e1s del tiempo colectivo encabalgado en su prosa, capaz de encerrar en una frase una larga evoluci\u00f3n. Privilegio de poeta. Un Diario de tiempos, que arranca con el escritor encuadrado en la lucha pol\u00edtica, en la militancia filomarxista en la que abundan lecturas hoy casi olvidadas de Luk\u00e1cs o de Karl Korsch que concluyen en proclamas de esta \u00edndole: \u201cNo hay una conciencia privada que el poeta pueda consolidar m\u00ednimamente o expresar m\u00ednimamente al margen de la historia\u201d. Por esos a\u00f1os sesenta concurre a un congreso de escritores en Bled, en la antigua Yugoslavia, junto con escritores como Neruda, Spender, Hierro, Miller, Evtuchenko (\u201cun actor barato\u201d). La etapa deja un c\u00f3mico paso de una noche en comisar\u00eda, y se cierra en torno a un celebrado viaje a Cuba a finales de 1967.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, sin que trasciendan rupturas o desencantos, las lecturas y reflexiones van tomando otra orientaci\u00f3n. Los compromisos exteriores ya no cercan sus proyectos. Empieza a tomar forma su Punto Cero en torno a lo innombrable, lo indecible: \u201cPorque toda palabra po\u00e9tica ha de dejar el lenguaje en punto cero, en el punto de la indeterminaci\u00f3n infinita, de la infinita libertad\u201d. Y es el tiempo de la apertura de Valente a nuevas fuentes hermanadas por una b\u00fasqueda profunda de lo que no es directamente comunicable. En Kandinsky encuentra \u201cla uni\u00f3n del silencio y de la palabra\u201d, profundiza en m\u00fasicos como Webern (\u201cEl silencio es la memoria primordial. O la memoria primordial es una memoria del silencio\u201d), y sus lecturas voraces y pol\u00edglotas le acercan a los cabalistas jud\u00edos, Edmond Jab\u00e8s, Molinos, Pessoa, Celan, Blanchot, los poetas japoneses del zen y un largu\u00edsimo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Si en gran parte del libro las cuestiones personales est\u00e1n totalmente ausentes, un hecho terrible abre las notas a su dolor: la muerte de su hijo Antonio en 1989. Valente sufre un infarto a los pocos d\u00edas, y de ah\u00ed al final del diario los recuerdos estremecidos de su hijo se mezclan con las manifestaciones dolientes de su cuerpo, que siente cercana la fecha final (\u201cla soledad se puebla de fantasmas\u2026el fr\u00edo arrasa la memoria y ya empezamos a no ser\u201d). En esa apertura al sentimiento \u00edntimo hay sitio para el amor por Coral (\u201csi alguna vez lees esta p\u00e1gina, cuando yo ya no est\u00e9, sabe que te quiero\u201d), tambi\u00e9n para la anotaci\u00f3n vanidosa de recitales y relaciones. Pero su tiempo va agot\u00e1ndose: \u201cEl tiempo es como el mar. Nos va gastando hasta que somos transparente\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEscribir es como la segregaci\u00f3n de las resinas: no es acto, sino lenta formaci\u00f3n natural\u201d. Estas p\u00e1ginas nos permiten pasear libremente por el bosque donde se compusieron sus libros, donde se lograron sus resinas. Un bosque apasionante.<\/p>\n<p>\u00a0(&#8220;La Sombra del Cipr\u00e9s&#8221;, 19 de noviembre de 2011)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, entre 1959 y 2000, Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente fue anotando en un par de cuadernos proyectos, lecturas, asuntos de vida, reflexiones y aforismos, entremezclados con recortes de prensa. Salvo alg\u00fan fragmento aislado que utiliz\u00f3 en sus libros, nunca hasta ahora hab\u00edan visto la luz. 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