{"id":24,"date":"2011-12-04T08:02:54","date_gmt":"2011-12-04T08:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=24"},"modified":"2011-12-04T08:02:54","modified_gmt":"2011-12-04T08:02:54","slug":"las-armas-del-pensamiento-y-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2011\/12\/04\/las-armas-del-pensamiento-y-la-cultura\/","title":{"rendered":"Las armas del pensamiento y la cultura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Mohamed Bouazizi, aquel pobre tunecino que empap\u00f3 sus ropas con gasolina en la ma\u00f1ana del 17 de diciembre de 2010, no pod\u00eda sospechar ni remotamente que estaba siendo el centro temperamental de un tsunami que iba a derribar gobiernos. Un tsunami por unas cajas de peras y manzanas y siete kilos de pl\u00e1tanos que la polic\u00eda no le permiti\u00f3 revender. Cu\u00e1ntos Mohamed Bouazizi hab\u00edan muerto ya abrasados en su propia miseria e insignificancia, pero \u00e9l tuvo la ocasi\u00f3n nada envidiable de ser el que colmara el vaso de la humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ha pasado ya casi un a\u00f1o. Los pa\u00edses descabezados caminan hacia un futuro incierto. T\u00fanez ha celebrado las primeras elecciones, con el triunfo de los islamistas moderados de Ennahda. Vemos fotograf\u00edas de una de sus l\u00edderes, Souad Abderrahim, vestida con elegancia a la manera occidental. Hace un a\u00f1o nadie se hubiera fijado en lo que los pies de foto se aprestan a se\u00f1alar: no lleva velo. Y es que en T\u00fanez, y hace pocas semanas en Libia, y antes en los titubeos tras la ca\u00edda de Mubarak, se oyeron muchas voces que reclamaban la presencia del Islam en los nuevos reg\u00edmenes, de la shar\u00eda como inspiraci\u00f3n de sus leyes, de la b\u00fasqueda de la identidad nacional en la tradici\u00f3n religiosa que las dictaduras hab\u00edan debilitado. \u00bfC\u00f3mo llenar el vac\u00edo, que camino seguir?<\/p>\n<p>Tal vez nuestra \u00f3ptica occidental no sea la m\u00e1s ponderada para establecer juicios y consejos. Mejor recurrir como gu\u00eda del tr\u00e1nsito de vuelta a las ra\u00edces a lo que ya vivi\u00f3 otro pa\u00eds isl\u00e1mico, Ir\u00e1n, cuando la monarqu\u00eda del sha Reza Pahlevi fue barrida porla Revoluci\u00f3nIsl\u00e1micadel ayatol\u00e1 Jomeini. Y tener como libro de ruta el que escribi\u00f3 una testigo de excepci\u00f3n, Azar Nafisi. Su visita a Valladolid para recibir el premio Gabarr\u00f3n de Pensamiento y Humanidades ha devuelto a los escaparates su \u2018Leer <em>Lolita <\/em>en Teher\u00e1n\u2019, cr\u00f3nica muy original y personal de la encrucijada que arranca en 1979, y que tantos paralelismos encuentra en la actualidad.<\/p>\n<p>Azar Nafisi se adhiri\u00f3 al movimiento revolucionario iran\u00ed en sus a\u00f1os de estudiante en Oklahoma. Los j\u00f3venes iran\u00edes debat\u00edan interminablemente, con el lenguaje de los setenta, sobre el centralismo democr\u00e1tico leninista o la lucha del Tercer Mundo contra el imperialismo, pero en alianza con el esfuerzo y la pureza revolucionaria se empez\u00f3 a ver negativamente el alcohol, cierto tipo de m\u00fasica, o que las chicas llevaran el pelo largo y suelto. Una deriva sutil que Azar Nafisi encontr\u00f3 reforzada cuando volvi\u00f3 a Teher\u00e1n en1977 abuscar trabajo como profesora de literatura anglosajona, y que estall\u00f3 cuando a principios de 1979 el sha Reza fue derrocado y el ayatol\u00e1 Jomeini volvi\u00f3 de su exilio en Par\u00eds. Azar Nafisi dedica p\u00e1ginas muy penetrantes al arrinconamiento progresivo del laicismo, a un cambio del que en esos tiempos tan agitados no se preve\u00eda su alcance, y entre otros muchos casos se\u00f1ala el siguiente ejemplo de alianza revolucionaria: un d\u00eda, en un mitin en la universidad de Teher\u00e1n, oy\u00f3 hablar a una profesora de Historia muy conocida por su filiaci\u00f3n izquierdista, que ante una multitud atenta proclamaba que \u201cpara salvaguardar nuestra independencia, estaba dispuesta a llevar el velo. Llevar\u00eda el velo para luchar contra los imperialistas americanos, para demostrarles\u2026\u201d, \u00bfpara demostrarles qu\u00e9?, se pregunta sin respuesta la escritora.<\/p>\n<p>Ya se conoce sobradamente lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, con el triunfo de la facci\u00f3n m\u00e1s ortodoxa e intolerante de los islamistas, la imposici\u00f3n de sus leyes y su ideolog\u00eda, y la permanente tortura y humillaci\u00f3n que tuvieron que soportar mujeres como la escritora, siempre sospechosas, siempre molestas, en definitiva siempre culpables. Solo le quedaba un refugio seguro a Azar Nafisi, el de las p\u00e1ginas de la literatura que amaba: Nabokov, James, Austen, Fitzgerald. Con cada nombre cubre los cap\u00edtulos del libro, y en la prosa brillante y multicolor de cada uno envuelve su gris realidad. Pero no es una v\u00eda escapista, una hu\u00edda hacia inertes para\u00edsos literarios. Al contrario, trata de proyectar esas obras que analiza sobre su aire cotidiano, mezclar los enredos de \u2018Orgullo y prejuicio\u2019 con los que le cuentan sus alumnas o la sabia ambig\u00fcedad de Henry James con las voces monocolores que se van imponiendo en el r\u00e9gimen. La finura del paralelismo y la imbricaci\u00f3n mutua entre ficci\u00f3n y realidad culmina en las p\u00e1ginas en las que Azar Nafisi, harta de las amonestaciones que recibe por la lectura en sus clases de \u2018El gran Gatsby\u2019, decide sustituirla por un juicio en el que Gatsby ser\u00eda el acusado y los alumnos formar\u00edan la defensa, la acusaci\u00f3n, el jurado y el p\u00fablico. La gran literatura aterriza con todas las consecuencias en las aulas, se ci\u00f1e a la realidad, la orienta y la gu\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cCuando sal\u00ed del aula aquel d\u00eda no les dije lo que estaba empezando a descubrir: que nuestra suerte se parec\u00eda mucho a la de Gatsby. \u00c9l quer\u00eda realizar un sue\u00f1o repitiendo el pasado, y al final descubre que el pasado estaba muerto, que el presente era una farsa y que no hab\u00eda futuro. \u00bfNo se parec\u00eda a nuestra revoluci\u00f3n, que hab\u00eda llegado en nombre de un pasado colectivo y estaba destruyendo nuestra vida en nombre de un sue\u00f1o?\u201d<\/p>\n<p>Tras sucesivas expulsiones de su puesto de profesora en varias universidades iran\u00edes, Azar Nafisi abandon\u00f3 el pa\u00eds en 1997, cansada y harta, pero nunca vencida. Y con un prop\u00f3sito claro: \u201cEscribir un libro en el que pudiera dar las gracias ala Rep\u00fablicaIsl\u00e1micapor todo lo que me hab\u00eda ense\u00f1ado: a amar a Austen y James, el helado y la libertad\u201d. Hoy este libro se hace actualidad en esos pa\u00edses que tantean el encaje de la cultura \u00e1rabe con el cambio de r\u00e9gimen. Pero tambi\u00e9n convendr\u00eda avistar su posible futuro desde el presente de la revoluci\u00f3n iran\u00ed, un presente siempre represor, y extraordinariamente belicoso hacia el exterior, tanto que parece que el presidente Ahmadineyad tiene en la boca una m\u00e1xima de Jomeini que estremec\u00eda a la escritora: \u201c\u00a1Cuantos m\u00e1s muramos m\u00e1s fuertes seremos!\u201d.<\/p>\n<p>Pero es de nuevo el arte narrativo el que mejor refleja la s\u00f3rdida realidad del pa\u00eds, y en especial el trazado por sus pel\u00edculas, llenas de prestigio y premios. En estos d\u00edas hemos podido ver uno de sus mejores frutos, \u2018Nadir y Simin, una separaci\u00f3n\u2019, de Asghar Farhadi. Su narraci\u00f3n se ci\u00f1e a la vida cotidiana en una an\u00e9cdota dom\u00e9stica, la disputa de un matrimonio en dificultades con la asistenta que han contratado para cuidar al anciano padre. La ejemplaridad de la pel\u00edcula reside en c\u00f3mo es capaz de extraer de esa trifulca una penetrante visi\u00f3n de la sociedad iran\u00ed actual, una sociedad que tras treinta a\u00f1os de r\u00e9gimen ultraortodoxo est\u00e1 formada por seres amedrentados y miedosos, acostumbrados a mentir y a buscar su peque\u00f1o beneficio; seres envilecidos, humillados una y otra vez. Nadie escapa a ese gas que a todos envuelve y envenena. \u201cAs\u00ed era el franquismo\u201d, dijo un espectador al salir de la proyecci\u00f3n, y otro record\u00f3 las obras maestras que realiz\u00f3 Luis Garc\u00eda Berlanga en las que oblicuamente se reflejaba la sordidez de aquellas vidas y la lucha p\u00edcara y desesperada para seguir adelante. Solo el humor, el humor negro de \u2018Pl\u00e1cido\u2019 y \u2018El verdugo\u2019, separa estas obras de la de Asghar Farhadi.<\/p>\n<p>El arte como luz y gu\u00eda de la realidad en marcha. Ese fue el camino que sigui\u00f3 con tenacidad Azar Nafisi, y es tambi\u00e9n el que trazan d\u00eda a d\u00eda los cineastas, aunque acaben con una condena de seis a\u00f1os de c\u00e1rcel como el director Jafar Panahi, o a recibir noventa latigazos como la actriz Marzieh Vafamehr. La escritora lo dej\u00f3 bien claro en su \u00faltima visita: \u201cOccidente siempre espera a que las gentes se maten, como en Libia, para actuar. \u00bfCu\u00e1ntos iran\u00edes tienen que morir para que apoyen a la sociedad iran\u00ed? No queremos que lo hagan con armas, sino con libros, con departamentos de humanidades\u2026 No hay mejor arma que el pensamiento y la cultura\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (publicado en &#8220;La Sombra del Cipr\u00e9s el 3 de diciembre de 2011)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mohamed Bouazizi, aquel pobre tunecino que empap\u00f3 sus ropas con gasolina en la ma\u00f1ana del 17 de diciembre de 2010, no pod\u00eda sospechar ni remotamente que estaba siendo el centro temperamental de un tsunami que iba a derribar gobiernos. 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