{"id":272,"date":"2016-06-19T16:08:30","date_gmt":"2016-06-19T16:08:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=272"},"modified":"2016-06-19T16:08:30","modified_gmt":"2016-06-19T16:08:30","slug":"el-archivo-de-memoria-de-carlos-saura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2016\/06\/19\/el-archivo-de-memoria-de-carlos-saura\/","title":{"rendered":"El archivo de memoria de Carlos Saura"},"content":{"rendered":"<p>Carlos Saura con la c\u00e1mara de fotos colgando del hombro, balance\u00e1ndose sobre su pecho si la captura est\u00e1 pr\u00f3xima. Siempre con esa herramienta en sus manos. As\u00ed le recuerdan quienes se han cruzado con \u00e9l en cualquier tiempo y lugar: \u201cDesde hace muchos a\u00f1os, quiz\u00e1s desde que tengo uso de raz\u00f3n fotogr\u00e1fica, he viajado con una c\u00e1mara al cuello tratando de retener im\u00e1genes que por diversas circunstancias me llamaban la atenci\u00f3n\u201d. De esa mirada permanente llega ahora a PhotoEspa\u00f1a la hornada capturada en los a\u00f1os 50. Una exposici\u00f3n, \u2018Carlos Saura. Espa\u00f1a a\u00f1os 50\u2019, que se alarga desde su sede madrile\u00f1a hasta Segovia, donde se podr\u00e1 ver en La C\u00e1rcel, acompa\u00f1ada de un libro primoroso de Steidl y La F\u00e1brica.<\/p>\n<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/carlos-saura-espa\u00f1a-a\u00f1os-50-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-279\" title=\"carlos saura espa\u00f1a a\u00f1os 50\" src=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/carlos-saura-espa\u00f1a-a\u00f1os-50-1.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"241\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque a Carlos Saura le encontramos siempre en la casilla de director de cine, su despegue art\u00edstico estuvo centrado en la fotograf\u00eda, desde que a los nueve a\u00f1os cogi\u00f3 la c\u00e1mara de su padre para acercarse a una vecinita que le enamoraba. Con diecinueve a\u00f1os realiz\u00f3 su primera exposici\u00f3n en Madrid, y su trayectoria le puso a las puertas de la revista francesa Par\u00eds Match. La noche que recibi\u00f3 la oferta no durmi\u00f3, seg\u00fan cuenta, pues ten\u00eda que tomar la gran decisi\u00f3n: fot\u00f3grafo profesional, o cineasta, el oficio que en paralelo hab\u00eda comenzado a explorar. En la decisi\u00f3n pes\u00f3 la reiterada advertencia de su madre: \u201cAcabar\u00e1s siendo un fot\u00f3grafo de pueblo\u201d, aunque la c\u00e1mara sigui\u00f3 colgando de su hombro, y en cierta manera inmiscuy\u00e9ndose en los rodajes. Las ra\u00edces testimoniales y realistas de su fotograf\u00eda empaparon sus primeras pel\u00edculas: \u201cTarde de domingo\u201d, su pr\u00e1ctica de fin de curso en la Escuela de Cine documentada sobre un trabajo fotogr\u00e1fico que se puede ver en la exposici\u00f3n. Tambi\u00e9n su primer largometraje, \u2018Los golfos\u2019 y, por supuesto, la pel\u00edcula que le dio fama perenne, \u2018La caza\u2019. Su cine luego vol\u00f3 en direcciones bien distintas: las intrincadas met\u00e1foras de los setenta, las exploraciones de la m\u00fasica popular, el reencuentro con figuras clave de la cultura espa\u00f1ola. Pero de vez en cuando reaparece ese realismo testimonial heredado de su c\u00e1mara: \u2018Deprisa, deprisa\u2019, \u2018Ay, Carmela\u2019, \u2018El s\u00e9ptimo d\u00eda\u2019.<\/p>\n<p>El recorrido por la exposici\u00f3n o por el libro nos devuelve la Espa\u00f1a de los a\u00f1os 50, que captur\u00f3 con obstinaci\u00f3n de testigo privilegiado. \u201cLa fotograf\u00eda ha sido mi archivo de memoria\u201d, dice en el Pr\u00f3logo del libro. Un archivo que comenz\u00f3 a urdir tambi\u00e9n como aprendizaje con unas condiciones t\u00e9cnicas inimaginables desde nuestra saturada \u00e9poca digital. Cada fotograf\u00eda est\u00e1 atravesada por su singularidad, por el valor irreversible del negativo: \u201cEl negativo era un bien preciado y costoso y cada disparo supon\u00eda una fotograf\u00eda menos\u201d. Solo se accionaba el obturador si hab\u00eda seguridad de que lo que estaba ante el objetivo lo merec\u00eda, y eso cargaba la imagen de responsabilidad, tambi\u00e9n de espera y reflexi\u00f3n. De val\u00eda, que lejos de aminorarse se ha ido multiplicando: \u201cQuiz\u00e1 lo m\u00e1s interesante de estas fotograf\u00edas es la constataci\u00f3n de que el paso del tiempo les ha dado un valor a\u00f1adido\u201d. Las im\u00e1genes parecen funcionar como el dinero en un dep\u00f3sito bancario, que va creciendo lenta e imparablemente en la inactividad de su guarida. Sobre las im\u00e1genes de Saura act\u00faa la revalorizaci\u00f3n de la distancia, la Espa\u00f1a capturada en los 50 cada vez m\u00e1s lejana e inalcanzable.<\/p>\n<p>Hay un juego tenso entre la persistencia y el descubrimiento que recorre la exposici\u00f3n. Algunos de sus registros podemos trasladarlos a la actualidad: los toros enmaromados o las capeas de pueblo poco han cambiado, m\u00e1s all\u00e1 de uniformes de pe\u00f1as. La matanza del cerdo que documenta en Ca\u00f1ete, un pueblo de Cuenca, sigue repiti\u00e9ndose al amparo de un mejor control sanitario. Qu\u00e9 decir del paisaje castellano, de los caminos que buscan el horizonte. Pero muchas otras cosas se descubren tras su desaparici\u00f3n definitiva. Los pies de alpargatas pisando con la levedad de su esparto los suelos inclementes y empedrados. El bullicio de los juegos y las risas de los ni\u00f1os que llenan las calles. Los bailes populares: la orquesta subida a unos tablones que se apoyan en grandes barricas, con m\u00fasicos trajeados con elegancia entre atriles, saxo, acorde\u00f3n, contrabajo, mientras las parejas bailan en la calzada.<\/p>\n<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/002.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-273\" title=\"002\" src=\"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/files\/2016\/06\/002-168x300.jpg\" alt=\"\" width=\"168\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 del olvido o la persistencia f\u00edsica de lo capturado, habr\u00eda que apelar a algo m\u00e1s profundo que enhebra la exposici\u00f3n y abraza al espectador paciente: el reconocimiento, que desborda circunstancias o rasgos de \u00e9poca. Una anciana de amplios faldones negros cepilla una bota a la puerta de su casa. El marco es un pueblo de Cuenca de suelo duro y casa con puerta de madera casi medieval. Pero la anciana se eleva con su porte elegante, su cuerpo derecho y sobre todo con su gesto maravilloso de ternura ofrecida por encima de su pueblo y de su tiempo; nos convoca, nos remueve hasta hacernos suyos. Parecida sensaci\u00f3n llega con los m\u00fasicos que recorren la calle con sus guitarras y cr\u00f3talos, mientras el hombre que est\u00e1 delante nos va a ofrecer un trago de la bota. Tal vez nunca vimos rostros enjutos como esos rematados por la boina, ni las mujeres que han salido en mandil arrastradas por la m\u00fasica. Pero esa calle y esa alegr\u00eda contagiosa y fresca resuenan en nuestro interior, nos alcanzan con un misterio cercano al reconocimiento del que hablaba Plat\u00f3n. Vidas vividas con anterioridad, o transportadas por sutiles lazos antropol\u00f3gicos, y que en su fuerza y verdad reaparecen en lo que el fil\u00f3sofo llamaba la anamnesis, la negaci\u00f3n del olvido.<\/p>\n<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/0041-e1466351850183.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-275\" title=\"004\" src=\"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/files\/2016\/06\/0041-e1466351850183-300x249.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/0041-e1466351850183-300x249.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/0041-e1466351850183-768x638.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/0041-e1466351850183-1024x850.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para facilitar ese transporte misterioso las fotograf\u00edas desprenden una energ\u00eda anclada en la dignidad que se proyecta hacia el horizonte, hacia el futuro. Lo percibimos en esa cuadrilla de hombres y mujeres que trabajan en una carretera. Ellas cruzan sus escobas entre el polvo, ellos entrelazan sus brazos para tirar de la carretilla, sin que la sonrisa deje de fruncir sus rostros angulosos. Tal vez la \u00faltima fotograf\u00eda del libro concentre esa proyecci\u00f3n que nos invade. Unos ni\u00f1os extiendes sus manos en un gesto que podr\u00edamos leer de petici\u00f3n, de limosneo que mitigue sus miserias. Pero la firmeza de sus ojos da la vuelta al gesto. No piden, dan. Dan futuro, dan tiempo por delante, dan lo que van a ser con su empuje de dignidad. Toma, c\u00f3gelo de nuestra mano, parecen decir al fot\u00f3grafo y al espectador. Comp\u00e1rtelo, \u00fanete a nosotros, pi\u00e9nsanos en el largo viaje de llegar hasta ti, de ser t\u00fa, al otro lado del objetivo y el papel. En el otro extremo del tiempo.<\/p>\n<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/saura-ni\u00f1os-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-277\" title=\"saura ni\u00f1os\" src=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2016\/06\/saura-ni\u00f1os-1.jpg\" alt=\"\" width=\"269\" height=\"187\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(publicado en La sombra del cipr\u00e9s el s\u00e1bado 4 de junio de 2016)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Saura con la c\u00e1mara de fotos colgando del hombro, balance\u00e1ndose sobre su pecho si la captura est\u00e1 pr\u00f3xima. Siempre con esa herramienta en sus manos. 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