{"id":343,"date":"2017-02-28T12:50:06","date_gmt":"2017-02-28T12:50:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=343"},"modified":"2017-02-28T12:50:06","modified_gmt":"2017-02-28T12:50:06","slug":"sinfin-del-deseo-y-el-hastio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2017\/02\/28\/sinfin-del-deseo-y-el-hastio\/","title":{"rendered":"Sinf\u00edn del deseo y el hast\u00edo"},"content":{"rendered":"<p>La obra narrativa de Luis Marig\u00f3mez acumula ya una buena porci\u00f3n de libros: \u2018V\u00edsperas\u2019, \u2018Ramo\u2019, \u2018Rosa\u2019, \u2018A trav\u00e9s\u2019, \u2018Trizas\u2019\u2026, todos ellos nombrados por una sola palabra, con la leve excepci\u00f3n de la preposici\u00f3n que se col\u00f3 en uno de sus t\u00edtulos. Tambi\u00e9n los cap\u00edtulos se ajustan a esa pol\u00edtica sucinta: \u2018Vuelta\u2019, \u2018Nido\u2019, \u2018Da\u00f1o\u2019 son las partes que configuran su \u00faltima entrega, \u2018Sinf\u00edn\u2019. Son obras que comparten mucho m\u00e1s que la monodia del t\u00edtulo. Por encima de sus an\u00e9cdotas argumentales y del perfil de los protagonistas, en la memoria del lector queda una voz persistente, un fluido sordo, un avance por el interior de una mente que revuelve situaciones y recuerdos. Esa voz, esa subjetividad tejida por la literatura se impone y eleva sobre unas vidas de principio vulgares e insignificantes, con el leve misterio de las existencias olvidables.<\/p>\n<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2017\/02\/sinf\u00edn.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-344\" title=\"sinf\u00edn\" src=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2017\/02\/sinf\u00edn.jpg\" alt=\"\" width=\"178\" height=\"284\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u2018Sinf\u00edn\u2019 es el curioso t\u00edtulo de la \u00faltima narraci\u00f3n de Marig\u00f3mez, que al apretar dos palabras en una apunta a algo distinto al \u201csin fin\u201d de lo que no tiene t\u00e9rmino. El diccionario abre tambi\u00e9n para \u201csinf\u00edn\u201d el significado de \u201cinn\u00famero\u201d, es decir, lo que no se puede cercar en el dato fijo y clasificable, lo que se escapa de los cajones ordenados, lo que queda vago e impreciso, ajeno al trazo lineal de una vida marcada por fechas, categor\u00edas, objetivos. La persona que va a extender ante el lector los ribetes inn\u00fameros de su existencia es Rosa, que ya hab\u00eda aparecido lateralmente como la mujer del protagonista de una anterior novela de Luis Marig\u00f3mez, \u2018A trav\u00e9s\u2019. Si esta ten\u00eda forma de diario en progresi\u00f3n, de sucesi\u00f3n de fragmentos que conformaban el paso ordenado de un a\u00f1o, en \u2018Sinf\u00edn\u2019 Rosa abre su mente al recuerdo y al recuento desde un presente yermo, marcado por un comienzo meridiano y tajante: \u201cSe acab\u00f3\u201d. Y por un atisbo de balance: \u201c\u00bfHa merecido la pena?\u201d. Ambas cosas, lo que se termin\u00f3 y su valoraci\u00f3n ocupan casi toda la novela, que se ofrece en principio como una criba de situaciones que ascienden por la biograf\u00eda de Rosa hasta un final que no cierra nada, salvo la disposici\u00f3n de la narradora a seguir contando.<\/p>\n<p>Los jalones vitales que Rosa anota est\u00e1n casi siempre orientados por el deseo, el sexo, la atracci\u00f3n. En su vida de clase media aparecen circunstancias inevitables de entrada en la vida laboral, de geograf\u00edas y vivencias cambiantes, de vaivenes familiares y amicales, pero el horizonte del sexo predomina sobre ellos. Y tambi\u00e9n sobre el afecto y su forma extrema del lazo de amor. Esa insistencia impulsa la narraci\u00f3n, y al mismo tiempo, entre las l\u00edneas que recorren el deseo sin horizontes de la protagonista, se abre un hueco cada vez mayor de vac\u00edo, de angustia, de huida sin t\u00e9rmino, sin fin; sinf\u00edn de la n\u00e1usea. Cuando Rosa se casa con poco entusiasmo, en una ceremonia trivial de langostinos, lechazo y ginebra, deja esta coda: \u201cTodo iba bien. Era como si ya estuvi\u00e9semos muertos. Nuestra vida ya hab\u00eda acabado. Solo nos faltaba recorrer un camino trillado, lleno de felicidad y aburrimiento hasta llegar al tiempo de las muertes de nuestros progenitores, de gente cercana\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Luis Marig\u00f3mez eleva esta narraci\u00f3n de certezas chatas y ausencias ciegas con un arma ya probada en sus obras anteriores: la prosa escueta, ce\u00f1ida, fluyente. Sus frases de extensi\u00f3n y alternancia muy calculada marcan el ritmo, hilan, enlazan, ovillan, orillan. Componen di\u00e1logos en los que se explora la insignificancia para taponar el silencio. Envuelven al lector con una facilidad enga\u00f1osa de prosa inmediata, tras la que sin embargo se esconde una elaboraci\u00f3n muy pensada y ahormada, una arquitectura que nunca pudo so\u00f1ar para su mente Rosa, la protagonista que cierra su presencia con la misma recolecci\u00f3n de la nada con que arranc\u00f3: \u201cNo s\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en <em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>\u00a0el s\u00e1bado 18 de febrero de 2017)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra narrativa de Luis Marig\u00f3mez acumula ya una buena porci\u00f3n de libros: \u2018V\u00edsperas\u2019, \u2018Ramo\u2019, \u2018Rosa\u2019, \u2018A trav\u00e9s\u2019, \u2018Trizas\u2019\u2026, todos ellos nombrados por una sola palabra, con la leve excepci\u00f3n de la preposici\u00f3n que se col\u00f3 en uno de sus t\u00edtulos. 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