{"id":383,"date":"2017-12-11T16:44:50","date_gmt":"2017-12-11T16:44:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=383"},"modified":"2017-12-11T16:48:15","modified_gmt":"2017-12-11T16:48:15","slug":"richard-ford-o-la-irradiacion-de-literatura-y-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2017\/12\/11\/richard-ford-o-la-irradiacion-de-literatura-y-vida\/","title":{"rendered":"Richard Ford, o la irradiaci\u00f3n de literatura y vida"},"content":{"rendered":"<p>No es f\u00e1cil recordar y resumir en pocas frases el argumento de un libro de Richard Ford. Tal vez de sus primeras novelas quede un substrato narrativo m\u00e1s cierto y seguro, y tambi\u00e9n de la m\u00e1s reciente, la sobresaliente \u2018Canad\u00e1\u2019 (2014). Pero de lo que se considera su obra mayor, el conjunto de tres novelas y una colecci\u00f3n de cuatro cuentos que recogen momentos sucesivos de la vida de Frank Bascombe, es complicado establecer sinopsis argumentales, diferenciar unas novelas de otras salvo por la edad en marcha de su protagonista. La amenaza de \u201cspoiler\u201d en la rese\u00f1a de contraportada no asusta al potencial comprador. Queda en la memoria lectora la sensaci\u00f3n de un tiempo narrativo condensado \u2013las m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas de \u2018El D\u00eda de la Independencia\u2019 se concentran en esa fecha festiva de Estados Unidos- que se despliega con la misma vaguedad e incertidumbre que un d\u00eda cualquiera en una vida cualquiera, acotada por reflexiones, recuerdos y parapetos frente a la angustia existencial.<br \/>\nEse paralelismo entre literatura y vida lo anota el autor como descubrimiento luminoso en su art\u00edculo \u2018La lectura\u2019, recogido en el libro miscel\u00e1neo \u2018Flores en las grietas\u2019. A los 25 a\u00f1os Richard Ford tanteaba los inicios de su carrera de escritor, y cursaba un posgrado en California. Las pr\u00e1cticas le obligaban a impartir algunas clases sobre la lectura de ciertos cuentos a estudiantes primerizos, y no ten\u00eda ni idea de c\u00f3mo enfocarlo. En una tarde de las vacaciones navide\u00f1as pidi\u00f3 ayuda al director del posgrado, Howard Babb, que le hizo ver que \u201cla literatura se pod\u00eda abordar tan emp\u00edricamente como la vida\u201d. Y que ambas, literatura y vida, converg\u00edan en preguntas incesantes y nunca agotadas: \u201c\u00bfC\u00f3mo amo a quienes amo? \u00bfC\u00f3mo puedo seguir adelante cada d\u00eda con o sin esas personas? \u00bfC\u00f3mo terminar\u00e9 este d\u00eda? \u00bfVivir\u00e9 o morir\u00e9?\u201d.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2017\/12\/richard-Ford-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2017\/12\/richard-Ford-1.jpg\" alt=\"richard-ford\" width=\"242\" height=\"208\" class=\"alignnone size-full wp-image-384\" \/><\/a><br \/>\nComo fuente de situaciones, la biograf\u00eda de Richard Ford, sobre todo en sus primeros a\u00f1os, es bastante sustantiva en cambios y azares. Nacido en 1944, en Jackson, Mississippi, fue un adolescente complicado, metido en peleas, robos y carreras de coches, hasta que a los 16 a\u00f1os, tras la muerte de su padre, su madre tom\u00f3 la decisi\u00f3n que mandarle con los abuelos a trabajar en el hotel que regentaban en Little Rock, Arkansas. Una dislexia, que nunca le ha abandonado, le dificult\u00f3 el progreso escolar, y tambi\u00e9n la lectura, en la que por fin se zambull\u00f3 a partir de los 18. Comenz\u00f3 a estudiar Derecho, pero lo dej\u00f3 de repente cuando alguien le rob\u00f3 los libros de texto en v\u00edsperas de los ex\u00e1menes. Un azar sorprendente de verdad, pues, \u00bfqu\u00e9 ladr\u00f3n se interesa por los libros dejados en un coche? Decidi\u00f3 ser escritor, se cas\u00f3 con su novia Kristine, estudi\u00f3 literatura y empez\u00f3 su vagabundeo estadounidense: New York, California, New Orleans\u2026<br \/>\nSu carrera como escritor tard\u00f3 en despegar. Sus dos primeras novelas, \u2018Un trozo de mi coraz\u00f3n\u2019 (1976) y \u2018La \u00faltima oportunidad\u2019 (1981) tuvieron buenas cr\u00edticas, pero muy pocas ventas, por lo que busc\u00f3 un empleo con remuneraci\u00f3n estable. El azar, otra vez, le llev\u00f3 a una oferta de la revista deportiva \u2018Inside Sports\u2019, donde desarroll\u00f3 su afici\u00f3n al boxeo, al atletismo y al f\u00fatbol americano. Viajaba, se encontraba c\u00f3modo con sus cr\u00f3nicas, pero la revista cerr\u00f3, y sin nuevas ofertas se plante\u00f3 volver a su cuarto a escribir ficci\u00f3n. Se ha insistido mucho en la an\u00e9cdota de que fue su mujer quien le dio la idea para el relanzamiento de su escritura: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no escribes sobre alguien que es feliz?\u201d. Y de ah\u00ed surgi\u00f3 Frank Bascombe, al que realmente cuesta trabajo considerar como una persona feliz; si bien es cierto que su lucha diaria, entre la vulgaridad y la disipaci\u00f3n, va en pos de amortiguar los peque\u00f1os disgustos y en despuntar la amargura de los recuerdos, con la muerte de su hijo en el centro de ellos. M\u00e1s que felicidad, equilibrio en el desasosiego. \u2018El periodista deportivo\u2019 fue la obra que en 1986 recogi\u00f3 ese esfuerzo entreverado de vida y literatura, en las convergencias, pero tambi\u00e9n en las discrepancias: Richard Ford, en contra de Frank Bascombe, nunca ha tenido hijos, y no se ha divorciado de su mujer, Kristine, a la que dedica uno tras otro todos los libros que va sacando.<br \/>\nEl \u00e9xito de esta novela le asegur\u00f3 un puesto en el oficio, y continu\u00f3 con \u2018Rock Springs\u2019 (1987), una colecci\u00f3n de cuentos que los cr\u00edticos colocaron en la colecci\u00f3n de cultivadores del \u201crealismo sucio\u201d de su amigo Raymond Carver. A ella le sigui\u00f3 la novela \u2018Incendios\u2019 (1990), para alcanzar el \u00e9xito casi definitivo con la vuelta a su periodista deportivo en \u2018El d\u00eda de la independencia\u2019 (1996). Diez a\u00f1os despu\u00e9s Frank Bascombe ha abandonado el periodismo, como el propio Ford, y desarrolla su vida de baja intensidad en la venta inmobiliaria, tarea que hab\u00eda rozado al escritor por su constante mudanza de un Estado a otro. El Pulitzer y el Faulkner al alim\u00f3n no dejaron dudas sobre la recepci\u00f3n de la obra, lo que ha animado a Ford a visitar regularmente al personaje, que envejece como el autor, y como el lector, con la enfermedad ocupando cada vez m\u00e1s p\u00e1ginas y la muerte acerc\u00e1ndose por autopista. \u201cAcci\u00f3n de Gracias\u201d (2006) y \u201cFrancamente, Frank\u201d (2014) dan fe de ello.<br \/>\nSiete novelas, cuatro colecciones de cuentos, un libro sobre su madre y recopilaciones de art\u00edculos es el balance de Richard Ford. Una hilera ya larga de tomos amarillos de Anagrama en la biblioteca, a la espera de su \u00faltima entrega, \u2018Entre ellos\u2019, que saldr\u00e1 a principios del pr\u00f3ximo a\u00f1o. Por lo que se dice, la vida de sus padres est\u00e1 en el fondo de esta obra. Una existencia que Ford conoci\u00f3 brevemente en el caso de su padre, y que en cualquier caso habr\u00e1 que tratar con el poder propio de la literatura. Y de la vida.<br \/>\n(publicado en La sombra del cipr\u00e9s el s\u00e1bado 23 de septiembre de 2017)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es f\u00e1cil recordar y resumir en pocas frases el argumento de un libro de Richard Ford. Tal vez de sus primeras novelas quede un substrato narrativo m\u00e1s cierto y seguro, y tambi\u00e9n de la m\u00e1s reciente, la sobresaliente \u2018Canad\u00e1\u2019 (2014). 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