{"id":425,"date":"2018-03-18T19:08:11","date_gmt":"2018-03-18T19:08:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=425"},"modified":"2018-03-18T19:08:11","modified_gmt":"2018-03-18T19:08:11","slug":"amado-monstruo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2018\/03\/18\/amado-monstruo\/","title":{"rendered":"Amado monstruo"},"content":{"rendered":"<p>Gustavo Mart\u00edn Garzo present\u00f3 en Valladolid su nueva novela, \u2018La ofrenda\u2019, en el Museo de Arte Africano Arellano Alonso. En la sala San Ambrosio del Palacio de Santa Cruz, rodeado de \u00eddolos y m\u00e1scaras africanas, proyect\u00f3 un fragmento de \u2018La mujer y el monstruo\u2019, una pel\u00edcula dirigida por Jack Arnold en 1954. Un fragmento de una pel\u00edcula que atesoraba en la memoria  desde su infancia hasta que emergi\u00f3 en las p\u00e1ginas de la novela, a la b\u00fasqueda quiz\u00e1 de un remanso, de una extensi\u00f3n literaria que diera cabida y sosiego a su ligaz\u00f3n obsesiva con aquella mujer que nadaba en las cercan\u00edas de un ser extra\u00f1o, y que ahora aparec\u00eda en la portada de su libro.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gIII.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gIII.jpg\" alt=\"giii\" width=\"176\" height=\"286\" class=\"alignnone size-full wp-image-429\" \/><\/a><br \/>\n\u2018La mujer y el monstruo\u2019 pertenece al subg\u00e9nero de Hollywood que cruza aventuras coloniales con el descubrimiento de alg\u00fan ser desconocido. \u2018King Kong\u2019, en su primera versi\u00f3n de 1933 dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, podr\u00eda ser su relato mod\u00e9lico. Le siguieron muchos otros, ba\u00f1ados casi siempre en una expedici\u00f3n cient\u00edfica con aroma a Julio Verne, lo que obligaba a disponer de unos protagonistas que fueran mitad estudiosos y mitad aventureros, Indiana Jones sin iron\u00edas ni cinismo. Aquel \u2018King Kong\u2019 supo incrustar en una historia simple la extra\u00f1eza de lo inclasificable, unido a una peligrosa atracci\u00f3n entre la presa y sus capturadores. El gran gorila era capaz, a su manera, de distinguir entre los expedicionarios a quien no llevaba rifles ni sogas, una mujer con la que pod\u00eda establecer una relaci\u00f3n diferente, lo que abr\u00eda la puerta a la fascinaci\u00f3n, al deseo, a la imposible fusi\u00f3n. Amado monstruo, choque de palabras en un t\u00edtulo robado a Javier Tomeo.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gI.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gI-300x169.jpg\" alt=\"gi\" width=\"300\" height=\"169\" class=\"alignnone size-medium wp-image-426\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gI-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gI-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gI.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nDe esa corriente es deudora, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, la pel\u00edcula de Jack Arnold. La bestia ahora es acu\u00e1tica, sin renuncia a un perfil humano. Resiste el acoso de la expedici\u00f3n cient\u00edfica, se enfrenta a ella con violencia mortal, pero no huye, se mantiene en las cercan\u00edas de la embarcaci\u00f3n fondeada en la Laguna Negra, su h\u00e1bitat. Ha contemplado desde sus profundidades el cuerpo de la mujer nadando en la superficie, se ha acercado, la ha rozado con delicadeza con las garras que antes han triturado a otros tripulantes\u2026, ante esa secuencia Gustavo Mart\u00edn Garzo se extasi\u00f3 tanto como el monstruo ante el cuerpo deslizante de la mujer. Y con esa secuencia comprendemos, a la manera de King Kong, la soledad que envuelve su rareza de eslab\u00f3n perdido y aislado, su melancol\u00eda de profundidades, incluso su torpeza ante especies m\u00e1s definidas y adaptadas. Su primo biol\u00f3gico, el hombre, es su m\u00e1s fiero depredador. Le mueve para su captura la ambici\u00f3n profesional, pero tambi\u00e9n la disputa sorda entre machos que se ha desatado en el grupo en pos de seducir a la muchacha. Al otro lado de la pelea, el monstruo solo quiere estar cerca del ser que le ha fascinado con su cuerpo desarmado y flexible. Por ese cuerpo inalcanzable arriesga su vida solitaria. Es de la estirpe de King Kong, pero tambi\u00e9n le alcanza la tristeza de Frankenstein, su agresividad que no es sino torpeza e incomunicaci\u00f3n.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/La-mujer-y-el-monstruo-II.png\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/La-mujer-y-el-monstruo-II-300x163.png\" alt=\"la-mujer-y-el-monstruo-ii\" width=\"300\" height=\"163\" class=\"alignnone size-medium wp-image-427\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/La-mujer-y-el-monstruo-II-300x163.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/La-mujer-y-el-monstruo-II-768x416.png 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/La-mujer-y-el-monstruo-II-1024x555.png 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/La-mujer-y-el-monstruo-II.png 1920w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nLa pel\u00edcula de Jack Arnold deja al monstruo en el fondo de la laguna con varios disparos en el cuerpo. \u00bfMuerto? En cualquier caso, resucitado en dos obras que han llegado casi a la vez: la novela de Garzo, y la pel\u00edcula de Guillermo del Toro \u2018La forma del agua\u2019. En esta reaparece en una base militar de Baltimore a finales de los cincuenta, encadenado para un experimento cient\u00edfico que le puede subir a una nave espacial, tras la conquista del espacio que sus captores disputan con los sovi\u00e9ticos. Es el ambiente de la guerra fr\u00eda, contada con una falsa ingenuidad a lo Spielberg, lo que no evita proyecciones de actualidad en forma de condena de la homofobia o el racismo. Demasiadas capas sobre el coraz\u00f3n narrativo de la fascinaci\u00f3n entre la mujer y el monstruo, que acaban por diluir la extra\u00f1eza de esa relaci\u00f3n y su fondo de imposibilidad tr\u00e1gica. Por el contrario, del Toro saca a sus seres enamorados de la vida real y los deposita en una existencia nueva y acu\u00e1tica.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gII.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/gII.jpg\" alt=\"gii\" width=\"290\" height=\"174\" class=\"alignnone size-full wp-image-428\" \/><\/a><br \/>\nGustavo Mart\u00edn Garzo supo de la pel\u00edcula de Guillermo del Toro cuando estaba en los trabajos de la novela. El Le\u00f3n de Oro que recibi\u00f3 en Venecia en septiembre de 2017 aire\u00f3 su trama. El escritor puso su empe\u00f1o en llegar a las librer\u00edas antes que el estreno de la cinta, lo que logr\u00f3 por pocos d\u00edas. Una ganancia circunstancial frente a la profunda que le otorga la inevitable comparaci\u00f3n entre ambos monstruos. El suyo, rescatado de las lejan\u00edas amaz\u00f3nicas, se encuentra en una mansi\u00f3n acu\u00e1tica de la imaginaria isla Taboada, cerca de Madagascar. All\u00ed acude la protagonista sin sospechar nada, contratada para cuidar a la due\u00f1a de la mansi\u00f3n, y poco a poco va descubriendo el sentido de \u201cLa Construcci\u00f3n\u201d, de sus laberintos acu\u00e1ticos, de los rastros y conductas inexplicables. Por privilegio de la literatura sin im\u00e1genes, y por acierto metodol\u00f3gico del autor, la presencia del monstruo y la organizaci\u00f3n de la mansi\u00f3n se van desvelando con cuentagotas. Las preguntas que la protagonista se hace terminan volvi\u00e9ndose sobre ella misma, sobre su pasado, sus angustias, sus pasiones frustradas. Los largos p\u00e1rrafos de la novela acaban muchas veces en un interrogante que no aspira a ninguna respuesta, pues su formulaci\u00f3n es ya un paso de conocimiento y avance. \u201cDar lo que no se tiene \u00bfes la paradoja del amor?\u201d, \u201cLos pensamientos de los ni\u00f1os \u00bfqui\u00e9n los conoce?\u201d\u2026 El monstruo se instala sobre esa cadena de preguntas, no se sujeta a ninguna presencia n\u00edtida, queda, con acierto, en un fuera de campo nocturno, t\u00edmido, observador. Cuando sale del agua se coloca a espaldas de su cuidadora, que cierra los ojos. Y desde all\u00ed, con efluvio misterioso, llena su cabeza de bienestar, cambia el aire, aleja la angustia. La protagonista va comprendiendo que su destino, y su fortuna, es perderse en esa uni\u00f3n inefable para la que no hay palabras, y de la que sobran las referencias expl\u00edcitas. Quedan rastros: naranjas, el agua, la noche, la m\u00fasica de Gesualdo. Y marcos de historias y leyendas que iluminan la narraci\u00f3n: las navegaciones de Ulises, las de Butes con los argonautas, el secreto de las mujeres de Barba Azul, la bella y la bestia\u2026 \u201cYo era como esas muchachas que, en los cuentos, no pueden dejar de dirigirse hacia el lugar indecible donde tal vez las espera la destrucci\u00f3n, porque en su tierno coraz\u00f3n conocimiento, muerte y amor son a\u00fan la misma cosa\u201d, anota en su diario la protagonista.<br \/>\nSu tarea sagrada va a ser el cuidado de ese ser distinto, que nada pide salvo preservar su privacidad y su comunicaci\u00f3n indirecta, y que en reflejo agradecido proyectar\u00e1 paz y ensue\u00f1o sobre el temperamento de su protectora. Tal vez en el origen de la fascinaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de Gustavo Mart\u00edn Garzo estuviese la ambivalencia de observaci\u00f3n y distancia que conectaba a ambos seres en el agua. En cierta manera, en ese acercamiento cuidadoso de la protagonista al coraz\u00f3n del misterio reconocemos la tarea del narrador, del novelista: acercarse a lo distinto preservando su pureza, no intentar apresar al monstruo o someterlo a una explicaci\u00f3n cient\u00edfica, renunciar a llevar a King Kong a Nueva York. Alargar la vida de lo inexplicable, hacer la ofrenda de \u2018La ofrenda\u2019, preguntar y preguntar. Conocer es destruir, como denunciaban aquellos frescos de \u2018Roma\u2019 de Fellini que eran borrados por la luz que los mostraba. Ese equilibrio delicado y m\u00e1gico entre contrarios, entre revelaci\u00f3n y preservaci\u00f3n, es la misi\u00f3n aventurera y aventurada de la literatura.<br \/>\n(publicado en La sombra del cipr\u00e9s el s\u00e1bado 17 de marzo de 2018)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo Mart\u00edn Garzo present\u00f3 en Valladolid su nueva novela, \u2018La ofrenda\u2019, en el Museo de Arte Africano Arellano Alonso. 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