{"id":433,"date":"2018-03-30T12:10:10","date_gmt":"2018-03-30T12:10:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=433"},"modified":"2018-04-25T09:36:29","modified_gmt":"2018-04-25T09:36:29","slug":"muera-la-apocatastasis-la-vida-eterna-de-enrique-garcia-alvarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2018\/03\/30\/muera-la-apocatastasis-la-vida-eterna-de-enrique-garcia-alvarez\/","title":{"rendered":"Muera la apocat\u00e1stasis (la vida eterna de Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/2-El-\u00e1ngel-exterminador-1.png\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/2-El-\u00e1ngel-exterminador-1-300x240.png\" alt=\"2-el-angel-exterminador\" width=\"300\" height=\"240\" class=\"alignnone size-medium wp-image-448\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/2-El-\u00e1ngel-exterminador-1-300x240.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/2-El-\u00e1ngel-exterminador-1.png 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nCualquier aficionado al cine ha tenido, con probabilidad alta, el rostro de Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez ante sus ojos. Un reconocimiento que posiblemente se renueve cuando encare el lector alg\u00fan fotograma que acompa\u00f1a a estas l\u00edneas, si se decide a persistir en ellas. Es f\u00e1cil encontrarlo actuando en pel\u00edculas populares mexicanas de los a\u00f1os cuarenta, cincuenta, sesenta, casi siempre en papeles de primera fila, sin llegar a ser estelares. Compa\u00f1ero de reparto de Mario Moreno,<em> Cantinflas<\/em>, de Mar\u00eda F\u00e9lix, de Pedro Armend\u00e1riz, de Jorge Mistral, de Miguel Aceves Mej\u00eda. Incluso de Joselito o Lola Flores cuando estos explotan su fama con rodajes en M\u00e9xico. Pero su alojamiento m\u00e1s profundo en la memoria f\u00edlmica del buen espectador devendr\u00e1 tras su participaci\u00f3n en tres pel\u00edculas de Luis Bu\u00f1uel: <em>Ensayo de un crimen <\/em>(1955), <em>El \u00e1ngel exterminador<\/em> (1962) y <em>Sim\u00f3n del desierto<\/em> (1965). Nada menos que en esas tres pel\u00edculas insuperables de la etapa mexicana de Bu\u00f1uel, indispensables, de visi\u00f3n repetida, inolvidables en sus situaciones, en sus personajes, en sus rostros. Entre ellos el de un actor de apellidos dif\u00edciles de singularizar, nacido en Espa\u00f1a como Luis Bu\u00f1uel, transterrado a M\u00e9xico tras la guerra civil, como tantos y tantos.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Ensayo_de_un_crimen_La_vida_criminal_de_Archibaldo_de_la_Cruz-622850544-large-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Ensayo_de_un_crimen_La_vida_criminal_de_Archibaldo_de_la_Cruz-622850544-large-2-220x300.jpg\" alt=\"ensayo_de_un_crimen_la_vida_criminal_de_archibaldo_de_la_cruz-622850544-large\" width=\"220\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-453\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Ensayo_de_un_crimen_La_vida_criminal_de_Archibaldo_de_la_Cruz-622850544-large-2-220x300.jpg 220w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Ensayo_de_un_crimen_La_vida_criminal_de_Archibaldo_de_la_Cruz-622850544-large-2.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/simon_del_desierto-691341207-large-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/simon_del_desierto-691341207-large-1-220x300.jpg\" alt=\"simon_del_desierto-691341207-large\" width=\"220\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-454\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/simon_del_desierto-691341207-large-1-220x300.jpg 220w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/simon_del_desierto-691341207-large-1.jpg 367w\" sizes=\"(max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Su cara estaba en mi cabeza, sin apellidos ni biograf\u00eda. Pero un libro que nada tiene que ver con el cine me hace tropezar con su nombre. Un libro que recoge la historia de un casino de pueblo, los 75 a\u00f1os de existencia de<em> La Montera<\/em>, en Sama de Langreo, una villa de la cuenca minera central de Asturias. La biograf\u00eda de uno de sus presidentes, que tambi\u00e9n fue alcalde, recoge de un acta municipal que \u201cla Corporaci\u00f3n otorga una important\u00edsima subvenci\u00f3n al precoz actor Enrique \u00c1lvarez Garc\u00eda, para perfeccionar en Madrid sus estudios de arte esc\u00e9nico\u201d. Era el a\u00f1o 1919. \u201cBu\u00f1uel lo distingui\u00f3 en sus filmaciones mejicanas\u201d, prosigue, para acabar as\u00ed: \u201cPudo Enrique \u00c1lvarez regresar a Langreo, ya en la vejez, falleciendo al poco tiempo de su retorno\u201d. \u00bfUn actor langreano en el cine de Bu\u00f1uel, y que adem\u00e1s retorna a morir a su pueblo? Con Internet los primeros datos son f\u00e1ciles de rastrear, aunque hay que sortear el obst\u00e1culo del trueque de sus apellidos. \u00c1lvarez Garc\u00eda para el bi\u00f3grafo del alcalde langreano, Garc\u00eda \u00c1lvarez para la ficha t\u00e9cnica de las pel\u00edculas mexicanas de varias d\u00e9cadas. Con este orden se repiten en decenas de entradas los mismos datos: nacido en Sama de Langreo en 1896, fallecido de un infarto de miocardio en su tierra natal en 1973. Casado con la actriz espa\u00f1ola Carmen Collado, distinguido con varios premios cinematogr\u00e1ficos mexicanos, entre ellos el que se le concede por su papel en <em>El \u00e1ngel exterminador<\/em>, director de la revista <em>La Voz del Actor<\/em>, miembro de la Federaci\u00f3n Internacional de Actores\u2026 \u00bfy vuelto a Sama de Langreo tras casi cuarenta a\u00f1os de ausencia, con el abismo de la guerra civil y del exilio por medio, a morir y entra\u00f1arse en la tierra de nacimiento? Envuelto en silencio, sin una calle o un centro cultural que proclame su recuerdo y su gesto final; sin que su nombre despierte ning\u00fan incendio en la memoria de los langreanos, de m\u00ed mismo, embrid\u00e1ndome en el desaf\u00edo de averiguarlo, prolongarlo, desvelarlo\u2026<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/ega-actor.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/ega-actor.jpg\" alt=\"ega-actor\" width=\"229\" height=\"220\" class=\"alignnone size-full wp-image-435\" \/><\/a><\/p>\n<p>El retorno a casa tras una vida cumplida o al menos caminada, a la tierra del nacimiento y de los a\u00f1os de la infancia, tal vez los de la juventud. Los a\u00f1os decisivos que marcan para siempre, aunque luego el azar o el destino desparramen la biograf\u00eda por cualquier rinc\u00f3n del mundo, sin que logren borrar el tiempo y el lugar de las primeras vivencias. El cine lo ha contado muchas veces, y si tengo que elegir la narraci\u00f3n que ahonda en ese tema m\u00e1s que ninguna otra, esa ser\u00eda la que firm\u00f3 John Ford en 1952, <em>El hombre tranquilo<\/em>. Sus primeros fotogramas nos traen un tren que silba alegremente su vapor en consonancia con los vientos de la m\u00fasica, y un viajero que no es un turista de paso, seg\u00fan advierte la voz del narrador. Sean Thornton regresa a su pueblo, Innisfree, impelido por el poema de Yeats: \u201cMe levantar\u00e9 y partir\u00e9 ahora, partir\u00e9 hacia Innisfree\u201d. Y lo hace para recuperar la casa paterna, para echar ra\u00edces, para dejar atr\u00e1s un camino tortuoso de \u00e9xitos y fracasos. La grandeza de Ford reviste en clave de comedia lo que no es sino un aterrizaje esforzado y dram\u00e1tico, en el que el pasado no sirve para ganar el futuro ni las ra\u00edces antiguas para regenerar el nuevo \u00e1rbol. Hay que ganarse el derecho a la tierra, bajar la cabeza ante la cerraz\u00f3n de sus costumbres, esperar y empe\u00f1arse. La escena final no albergar\u00e1 la simetr\u00eda que tanto gusta a Ford con el tren que arriba en el arranque, y que le serv\u00eda en <em>El hombre que mat\u00f3 a Liberty Valance<\/em> para condenar la desmemoria del sacrificio. No habr\u00e1 en <em>El hombre tranquilo<\/em> un tren que parta con el viajero otra vez, pues este logra asentarse y triunfar, bien que a costa de una traves\u00eda que le dejar\u00e1 huellas, esas cicatrices que siempre marcan el cuerpo de los seres singulares.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1El-hombre-tranquilo.png\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1El-hombre-tranquilo-300x240.png\" alt=\"1el-hombre-tranquilo\" width=\"300\" height=\"240\" class=\"alignnone size-medium wp-image-436\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1El-hombre-tranquilo-300x240.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1El-hombre-tranquilo.png 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 regresa el hombre al lugar en que naci\u00f3? Ya sabemos que el salm\u00f3n obedece, en ese retorno, a poderosas leyes biol\u00f3gicas, pero a los hombres se les supone libres de tales condicionamientos. \u00bfQu\u00e9 imperativos gu\u00edan a aquellos que han descrito en su vida una larga par\u00e1bola que les devuelve, a trav\u00e9s del tiempo, al valle que abandonaron siendo ni\u00f1os?\u201d. Con esta pregunta singular y esencial abre Eugenio Torrecilla su libro <em>La balada del Nal\u00f3n<\/em>. Una pregunta cuya respuesta teje el escritor en la obra, pero a la que tambi\u00e9n da otra, m\u00e1s silenciosa, con las decisiones que tom\u00f3 en su vida. Nace en 1924 en la misma ribera del Nal\u00f3n en la que se asienta Sama de Langreo, el pueblo de Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez, unos pocos kil\u00f3metros r\u00edo arriba. A los cinco a\u00f1os la familia emigra a Sabero, en Le\u00f3n, y pierde el contacto con su valle natal. Estudia el bachillerato en Le\u00f3n, se licencia en Medicina en la universidad de Valladolid, y se especializa en Pediatr\u00eda. En 1958, con 34 a\u00f1os, elige como destino para ejercer Sama de Langreo. \u201cPodemos atestiguar sobre nuestro caso, en el que no han contado m\u00f3viles familiares ni econ\u00f3micos, sino hondas motivaciones afectivas: la llamada de la tierra, sencillamente\u201d. Y en Sama permanece el resto de su vida hasta su fallecimiento en 2012, aferrado a su rutina laboral, a las tertulias literarias que funda, a la escritura de la que salieron otros dos libros. Culto y solitario. En la biblioteca de <em>La Montera<\/em>, el casino de Sama, hay un par de estantes marcados por el distintivo \u201cLos libros de Eugenio Torrecilla\u201d. Paseo la mirada por esos libros, los que \u00e9l recomendaba comprar y leer: Proust, Cervantes, Joyce, Clar\u00edn, Homero, Virginia Woolf\u2026 Es probable que en ese casino conociera a nuestro actor Enrique Garc\u00eda, que alguien los presentara y se saludaran, con un reflejo inconsciente y mutuo de retornados. Y Eugenio Torrecilla recordar\u00eda ante la llegada del actor las dificultades que \u00e9l atraves\u00f3 cuando decidi\u00f3 volver al valle del Nal\u00f3n: \u201cPero nos ha sucedido que al llegar a las fuentes apenas pudimos reconocerlas: la riada de los a\u00f1os se llev\u00f3 consigo el valle de nuestra ni\u00f1ez y su lugar lo ocupaba otro distinto (\u2026) M\u00e1s, a pesar de los cambios originados por el tiempo, nos sabemos en nuestro solar y aqu\u00ed permanecemos, entre las ruinas de la memoria, contemplando incansablemente el cielo mate de la cuenca y los relieves monta\u00f1osos que la delimitan, al acecho de un motivo que enlace con el pasado\u201d.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-balada.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-balada-241x300.jpg\" alt=\"la-balada\" width=\"241\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-437\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-balada-241x300.jpg 241w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-balada.jpg 550w\" sizes=\"(max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El prolongado alejamiento de sus valles, de todo su pa\u00eds de nacimiento, fue para el actor Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez una situaci\u00f3n que comparti\u00f3 con cientos de miles de compatriotas. Uno m\u00e1s entre los que fueron forzados al exilio salvador, uno m\u00e1s que acab\u00f3 en los brazos acogedores de M\u00e9xico. Y, como todos ellos, pensar\u00eda mucho en volver, le dar\u00eda vueltas valorando los obst\u00e1culos pol\u00edticos y \u00e9ticos: \u201cMientras permanezca el r\u00e9gimen de Franco\u2026\u201d. El testimonio que deja Max Aub de su retorno en forma de diario, <em>La gallina ciega<\/em>, puede servir para imaginar y extender lo que debieron sentir muchos otros, tambi\u00e9n nuestro actor. Ambos, actor y escritor, tuvieron que conocerse en M\u00e9xico, no solo por cercan\u00eda patri\u00f3tica y republicana, sino tambi\u00e9n art\u00edstica, y especialmente bu\u00f1uelesca. Max Aub estuvo muy cerca del director de cine en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, empe\u00f1ado en escribir una novela sobre \u00e9l que no lleg\u00f3 a terminar, y para la que realiz\u00f3 decenas de entrevistas a personas que rodearon al cineasta, entregadas a la imprenta bajo el t\u00edtulo de <em>Conversaciones con Bu\u00f1uel<\/em>. Ese proyecto de novela es el motivo oficial por el que viaja a Espa\u00f1a, entre el 23 de agosto y el 4 de noviembre de 1969. Treinta a\u00f1os sin pisar el pa\u00eds y por fin\u2026 \u201cAeropuerto de Barcelona. Desierto. \u00bfPor ser s\u00e1bado? Nadie. Hemos entrado como en nuestra casa. Nadie nos ha preguntado nada. La verdad es que no lleg\u00e1bamos m\u00e1s que seis u ocho desde Roma. Miraron mi pasaporte, como si tal cosa, pregunt\u00f3 algo la joven a su jefe, porque, efectivamente, hab\u00eda retrasado la fecha del viaje y hab\u00edan anulado el permiso anterior. El superior hizo un gesto quit\u00e1ndole importancia. Ni siquiera nos abrieron las maletas\u201d. La ausencia de persecuci\u00f3n es liberadora para el escritor, pero al mismo tiempo le convierte en un personaje liviano, transparente. Su principal equipaje, el pasado republicano, la convivencia con los grandes de la edad de plata, la guerra, su amplia obra literaria, llaman la atenci\u00f3n de muy pocos. \u201cA la gente no le interesa demasiado la guerra\u201d, le dicen en una editorial para justificar que sus novelas apenas se vendan. Max Aub, irritado y desconcertado, no reconoce el pa\u00eds. Ni las ciudades que pis\u00f3 y am\u00f3 -\u201cesta que fue mi ciudad ya no lo es, fue otra\u201d, dice de Valencia- ni la gente que subsiste ap\u00e1ticamente en la gris sociedad del franquismo \u2013\u201cDesde que llegu\u00e9 me di cuenta de que aqu\u00ed, en general, a nadie nada le importa un comino como no sea vivir en paz y de la mejor manera posible\u201d-. Su mirada se va acostumbrando a la desaparici\u00f3n, al vac\u00edo: \u201cSoy un turista al rev\u00e9s; vengo a ver lo que ya no existe\u201d, y aunque los peri\u00f3dicos le entrevistan y hasta alguno asegura que el escritor se va a instalar definitivamente en Barcelona, su decisi\u00f3n est\u00e1 tomada, tal vez desde antes de la llegada: \u201cHe venido, pero no he vuelto\u201d.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-gallina-ciega.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-gallina-ciega-193x300.jpg\" alt=\"la-gallina-ciega\" width=\"193\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-438\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-gallina-ciega-193x300.jpg 193w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/la-gallina-ciega.jpg 515w\" sizes=\"(max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez se encontr\u00f3 con Asturias, con el valle del Nal\u00f3n, con Sama, \u201cen la vejez\u201d, como adelantaba la pincelada que abri\u00f3 mi curiosidad. Desde el M\u00e9xico que lo acogi\u00f3 como refugiado viaj\u00f3 tal vez para instalarse de nuevo en su tierra, a la manera de Sean Thornton en Innisfree, o Eugenio Torrecilla a orillas del Nal\u00f3n. O tal vez tentativo y desconfiado, anteponiendo el pasado al inesquivable presente, seg\u00fan prob\u00f3 con amargura Max Aub. Como este, podr\u00eda decir: \u201cHe venido\u2026\u201d. \u00bfY luego? Hay que tirar del hilo de la muerte en su tierra natal. Un dato que no localizo en la oficina del Registro Civil de Langreo para ning\u00fan Enrique, sea Garc\u00eda \u00c1lvarez o \u00c1lvarez Garc\u00eda. La pesquisa inform\u00e1tica es r\u00e1pida e infalible. Menos lo es la b\u00fasqueda de su esquela en la prensa de entonces, pero tampoco deja ning\u00fan rastro. El cad\u00e1ver de Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez puede quedar tan colgado del silencioso presente como lo estaba el de Tom Doniphon en <em>El hombre que mat\u00f3 a Liberty Valance<\/em>, del que nadie recuerda nada en Shinbone. Sin alg\u00fan testigo que atesore la memoria las vidas carecen de retrospectiva, de argumento. En la pel\u00edcula de Ford es el senador Ransom Stoddard el que reconstruye el pasado, bien que a costa de desvelar su mito. En otra escala, Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez sobrevive en las investigaciones de un escritor langreano plasmadas en varios art\u00edculos, del que este es deudor. Julio-Jos\u00e9 Rodr\u00edguez S\u00e1nchez recoge con detalle su trayectoria teatral en un cap\u00edtulo de su <em>Un siglo de teatro en Langreo<\/em>. Y la cinematogr\u00e1fica la desarrolla con parecida minuciosidad en el libro colectivo<em> Langreo. Una historia de cine<\/em>, que completa con otro art\u00edculo publicado en el n\u00famero 13 de la revista <em>Nickel Odeon<\/em>. Con ello puedo armar una biograf\u00eda fiable, aplacar alguna comez\u00f3n, sugerir, corregir, imaginar.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Cine-mundial-mej.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Cine-mundial-mej-213x300.jpg\" alt=\"cine-mundial-mej\" width=\"213\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-441\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Cine-mundial-mej-213x300.jpg 213w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Cine-mundial-mej-768x1084.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Cine-mundial-mej-726x1024.jpg 726w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/Cine-mundial-mej.jpg 868w\" sizes=\"(max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00bf\u00c1lvarez Garc\u00eda o Garc\u00eda \u00c1lvarez? Los dos \u00f3rdenes valen para Enrique. El primero es el de su nacimiento en 1896. El segundo viene del cambio que le sugiere Tom\u00e1s Bret\u00f3n en Madrid para que coincida en sus apellidos con los de un c\u00e9lebre dramaturgo de la \u00e9poca, principios de los a\u00f1os 20 del siglo pasado. La beca del Ayuntamiento de Langreo le ha metido en el mundo teatral de la capital, que ya no abandonar\u00e1, y donde tendr\u00e1 notables \u00e9xitos. Y donde conocer\u00e1 a su mujer, Carmen Collado, aunque su primer vistazo se lo lanz\u00f3 desde las bambalinas del teatro Pilar Duro, en La Felguera, el principal n\u00facleo del concejo de Langreo. En Madrid toma contacto con la masoner\u00eda, entrando a formar parte de la Logia La Catoniana con el nombre simb\u00f3lico de <em>Sama<\/em>. Su notable trayectoria actoral ocupa varias p\u00e1ginas del trabajo de Julio-Jos\u00e9 Rodr\u00edguez S\u00e1nchez, con el corte previsible y dram\u00e1tico del 18 de julio de 1936. Al final de la guerra huye a Francia, hacia Par\u00eds, donde le socorre la solidaridad mas\u00f3nica de Maurice Chevalier, con la que puede alcanzar M\u00e9xico. Y all\u00ed, a empezar de cero otra vez su carrera de actor, rodeado de muchos exiliados espa\u00f1oles. Sin abandonar el teatro, fue el cine su ocupaci\u00f3n principal, interviniendo en un centenar de pel\u00edculas. Y sin perder contacto con sus ra\u00edces, renovadas en el Centro Asturiano de M\u00e9xico, y en los autores asturianos que represent\u00f3, Alejandro Casona, Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala. Incluso le pidi\u00f3 al escritor langreano Jos\u00e9 Le\u00f3n Delestal autorizaci\u00f3n para estrenar sus obras en M\u00e9xico y en Cuba, pero el intento no fructific\u00f3. Mientras tanto, en Espa\u00f1a el Tribunal Especial para la Represi\u00f3n de la Masoner\u00eda y el Comunismo abre una investigaci\u00f3n sobre \u00e9l, que se archiva en 1946 tras comprobar su ausencia. El Archivo de Salamanca guarda los documentos inculpatorios que Julio-Jos\u00e9 fotograf\u00eda para su trabajo, y que mi mirada recorre todav\u00eda con sombra de temor. Espa\u00f1a, Asturias, quedan demasiado lejos y te\u00f1idos por las amenazas. Enrique escribe a su familia con regularidad cartas que sobreviven al tiempo. Dice en una de ellas. \u201cYo, refugiado o no, sal\u00ed de Espa\u00f1a con las manos limpias y la conciencia tranquila, porque nunca, ni durante la guerra, ni antes, ni despu\u00e9s, he hecho da\u00f1o a nadie\u201d. Director en M\u00e9xico del peri\u00f3dico <em>La Voz del Actor<\/em>, miembro de la Asociaci\u00f3n Nacional de Actores, recibe una invitaci\u00f3n para asistir a un Congreso en Barcelona, pero finalmente la rechaza, como explica en otra carta: \u201cEl viaje ten\u00eda como raz\u00f3n una representaci\u00f3n oficial que me obligaba a unos contactos con los dirigentes de la industria cinematogr\u00e1fica espa\u00f1ola que a m\u00ed me produc\u00eda cierta repugnancia; si hubiera tenido la estructura moral de los infinitos oportunistas que han venido al exilio, me hubiera ido a Espa\u00f1a a orearme y darme importancia de personajillo\u201d.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1Ensayo-de-un-crimen.png\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1Ensayo-de-un-crimen-300x240.png\" alt=\"1ensayo-de-un-crimen\" width=\"300\" height=\"240\" class=\"alignnone size-medium wp-image-442\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1Ensayo-de-un-crimen-300x240.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1Ensayo-de-un-crimen.png 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por fortuna para la certeza de estas l\u00edneas Julio-Jos\u00e9 recogi\u00f3 de sus familiares en Sama, en especial de su sobrino Dimas Quir\u00f3s \u00c1lvarez, los motivos que le llevaron otra vez a Espa\u00f1a tras m\u00e1s de treinta a\u00f1os de ausencia. No eran otros que una enfermedad ocular de su mujer, Carmen Collado, que necesitaba de una intervenci\u00f3n quir\u00fargica que confiaron al Dr. Barraquer en Barcelona. El matrimonio viaja  a Espa\u00f1a en la segunda mitad del a\u00f1o 1970. Al aeropuerto mexicano acude a despedirles Rodolfo Landa, dirigente de la Asociaci\u00f3n Nacional de Actores, como me deja ver una fotograf\u00eda reproducida por Julio-Jos\u00e9. Viaja el actor con dos pasaportes, uno espa\u00f1ol, con sus apellidos de origen, y otro mexicano, con la permutaci\u00f3n que apropi\u00f3 para la escena. Y del aterrizaje en este lado del Atl\u00e1ntico\u2026, nada se sabe. Ni de ese vac\u00edo que encuentra Max Aub nada m\u00e1s bajarse del avi\u00f3n, ni de la riada de los a\u00f1os que dificultaba el reconocimiento del valle a Eugenio Torrecilla. Nada, no hay testimonios. Salvo una fotograf\u00eda, la que se hace el matrimonio con su sobrino Dimas en Sama. No tiene fecha, pero por las hojas de los \u00e1rboles y las flores entre la hierba ser\u00e1 final de verano o suave comienzo del oto\u00f1o de 1970. La foto est\u00e1 hecha en el parque Dorado de Sama, cerca del edificio de <em>La Montera<\/em>, donde arrancaron estas l\u00edneas. Y no en un lugar cualquiera. Detr\u00e1s de ellos, pero bien visible, est\u00e1 un peque\u00f1o monumento, <em>La Carbonera<\/em>, erigido en memoria de las mujeres que caminaban por las v\u00edas recogiendo el carb\u00f3n que se desprend\u00eda de los trenes. Una escultura muy querida en Sama, tal vez su se\u00f1al m\u00e1s singular, alojada en la memoria de todos los ni\u00f1os que hemos jugado en el parque. Cuando Eugenio Torrecilla vuelve a Sama y encuentra muchas puertas cerradas, acaba refugi\u00e1ndose en <em>La Carbonera<\/em>, en su segura amistad sin tiempo. Anota el escritor: \u201cEl muro interpuesto por los a\u00f1os desaparece aqu\u00ed, ante esta aldeana que tan perfectamente encarna el esp\u00edritu del valle y que, sin levantar del todo la cabeza para no distraerse de su labor, nos sonr\u00ede de soslayo porque nos ha reconocido. Clavados a su lado, no podemos separarnos de esta hermosa figura de nuestra ni\u00f1ez, testigo del pasado, amiga que no olvida, querid\u00edsima Carbonera\u201d.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/En-La-Carbonera-mejorado.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/En-La-Carbonera-mejorado-179x300.jpg\" alt=\"en-la-carbonera-mejorado\" width=\"179\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-439\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/En-La-Carbonera-mejorado-179x300.jpg 179w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/En-La-Carbonera-mejorado-768x1284.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/En-La-Carbonera-mejorado-612x1024.jpg 612w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/En-La-Carbonera-mejorado.jpg 1134w\" sizes=\"(max-width: 179px) 100vw, 179px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si en alg\u00fan momento se les pasa por la cabeza a Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez y a Carmen Collado la posibilidad de un retorno definitivo, el tiempo siempre escaso de la vida por delante decide por ellos. Carmen Collado se opera de su dolencia ocular y va a pasar la lenta recuperaci\u00f3n a Valencia, su tierra natal. De esa estancia solo queda un hecho, el \u201cgolpe helado\u201d de la Eleg\u00eda de Miguel Hern\u00e1ndez: el 24 de enero de 1971 Enrique sufre un infarto de miocardio del que no se recupera. Muere en Valencia, no en Asturias, cerca de cumplir los 75 a\u00f1os, dos a\u00f1os antes del dato de 1973 que repiten cl\u00f3nicamente todas las entradas de Internet. La primera plana con su fallecimiento que le dedica la revista mexicana <em>Cine mundial<\/em> del 3 de febrero de 1971 no deja dudas sobre la fecha cierta. Y a partir de ah\u00ed las preguntas melanc\u00f3licas sin apenas respuesta: qu\u00e9 ser\u00eda de Carmen Collado, regresar\u00eda o se quedar\u00eda en su Valencia, sobrecogida, solitaria sin Enrique; de su casa en M\u00e9xico, de lo que llevaron y trajeron de un lado a otro del Atl\u00e1ntico; d\u00f3nde acabar\u00edan definitivamente los rastros de sus vidas. Pero hay un bucle donde la guada\u00f1a del tiempo no entra: el jard\u00edn ed\u00e9nico del arte. El teatro sabe de la fugacidad de la representaci\u00f3n, pero el cine est\u00e1 preparado para regalar sus im\u00e1genes eternamente, como promet\u00eda aquella inquietante novela de Adolfo Bioy Casares,<em> La invenci\u00f3n de Morel<\/em>. El novio celoso de la bella Lavinia, pretendida por Archibaldo de la Cruz, ser\u00e1 la primera interpretaci\u00f3n de Enrique Garc\u00eda para Bu\u00f1uel, en <em>Ensayo de un crimen<\/em>. Al poco de abrirse <em>El \u00e1ngel exterminador<\/em> le vemos investido de Alberto Roc, un director de orquesta que en su primer di\u00e1logo busca la fraternidad mas\u00f3nica de otro personaje. El actor ser\u00e1 para siempre el mas\u00f3n de ese grupo de burgueses obligados a seguir una rutina extra\u00f1a e implacable que una y otra vez nos atrapa, y nunca mejor dicho. \u201cBu\u00f1uel es un director genial. En su pel\u00edcula <em>El \u00e1ngel exterminador<\/em>, la m\u00e1s bu\u00f1uelista de sus pel\u00edculas, hay una negaci\u00f3n de todo. Bu\u00f1uel no cree en la vida, ni en la muerte, ni en los gusanos, ni en las estrellas, ni en Dios, ni en nada. Bu\u00f1uel es una tr\u00e1gica y terrible oquedad llena de desesperanza\u201d, escribe a su sobrino Dimas el 18 de noviembre de 1964.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1-El-\u00e1ngel-exterminador.png\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1-El-\u00e1ngel-exterminador-300x240.png\" alt=\"1-el-angel-exterminador\" width=\"300\" height=\"240\" class=\"alignnone size-medium wp-image-443\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1-El-\u00e1ngel-exterminador-300x240.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/1-El-\u00e1ngel-exterminador.png 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pero lo que todav\u00eda me llena m\u00e1s la retina y saca l\u00e1grimas de risa cada vez que se recuerda en alguna fratr\u00eda cin\u00e9fila es su papel de hermano Zen\u00f3n en <em>Sim\u00f3n del desierto<\/em>. En una secuencia al pie de la columna en la que vive el santo, en pleno desierto, un monje endemoniado, el hermano Trif\u00f3n, lanza desde su espumeante boca proclamas her\u00e9ticas \u201ccontra el Sant\u00edsimo Sacramento y su madre putativa\u201d. El hermano Zen\u00f3n, al frente de la congregaci\u00f3n, sale al paso de ellas, y la disputa teol\u00f3gica se transforma en un intercambio de \u00a1viva! y \u00a1muera! entre seguidores de cada bando. \u201c\u00a1Abajo la sagrada hip\u00f3stasis!\u201d grita el endemoniado. \u201c\u00a1Viva la sagrada hip\u00f3stasis!\u201d proclama nuestro Enrique Garc\u00eda en su h\u00e1bito de Zen\u00f3n ante sus fieles, que repican un \u00a1viva! estruendoso. \u201c\u00a1Muera la n\u00e1stasis!\u201d, contraataca Trif\u00f3n. \u201c\u00a1Viva!, \u00a1Viva!\u201d, corrige Zen\u00f3n. \u201c\u00a1Viva la apocat\u00e1stasis!\u201d, insiste el blasfemo. \u201c\u00a1Muera!\u201d, contesta en\u00e9rgico Zen\u00f3n, aunque en la trasera del grupo un monje pregunta a otro \u201c\u00bfQu\u00e9 es eso de la apocat\u00e1stasis?\u201d. Tal es la rapidez del intercambio que alguno se despista y grita un \u00a1muera! donde se exig\u00eda lo contrario. El blasfemo pierde la batalla, retorcido en la arena ante las ayudas divinas que pide Sim\u00f3n desde lo alto de la columna, y Zen\u00f3n remata la secuencia con una media ver\u00f3nica magistral: \u201cRec\u00f3janlo y ll\u00e9venselo. Luego, en la mandra, terminar\u00e9 yo de exorcizarle a mi manera\u201d. Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez fue consciente del poder\u00edo eterno de esas im\u00e1genes que hoy nos lo devuelven \u00edntegro, y multiplicado. En una carta a su familia langreana el 18 de noviembre de 1964 afirma: \u201c<em>Sime\u00f3n, El Estilita<\/em>, cuya filmaci\u00f3n comenzaremos el d\u00eda 30 de este mes, es, quiz\u00e1s, el scrip m\u00e1s magn\u00edfico que yo he le\u00eddo\u201d. Concluido el rodaje, vuelve a mandar carta el 11 de enero de 1965: \u201cM\u00e1s de una vez, estando arrodillado como requer\u00eda la situaci\u00f3n, ve\u00eda, delante de m\u00ed, rebullendo entre la arena, una profusi\u00f3n de alacranes que me produc\u00edan la natural preocupaci\u00f3n, m\u00e1s al enterarme de que el doctor, presente en la filmaci\u00f3n, no ten\u00eda suero antialacr\u00e1n. Pero no pas\u00f3 nada.\u201d Y concluye: \u201cYa tendr\u00e1s noticias de la formidable pel\u00edcula\u201d. Las seguimos teniendo cada vez que volvemos al desierto de El Mezquital y encontramos al actor Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez intacto, inmarchitable, vuelto y retornado a la tierra com\u00fan del cine.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/3-Sim\u00f3n-del-desierto.png\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/3-Sim\u00f3n-del-desierto-300x222.png\" alt=\"3-simon-del-desierto\" width=\"300\" height=\"222\" class=\"alignnone size-medium wp-image-444\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/3-Sim\u00f3n-del-desierto-300x222.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/03\/3-Sim\u00f3n-del-desierto.png 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>(publicado en la revista El Cuaderno Digital el viernes 16 de marzo de 2018)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cualquier aficionado al cine ha tenido, con probabilidad alta, el rostro de Enrique Garc\u00eda \u00c1lvarez ante sus ojos. Un reconocimiento que posiblemente se renueve cuando encare el lector alg\u00fan fotograma que acompa\u00f1a a estas l\u00edneas, si se decide a persistir en ellas. 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