{"id":51,"date":"2012-08-06T13:59:54","date_gmt":"2012-08-06T13:59:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=51"},"modified":"2012-08-06T13:59:54","modified_gmt":"2012-08-06T13:59:54","slug":"como-si-me-sobreviviera-a-mi-misma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2012\/08\/06\/como-si-me-sobreviviera-a-mi-misma\/","title":{"rendered":"Como si me sobreviviera a m\u00ed misma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Cuando en 1930 Vita Sackeville-West publica \u2018Los Eduardianos\u2019 en Hogarth Press, la editorial fundada por Virginia y Leonard Wolf, deja en su primera p\u00e1gina la siguiente nota explicativa: \u201cNinguno de los personajes de este libro es enteramente ficticio\u201d. Es una excepci\u00f3n a la habitual declaraci\u00f3n de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, que suele tener m\u00e1s de precauci\u00f3n jur\u00eddica que de verdadera lejan\u00eda de la realidad. Todo escritor bebe de su experiencia, aunque la disfrace, la mezcle o la traslade a geograf\u00edas irreconocibles. Vita, la transgresora Vita, no necesit\u00f3 de demasiados disfraces para urdir con retazos de su existencia narraciones que se resisten a morir, que de cuando en cuando vuelven a los escaparates. Su vida seguramente fue tan coyuntural y pasajera como la de casi todos, pero se encontr\u00f3 con la acertada actividad de su pluma y la de otros que con ella se cruzaron. Virginia Wolf dej\u00f3 de ella un rastro exquisito en \u2018Orlando\u2019, alguna huella m\u00e1s en \u2018Flush\u2019 y en otras obras. Su relaci\u00f3n con Violet Trefusis ha merecido varios vol\u00famenes de indagaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n. Y ante todo queda ese monumento erigido por su hijo Nigel Nicolson, \u2018Retrato de un matrimonio\u2019, ante el que estas l\u00edneas de espacio limitado se retiran sin dejar de rendir su admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vita Sackeville-West, Harold Nicholson, Virginia Wolf. Vidas igualadas por su grisura que en ciertos casos tambi\u00e9n es tristeza, hasta que el arte narrativo las encumbra a una categor\u00eda diferente. Tambi\u00e9n las de Henri-Pierre Roch\u00e9, Franz Hessel y Helen Grund, o Helen Hessel por raz\u00f3n de matrimonio. Cuando su hijo St\u00e9phane Hessel, fulgurantemente redescubierto por el t\u00edtulo que cedi\u00f3 al movimiento 15-M, public\u00f3 sus memorias en 1997, \u2018Mi baile con el siglo\u2019, se refer\u00eda al tr\u00edo de padres y amante con estas escuetas palabras: \u201cTen\u00eda ella treinta y cuatro a\u00f1os y yo tres cuando nos vimos en una situaci\u00f3n de tri\u00e1ngulo bastante banal, a fin de cuentas, cuya trasposici\u00f3n novelada y luego cinematogr\u00e1fica elevar\u00eda a la categor\u00eda de mito\u201d. Un ni\u00f1o que a\u00f1ade en los dominios dom\u00e9sticos la presencia del amante de su madre, una historia muchas veces vivida, un tri\u00e1ngulo \u201cm\u00e1s tr\u00e1gico que fr\u00edvolo\u201d y sin centro de gravedad que lo estabilice: \u201cLo \u00fanico ins\u00f3lito en la singular aventura que viv\u00edan nuestros padres era la falta de disimulo\u201d. Una an\u00e9cdota que el tiempo va a triturar sin dejar rastro salvo que el arte disponga lo contrario y, como dice St\u00e9phane Hessel, la eleve a la categor\u00eda de mito.<\/p>\n<p>Cada uno de los protagonistas del tr\u00edo fue encontrando la ocasi\u00f3n para adherir su experiencia, con m\u00e1s o menos disfraces, a la palabra duradera de la narraci\u00f3n. Franz Hessel comenz\u00f3 bien pronto cuando en 1920 public\u00f3 \u2018Romance en Par\u00eds\u2019, anotaci\u00f3n de su amistad con Roch\u00e9 desde la lejan\u00eda impuesta por la guerra, y el descubrimiento de una escurridiza alemana bajo la que se escond\u00eda la que por dos veces ser\u00eda su esposa, a la que conceder\u00eda casi todas las p\u00e1ginas en \u2018El \u00faltimo viaje\u2019, y alguna m\u00e1s en \u2018Paseos por Berl\u00edn\u2019. Henri-Pierre Roch\u00e9 se pas\u00f3 una buena parte de la existencia llenando cuadernos con las idas y venidas de sus amantes, con Helen en el centro inestable de todas ellas. As\u00ed que cuando se decidi\u00f3 a novelar esas experiencias en \u2018Jules et Jim\u2019, contando ya con m\u00e1s de setenta a\u00f1os, el gui\u00f3n estaba m\u00e1s que trazado, y solo tuvo que construir ese tono l\u00e1nguido que envuelve las relaciones en una lasitud que posiblemente nunca tuvieron, pero que Truffaut conserv\u00f3 en la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica que apart\u00f3 al tr\u00edo definitivamente de cualquier fugacidad, para siempre depositado en una multitud de ojos sorprendentemente concernidos e interesados en la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Faltaba en ese n\u00famero impar la reescritura femenina, el v\u00e9rtice m\u00e1s intenso del tri\u00e1ngulo. Coincidiendo con la publicaci\u00f3n de una selecci\u00f3n de los cuadernos de Roch\u00e9 en 1992,\u00a0 vio la luz el Diario de Helen Hesse, que hab\u00eda muerto diez a\u00f1os antes, a los noventa y seis (\u201cLa vida es incre\u00edblemente larga y asombrosa\u201d, hab\u00eda escrito a los ochenta a\u00f1os). Todav\u00eda no editado en nuestro pa\u00eds, se nutre de cartas y escritos elaborados con Roch\u00e9 y supervisados por Franz, en tres idiomas y con un car\u00e1cter sint\u00e9tico que dificulta la lectura continuada. As\u00ed que es de agradecer el esfuerzo biogr\u00e1fico que ha realizado otra mujer, Marie-Fran\u00e7oise Peteuil, autora de \u2018Helen Hessel, la mujer que am\u00f3 a Jules et Jim\u2019, que se acaba de editar en nuestro pa\u00eds traducido por Alicia Martorell Linares.<\/p>\n<p>Helen Hessel sale de la sombra excesiva proyectada por sus amantes, y queda claramente perfilada desde sus or\u00edgenes berlineses en una familia de raigambre prusiana que pen\u00f3 la locura de varios de sus miembros. Par\u00eds pronto se adue\u00f1a de la biograf\u00eda, el Par\u00eds en el que Helen se mueve entre los artistas y pensadores m\u00e1s decisivos del siglo. La relaci\u00f3n del tr\u00edo es minuciosamente diseccionada, tanto que la rebaja a lo que seguramente fue, una turbulencia privada y nada envidiable, pero dejando lugar a algo que en otras versiones desaparec\u00eda: la posici\u00f3n de la mujer, el pago inapelable de la cuota femenina. Aunque la libertad parec\u00eda envolver las relaciones (\u201cFidelidad es pereza\u201d, reza un aforismo de Helen) es ella la que tiene que cargar con los embarazos, y con las dificultades extremas del parto de su primer hijo, aquejado de minusval\u00edas definitivas. Las dudas que cercan su relaci\u00f3n con Roch\u00e9 acaban en tres abortos mientras \u00e9l tiene un hijo a escondidas con otra amante (anecd\u00f3ticamente, pero con la actualidad que le ha dado el por fin desenmascarado ministro Gallard\u00f3n, hay que anotar que Helen pod\u00eda abortar legalmente por los casos de locura que hab\u00eda en su familia). \u201cHelen es demasiado fuerte para m\u00ed\u201d, escribe Roch\u00e9 en una de sus \u00faltimas p\u00e1ginas, y as\u00ed deb\u00eda de ser esta mujer en\u00e9rgica y decidida, que atraves\u00f3 con convicci\u00f3n el siglo XX entre los horrores de la guerra y las luces del arte y de la libertad, inquieta en sus \u00faltimos d\u00edas por la vida sin final que le impone el \u00e9xito de la pel\u00edcula de Truffaut: \u201cLa idea de que miles de personas pudieran ver un fragmento de mi vida me resulta un poco desagradable, es como si me sobreviviera a m\u00ed misma\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en <em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>\u00a0el s\u00e1bado 14 de julio de 2012)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1930 Vita Sackeville-West publica \u2018Los Eduardianos\u2019 en Hogarth Press, la editorial fundada por Virginia y Leonard Wolf, deja en su primera p\u00e1gina la siguiente nota explicativa: \u201cNinguno de los personajes de este libro es enteramente ficticio\u201d. 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