{"id":553,"date":"2018-11-07T17:00:43","date_gmt":"2018-11-07T17:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=553"},"modified":"2018-11-07T17:02:40","modified_gmt":"2018-11-07T17:02:40","slug":"553","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2018\/11\/07\/553\/","title":{"rendered":"\u00bfD\u00f3nde estar\u00e9 ma\u00f1ana?"},"content":{"rendered":"<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte Delhy Tejero es todav\u00eda \u201cuna cuenta pendiente que la pintura espa\u00f1ola a\u00fan tiene contra\u00edda\u201d, seg\u00fan se lee en el folleto de la exposici\u00f3n que este verano le dedic\u00f3 Toro. Una cuenta pendiente no solo con su arte, sino tambi\u00e9n con una trayectoria personal que atraviesa su tiempo, haci\u00e9ndose eco de movimientos art\u00edsticos \u2013la generaci\u00f3n del 27 le pertenece- y de los cataclismos de la primera parte del XX. Sobre esta singladura humana la pintora dej\u00f3 un documento de primera mano: sus anotaciones durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os en cuadernos y hojas sueltas, reunidos en una edici\u00f3n primorosa por Tom\u00e1s S\u00e1nchez Santiago y M\u00aa Dolores Vila Tejero para la Diputaci\u00f3n de Zamora en 2004. Ay, esos a\u00f1os en que se destinaba dinero p\u00fablico a cosas importantes, y que a veces, como en este libro feliz, se gastaba bien, muy bien.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/11\/Delhy.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2018\/11\/Delhy.jpg\" alt=\"delhy\" width=\"172\" height=\"293\" class=\"alignnone size-full wp-image-554\" \/><\/a><br \/>\n<em>Los cuadernines<\/em>. As\u00ed se bautizan, con las palabras de la propia Delhy, estos diarios entre 1936 y 1968. En las abundantes reproducciones de originales se puede observar la escritura que la pintora llevaba: una redacci\u00f3n espont\u00e1nea que nunca correg\u00eda, sin m\u00e1s destino que sus reflexiones y desahogos. Una escritura privada, una \u201cescritura de la necesidad\u201d, como la califica en la introducci\u00f3n Tom\u00e1s S\u00e1nchez Santiago. Baste este fragmento de 1938, en Capri, para saber de la cocina de sus apuntes: \u201cTengo la cabeza llena, estallante no s\u00e9 de qu\u00e9 cosas pero las siento que se atropellan unas a otras, que todas quieren salir las primeras y que no tengo m\u00e1s que meter el l\u00e1piz por el agujerito que hay en la puerta, las dejo que se enganchen como [ilegible] en la puerta y las voy poniendo en el cuaderno\u201d.<br \/>\nEsa fuerza heterodoxa se convierte sin embargo en un arma comunicativa de primer orden, en un temblor que alcanza al lector. Llega a T\u00e1nger y anota:\u201d Parece un sue\u00f1o que surgiera de pronto del mar. Es tan bonita que parece irreal, da la sensaci\u00f3n que de un momento a otro va a desaparecer\u2026\u201d. De una visita que hizo a Aliste en 1933 deja una excelente prosa de observaci\u00f3n, con el canto del gallo (\u201cel despertador era de verdad\u201d), el tratamiento en castellano antiguo (\u201cvos\u201d), la miseria, el trabajo extenuante de los adultos, la soledad de ancianos y ni\u00f1os. Un retrato que trae el recuerdo de \u2018Las Hurdes, tierra sin pan\u2019, rodada por Luis Bu\u00f1uel en esa misma \u00e9poca.<br \/>\nLa vida viajera de Delhy llena p\u00e1ginas en Marruecos en 1936, en Par\u00eds y Florencia en 1938, en Roma, en Capri. \u201c\u00bfD\u00f3nde estar\u00e9 ma\u00f1ana?\u201d. Por sus l\u00edneas corren los ecos de las tensiones b\u00e9licas europeas, pero sobre todo el doloroso p\u00e1lpito de la guerra civil. Su educaci\u00f3n conservadora no resiste las noticias que le llegan: \u201cEspa\u00f1ica toda, tengo que venirme a esperar que te destrocen del todo. Yo lloro por ti, Espa\u00f1a\u201d. En un dibujo Delhy imagina desde Florencia una escena: un coche con las puertas abiertas, unos hombres fusilando a otros contra la tapia del cementerio, el cura confesando a un condenado, otros llevando un cad\u00e1ver. Meses m\u00e1s tarde, en Capri: \u201cSi tengo miedo hasta de los m\u00edos (&#8230;) Qu\u00e9 raza de salvajes, festejan con alegr\u00eda la toma de una ciudad que han destrozado primero, hablan con naturalidad de la gran limpieza que se est\u00e1 haciendo, y esa palabra que antes significaba cosa agradable ahora significa crimen espantoso, monstruoso, maldito miles de veces y malditos los que lo dirigen (\u2026) \u00bfCon qu\u00e9 derecho mat\u00e1is en nombre de Dios?\u201d. Cuando vuelva a Espa\u00f1a en 1939 se deslizar\u00e1 silenciosamente en una vida discreta. Sus opiniones pol\u00edticas desaparecen, se va borrando de la esfera p\u00fablica, conecta con c\u00edrculos religiosos. La pintura lo llena todo.<br \/>\nLa pintura, y ella misma, plural, inestable, de sensibilidad extrema. Con su rareza social  -artista, viajera, independiente-, ajena al papel asignado a la mujer: \u201cMis amigas ya tienen todas 1 o 2 hijos, ya son se\u00f1oras (\u00bfc\u00f3mo se ver\u00e1 el mundo desde se\u00f1ora?)\u201d. Delhy no encuentra sosiego en ning\u00fan sitio, la fustiga el dolor sentimental, f\u00edsico, espiritual. Se desdobla en personajes con los que dialoga y se enfrenta (\u201cesa Adela repugnante y sensata con su visi\u00f3n clara y \u00f1o\u00f1a, a esa la odiamos mi Delhy Tejero artista y yo\u201d), se aferra a sus escr\u00fapulos f\u00edsicos, a su negaci\u00f3n del tiempo y de la edad, que le hace aborrecer la vejez y ocultar su fecha de nacimiento. Se duele de s\u00ed mismo: \u201cSolo yo tengo que aguantarme, tengo que estar conmigo desde que me levanto hasta que me acuesto, siempre, siempre, siempre\u2026\u201d. El b\u00e1lsamo para su malestar es la pintura, que la acompa\u00f1a siempre y de la que brotan los momentos m\u00e1s felices. \u201cEs deliciosa la vida que estoy haciendo ahora, solo pintar noche y d\u00eda\u201d, anota en Capri. Y a pesar de tanta pasi\u00f3n art\u00edstica, de tanta fidelidad valiente, en los a\u00f1os finales traza una sombra de decepci\u00f3n por no haberse atrevido a cortar m\u00e1s resueltamente los frenos familiares y sociales. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no me lanc\u00e9 a la vida con todas sus consecuencias? (\u2026) Reun\u00ed condiciones como nadie, pues sin haber le\u00eddo y visto, entre el ambiente m\u00e1s opuesto yo fui futurista, surrealista, impresionista, etc. \u00bfPor qu\u00e9 me perd\u00ed? Mejor dicho, \u00bfpor qu\u00e9 no me encontr\u00e9? Por ser tibia, no m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en <em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em> el s\u00e1bado 3 de noviembre de 2018)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte Delhy Tejero es todav\u00eda \u201cuna cuenta pendiente que la pintura espa\u00f1ola a\u00fan tiene contra\u00edda\u201d, seg\u00fan se lee en el folleto de la exposici\u00f3n que este verano le dedic\u00f3 Toro. 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