{"id":579,"date":"2018-12-17T12:16:18","date_gmt":"2018-12-17T12:16:18","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=579"},"modified":"2018-12-17T12:17:57","modified_gmt":"2018-12-17T12:17:57","slug":"habitar-la-fronda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2018\/12\/17\/habitar-la-fronda\/","title":{"rendered":"Habitar la fronda"},"content":{"rendered":"<p>Novela, relato corto, fotograf\u00eda, v\u00eddeo, cr\u00edtica literaria, an\u00e1lisis cinematogr\u00e1fico&#8230; La ramificada actividad de Luis Marig\u00f3mez se va ahora por un cauce, la poes\u00eda, que siempre estuvo en sus alientos primeros, pero del que solo hab\u00eda entregado un volumen, \u2018A\u00f1o\u2019, en 2008. \u2018Fronda\u2019 es el t\u00edtulo de su nueva colecci\u00f3n de poemas. Si en el primero el discurrir del tiempo marcado por el calendario prestaba su estructura a un observador que anotaba los cambios c\u00edclicos de la naturaleza sobre un fondo de noticias inesperadas, en \u2018Fronda\u2019 refuerza a ese observador que tiene algo del fot\u00f3grafo que captura y guarda: \u201csobre una l\u00e1mina de nieve \/ sombras de \u00e1rboles \/ l\u00edneas oscuras\u201d.<br \/>\nUn fot\u00f3grafo que se adentra en la fronda, en la espesura que le envuelve con el peligro de desorientarse: \u201cadelante  perderse\u201d, concluye en su primer poema, y en el \u00faltimo, \u201cser agua   en el agua \/ huir \/ desaparecer\u201d. Para conjurar esa amenaza disgregadora de la observaci\u00f3n, para ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que la mirada y el o\u00eddo aportan, el poeta dispone de su instrumento esencial: la palabra, la que limita y ordena el mundo profuso, la que nombra y clasifica. A ella alude indirectamente en estos versos casi topogr\u00e1ficos: \u201cpalos y piedras \/ separan prados y huertos \/ a los lados de los caminos\u201d. Con los palos y piedras de la palabra se interna el poeta en la fronda, separando, delimitando, fundando un mundo po\u00e9tico sobre el mundo de la experiencia directa. Los palos y las piedras rehacen el territorio, lo cubren de prados y huertos, abren el camino de pasos claros.<br \/>\nLas tres partes del libro, \u201cTierra\u201d, \u201cMiedo\u201d, \u201cAgua\u201d, alojan en la fijeza de sus nombres ese sabor primero y esencial que nos acerca a los balbuceos de los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos, a sus fragmentos misteriosos. El agua era el origen del universo para Tales de Mileto, su \u201carj\u00e9\u201d. Y la tierra se un\u00eda al aire, al fuego y al agua para reunir los cuatro elementos de Emp\u00e9docles. Los poemas de Luis Marig\u00f3mez se inscriben y se escriben en ese impulso fundador que parece mirar el mundo por primera vez: \u201cnaranjas en la tierra  lirios \/ un carbonero en el peral desnudo \/ vuela a saltos entre las ramas \/ a tientas\u201d. Tras esa tarea incansable y nominadora, una aspiraci\u00f3n, un objetivo se va abriendo y dibujando con los poemas: penetrar en la fronda, en el revoltijo que nos rodea y amenaza, y habitarla. Ese verbo ambicioso: habitar. Un verbo que baja desde los versos de H\u00f6lderlin: \u201cPleno de m\u00e9ritos, pero es po\u00e9ticamente \/ como el hombre habita esta tierra\u201d. Y as\u00ed, tras este habitar po\u00e9ticamente la fronda, se suceden los versos, limpios, sin signos de puntuaci\u00f3n, atentos a la vida de la tierra, a la presencia del agua: \u201cseguir las trenzas del agua \/ transparente   blanca y turbia \/ con espuma \/ hecha barro y atravesando piedras\u201d.<br \/>\n \u00bfY el miedo? Hay un miedo que nombra la parte central del libro, el miedo como t\u00fanel que comunica la tierra del comienzo con el agua final. Un t\u00fanel del que sales estremecido. En la fronda en la que se interna el poeta hay una parte que escapa a la palabra primordial y sosegada que organiza la naturaleza. Corresponde a las vivencias en las que se cruza la aventura humana, aventura que se hace desventura cuando el cuerpo enferma. El tiempo de los hombres aparece para empujar la cadena del dolor y de la destrucci\u00f3n, para se\u00f1alar el horizonte de la desaparici\u00f3n. El poeta se enfrenta sin remedio ni consuelo a la muerte de un ser cercano, esa muerte que, como dec\u00eda Arcadio Pardo, \u201cviene por los otros\u201d. Lo que se recoge y estructura es un diario de la enfermedad, un diario seco, de calculada distancia, con la emoci\u00f3n comprimida entre las l\u00edneas: \u201cllamaste a algunos amigos para despedirte \/volviste a comer algo\u201d. Y con rendijas para detalles que traen sentimientos: \u201cuna noche orient\u00e9 tu lecho \/ para que vieras \/ la luna llena\u201d. Es la devastaci\u00f3n del dolor irreversible en el medio de la fronda de la naturaleza poblada de semillas de renovaci\u00f3n. Esa es la rareza humana que anota Luis Marig\u00f3mez.<\/p>\n<p>(publicado en La sombra del cipr\u00e9s el 8 de diciembre de 2018)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Novela, relato corto, fotograf\u00eda, v\u00eddeo, cr\u00edtica literaria, an\u00e1lisis cinematogr\u00e1fico&#8230; La ramificada actividad de Luis Marig\u00f3mez se va ahora por un cauce, la poes\u00eda, que siempre estuvo en sus alientos primeros, pero del que solo hab\u00eda entregado un volumen, \u2018A\u00f1o\u2019, en 2008. \u2018Fronda\u2019 es el t\u00edtulo de su nueva colecci\u00f3n de poemas. 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