{"id":594,"date":"2019-01-28T16:28:32","date_gmt":"2019-01-28T16:28:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=594"},"modified":"2019-01-29T19:42:31","modified_gmt":"2019-01-29T19:42:31","slug":"el-cine-lisergico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2019\/01\/28\/el-cine-lisergico\/","title":{"rendered":"El cine lis\u00e9rgico"},"content":{"rendered":"<p>Finales de 1979: se estrena \u2018Arrebato\u2019, segundo y \u00faltimo largometraje de Iv\u00e1n Zulueta. Octubre de 1980: Pedro Almod\u00f3var inicia su larga carrera con \u2018Pepi, Luci, Bom y otras chicas del mont\u00f3n\u2019. En su reciente libro sobre la contracultura Jordi Costa plantea la posibilidad de encajar las dos obras como caras opuestas, A y B, de un \u00fanico disco de \u201cesa mutaci\u00f3n de la energ\u00eda contracultural que alcanzar\u00eda la visibilidad bajo ese paraguas integrador en apariencia de la Movida\u201d. Son, sin embargo, demasiado divergentes para fundirlas en un problem\u00e1tico disco. Pedro Almod\u00f3var ofrece una juvenil provocaci\u00f3n tan llena de gracia como de limitaciones, que se mantiene en la filmoteca de la memoria por la continua renovaci\u00f3n del cineasta. Iv\u00e1n Zulueta, muy al contrario, acaba con \u2018Arrebato\u2019 su carrera, si exceptuamos un par de cosas epigonales para televisi\u00f3n una d\u00e9cada despu\u00e9s. La pel\u00edcula de Zulueta est\u00e1 condenada a la soledad del juicio, sin amparos generacionales o de la Movida. Un solo gesto, y final, a la manera de las \u00faltimas l\u00edneas de Cesare Pavese. Y luego, desaparecer.<br \/>\nFue una pel\u00edcula largamente presentida, m\u00e1s que pensada. Iv\u00e1n Zulueta (1943-2009) contaba con experiencia televisiva en la realizaci\u00f3n de \u2018\u00daltimo grito\u2019, con Jos\u00e9 Mar\u00eda I\u00f1igo, una ventana a la m\u00fasica pop de finales de los sesenta. De ese trabajo se nutri\u00f3 su primer largometraje \u2018Un, dos, tres, al escondite ingl\u00e9s\u2019, estrenado en 1969, una broma gamberra en la onda de las dos pel\u00edculas que Richard Lester rod\u00f3 con The Beatles. En paralelo, Zulueta no dejaba de experimentar con el formato casero de S\u00faper 8, jugando con la velocidad de proyecci\u00f3n y la textura del min\u00fasculo fotograma. Ambos caminos por fin se encontraron: \u201cYo me he pasado muchos a\u00f1os rechazando la narraci\u00f3n y trabajando la experimentaci\u00f3n en S\u00faper 8. En \u2018Arrebato\u2019 trat\u00e9 de unir los dos universos\u201d, declaraba en 2004 a Juan Pablo Hu\u00e9rcanos. A finales de los 70 Zulueta est\u00e1 en la punta de todos los desaf\u00edos, de todos los riesgos que pululan por el revoltijo madrile\u00f1o: arte rupturista, vida que empieza y muere cada noche, nueva sexualidad, exploraci\u00f3n de las puertas de la percepci\u00f3n \u2013como las llam\u00f3 Aldous Huxley- que abren las drogas. Porros, \u00e1cido, y una \u00faltima frontera que el cineasta durante un tiempo se resiste a cruzar: la hero\u00edna. \u201cLlegabas al caballo convencido de que no era como dec\u00edan. Pensabas: \u2018Seguro que es como el sexo y todo lo dem\u00e1s\u2019. Pues, por una vez, era verdad\u201d, declaraba a Jos\u00e9 Luis Gallero en 1991. Iv\u00e1n Zulueta culmina la d\u00e9cada de los setenta con la intuici\u00f3n de que est\u00e1 ante su gran oportunidad art\u00edstica. Y que despu\u00e9s no habr\u00e1 margen para m\u00e1s, solo dejarse engullir por la hero\u00edna que le quema las venas.<br \/>\nCon ese tejido nihilista Zulueta compone para su pel\u00edcula dos personajes que, de manera distinta, participan de la incapacidad para remontar la existencia. Uno es Jos\u00e9 Sirgado \u2013al que da cuerpo Eusebio Poncela-, un mediocre director especializado en vampiros y hombres lobo, el \u201cterror de pipas\u201d del cine espa\u00f1ol de los setenta; yonqui de todo tipo de drogas. El otro, Pedro P. \u2013inolvidable Will More- es un inadaptado que se refugia en su c\u00e1mara de S\u00faper 8. \u201cNo come, ni bebe, ni duerme, ni jode, ni nada\u2026solo filma. \u00bfTe das cuenta? Todo el d\u00eda, todo el tiempo. Es un t\u00edo que lleva viviendo 27 a\u00f1os\u2026 y tiene 12\u201d, dice de \u00e9l su prima Marta. La primera vez que coinciden est\u00e1n ante el televisor, donde pasan una vieja pel\u00edcula de Mae West. Una cinta remota que sin embargo no resta esplendor a la actriz, devenida en mito inmortal, en estrella que el \u00e1cido del tiempo no ataca, olvidada del cuerpo y sus accidentes. Una metamorfosis como la que ha iniciado Pedro P., el cineasta amateur. Su c\u00e1mara, perfecta c\u00f3mplice, vampiriza su rostro, lo traslada a los fotogramas mientras \u00e9l palidece y se esfuma. Su desaparici\u00f3n mostrar\u00e1 el camino al otro protagonista, que en una escena memorable descubrir\u00e1 a su colega succionado en imagen, imagen con vida propia que no se destruye cuando tapa con su mano el chorro de luz del proyector. Una cara llena de lozan\u00eda perpetua, una vida fa\u00fastica radicalmente contraria al retrato de Dorian Gray.<br \/>\nConvertirse en imagen, ser imagen, ese es el camino salvador. Bajarse de la flecha del tiempo e ingresar en el Pa\u00eds de Nunca Jam\u00e1s de J.M. Barrie. O en la isla que traza Adolfo Bioy Casares en \u2018La invenci\u00f3n de Morel\u2019, poblada por seres ic\u00f3nicos mantenidos por una maquinaria indescifrable que los hace inmutables y eternos. Lo persiguen los protagonistas de \u2018Arrebato\u2019, y el propio Iv\u00e1n Zulueta. Tras la realizaci\u00f3n de su pel\u00edcula, el cineasta desaparece. En su adicci\u00f3n al caballo, en las curas de desintoxicaci\u00f3n, en la villa Aloha de sus padres frente a la bah\u00eda de la Concha. Cierre, a los 36 a\u00f1os. Dejar\u00e1 despu\u00e9s algunos carteles memorables, montar\u00e1 una exposici\u00f3n de polaroid en la Casa Encendida, rodar\u00e1 \u2018P\u00e1rpados\u2019 para televisi\u00f3n\u2026, pero vivir\u00e1 sobre todo tras las im\u00e1genes inmortales de su pel\u00edcula, espejo de s\u00ed mismo, camino de destrucci\u00f3n y protecci\u00f3n al un\u00edsono. Tampoco es este escaqueo ning\u00fan disparate, ni perla de un tiempo fenecido. Al contrario. Si abrimos las redes sociales, con Instagram a la cabeza, encontraremos innumerables Pedro P. que extreman sus actos inocuos para convertirlos en im\u00e1genes suplantadoras de su vida. \u2018Arrebato\u2019 es la suma previa de todos esos intentos, su cristalizaci\u00f3n suicida y feliz, el paso definitivo al otro lado. Lewis Carroll, otro c\u00f3mplice imprescindible, lo anticip\u00f3 en boca de su Alicia: \u201c\u00bfRegresar ahora? Ni hablar. Tendr\u00eda que cruzar otra vez el espejo\u2026volver al viejo cuarto de siempre\u2026 y todas mis aventuras, \u00bfqu\u00e9?, \u00a1se acabar\u00edan!\u201d.<br \/>\n(publicado el s\u00e1bado 26 de enero de 2019 en <em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Finales de 1979: se estrena \u2018Arrebato\u2019, segundo y \u00faltimo largometraje de Iv\u00e1n Zulueta. Octubre de 1980: Pedro Almod\u00f3var inicia su larga carrera con \u2018Pepi, Luci, Bom y otras chicas del mont\u00f3n\u2019. 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