{"id":653,"date":"2020-02-14T19:09:23","date_gmt":"2020-02-14T19:09:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=653"},"modified":"2020-02-14T19:09:23","modified_gmt":"2020-02-14T19:09:23","slug":"el-fluido-de-la-vida-de-frank-bascombe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2020\/02\/14\/el-fluido-de-la-vida-de-frank-bascombe\/","title":{"rendered":"El fluido de la vida de Frank Bascombe"},"content":{"rendered":"<p>Frank Bascombe surge para la literatura en 1986, en la primera l\u00ednea de \u2018El periodista deportivo\u2019: \u201cMe llamo Frank Bascombe y soy periodista deportivo\u201d. Y sin acabar la primera p\u00e1gina ya nos ha metido en su casa, nos ha contado desgracias familiares, perspectivas profesionales, sus angustias. Nos ha invadido.<\/p>\n<p>Con 42 a\u00f1os, Richard Ford era un perfecto desconocido. Hab\u00eda publicado otras dos novelas, en 1976 y 1981, en las que nadie repar\u00f3, y se ganaba la vida con el periodismo; de deportes, precisamente. Pero su empresa cerr\u00f3, y pens\u00f3 en volver a la literatura sin caer en fracasos anteriores: \u201cUn d\u00eda Kristina, mi mujer, me dijo: \u00bfPor qu\u00e9 no escribes sobre alguien que es feliz? Yo ten\u00eda una concepci\u00f3n muy rom\u00e1ntica de los personajes de las novelas. Eran siempre tipos conducidos por la angustia, sometidos a terribles torturas ps\u00edquicas, preocupaciones\u2026 As\u00ed que decid\u00ed cambiar mi visi\u00f3n del mundo\u201d. Se fij\u00f3 en una frase de Henry James: \u201cNing\u00fan tema es tan humano como los que reflejan, de la confusi\u00f3n de la vida, la relaci\u00f3n entre dicha y carga, entre las cosas que ayudan y las cosas que duelen\u201d. Y ah\u00ed fragu\u00f3 a Bascombe: \u201cPens\u00e9: una persona feliz es alguien que ha sido infeliz en el pasado y que intenta ser feliz. Y esa es la manera en que llegu\u00e9 a Frank\u201d. Olvidada su tendencia a los personajes complejos y retorcidos, Richard Ford se alimenta de su entorno. Y lo m\u00e1s cercano empieza por s\u00ed mismo. Da a Frank su edad \u2013 es un a\u00f1o m\u00e1s joven que \u00e9l, nace en 1945-, sus comienzos de escritor y su paso al periodismo deportivo. A los dos se les muere el padre a edad temprana. Y comparten los or\u00edgenes humildes que describe la novela: \u201cNac\u00ed a una existencia moderna y corriente en 1945, hijo \u00fanico de padres honrados con puntos de vista normales, sin ninguna conciencia de su papel en el proceso hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>Pero no todo es coincidencia, reflejo. Frank Bascombe vive su vida. Ha tenido tres hijos, y se acaba de divorciar de su mujer. Circunstancias familiares bien distintas a las de Ford, siempre enamorado de la Kristina a la que dedica todos sus libros, y sin inter\u00e9s por procrear. Lo que se establece entonces entre el autor y su personaje es mucho m\u00e1s complejo: una segregaci\u00f3n de cercan\u00edas, una convivencia de ida y vuelta que desborda pronto \u2018El periodista deportivo\u2019. Ford le dedica en total cuatro novelas \u2013tres novelas y una cuarta con cuatro relatos, para ser exactos-, casi 2.000 p\u00e1ginas que abarcan 30 a\u00f1os. En ellas Frank Bascombe va haci\u00e9ndose mayor: 38 a\u00f1os en la primera, 44, 55 y 68 en las siguientes. Pero es que ese es tambi\u00e9n el ritmo de vida del escritor, por \u00e9l tambi\u00e9n pasa el calendario al mismo trote. El envejecimiento no es un afeite literario, un esfuerzo imaginativo del autor. Es una plataforma vital de reencuentro entre ambos. El discurrir de las novelas de Frank Bascombe muestra el paso del tiempo como su sustancia invisible y su flecha imparable. Una larga relaci\u00f3n entre amigos, entendiendo la amistad como la plantea Frank Bascombe en la primera entrega: \u201c\u00bfCu\u00e1l es la medida real de la amistad? Voy a dec\u00edrselo a ustedes. Es la cantidad de tiempo que uno desperdicia con las desgracias y calamidades del otro\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed han pasado los a\u00f1os de Frank Bascombe. Los amigos le hemos acompa\u00f1ado, y con especial fervor los que le conocimos desde la primera novela, atentos a las sucesivas entregas para encajarlas en la vida fluyente de todos: de Bascombe, de Ford, del lector. La perspectiva va cambiando como cambia el cuerpo, los afectos, la sociedad. El personaje es como una lagartija que muda de piel para seguir recibiendo el sol. \u00c9l nos lo confiesa: \u201cUn efecto natural de la vida es cubrirse con una fina capa de\u2026 \u00bfun residuo de la piel de todas las cosas que has hecho, sido y dicho y en las que te has equivocado?\u201d. La que le recubre en \u2018El periodista deportivo\u2019 es la de su desconcierto vital unido a la fe en remontar, en vencer la \u201catroz soledad\u201d que le lleva a meter un hu\u00e9sped en su casa. Seis a\u00f1os despu\u00e9s, en \u2018El D\u00eda de la Independencia\u2019 encontramos a Bascombe prepar\u00e1ndose para viajar con su hijo en esa fecha emblem\u00e1tica. Ha cambiado de casa, trabaja de agente inmobiliario, vaga por las autopistas de Nueva Jersey: \u201cLlevo una vida dichosa, aunque levemente abstra\u00edda, de un soltero de 44 a\u00f1os\u201d. El autor bautiza cada etapa de su personaje, ahora le sit\u00faa en el Per\u00edodo de Existencia: \u201cCuando uno es joven su adversario es el futuro; pero cuando ya no es joven su adversario es el pasado y todo lo que se ha hecho en \u00e9l, y el problema consiste en librarse de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>Tras ese lapso existencial Bascombe se adentra en \u201cAcci\u00f3n de Gracias\u201d en lo que Ford denomina el Per\u00edodo Permanente. Cumple 55 a\u00f1os, se ha separado de su segunda esposa, y lo que es peor, se est\u00e1 tratando un c\u00e1ncer de pr\u00f3stata con semillas radioactivas. Los tres d\u00edas que abarca la narraci\u00f3n se expanden a lo largo de 700 p\u00e1ginas en vagabundeos por autopistas y recuerdos, sobre la geograf\u00eda de una Am\u00e9rica violenta y vulgar que deja al protagonista con un balazo en el cuerpo. \u201cEn el fondo he llegado a convertirme en un simple organismo que por alguna raz\u00f3n puede hacer ruido, pero no mucho m\u00e1s\u201d. Por fin, en \u2018Francamente, Frank\u2019, se adentra en el Siguiente Nivel. Bascombe ya no trabaja, visita a su primera mujer en el asilo, sobrevive: \u201cEstoy contento aqu\u00ed, en Haddam, con 68 a\u00f1os, disfrutando del Siguiente Nivel de la vida, el \u00faltimo, previsiblemente: integrante de esa poblaci\u00f3n que ya ha limpiado el escritorio\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQueda alg\u00fan pelda\u00f1o por subir? Hace unos meses Richard Ford mostraba a un periodista una libreta con anotaciones sobre otra actividad que emprend\u00eda Bascombe: operador voluntario del 911, un n\u00famero de emergencias para ambulancias. Tal vez Bascombe lleve tiempo susurrando al escritor sus dichas y desdichas desde otra edad que los dos van ganando. No se quieren separar, nadie quiere eso. Que sigan hablando y contando, dando marcha a aquel pensamiento que se colaba en \u2018El D\u00eda de la Independencia\u2019: \u201cEl modo como se nos escapan nuestras vidas es la vida\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en La sombra del Cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla el 31 de enero de 2020)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frank Bascombe surge para la literatura en 1986, en la primera l\u00ednea de \u2018El periodista deportivo\u2019: \u201cMe llamo Frank Bascombe y soy periodista deportivo\u201d. Y sin acabar la primera p\u00e1gina ya nos ha metido en su casa, nos ha contado desgracias familiares, perspectivas profesionales, sus angustias. Nos ha invadido. 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