{"id":663,"date":"2020-06-01T08:22:48","date_gmt":"2020-06-01T08:22:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=663"},"modified":"2020-06-01T08:22:48","modified_gmt":"2020-06-01T08:22:48","slug":"el-incendio-centenario-del-doctor-caligari","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2020\/06\/01\/el-incendio-centenario-del-doctor-caligari\/","title":{"rendered":"El incendio centenario del doctor Caligari"},"content":{"rendered":"<p>El 26 de febrero de 1920 se estrenaba en el cine Marmorhaus de Berl\u00edn una pel\u00edcula que sorprendi\u00f3 a todos: \u2018El gabinete del doctor Caligari\u2019. No solo romp\u00eda con el cine intrascendente que dominaba la pantalla alemana en esos primeros a\u00f1os de posguerra, sino que daba cabida a la est\u00e9tica expresionista que desde hac\u00eda unos a\u00f1os triunfaba en las artes pl\u00e1sticas. Pronto se estren\u00f3 en Par\u00eds. Y en abril de 1921 se abri\u00f3 paso en Nueva York con su rareza est\u00e9tica.<\/p>\n<p>La idea hab\u00eda partido del poeta checo Hans Janowitz. En 1913 fue testigo indirecto de un crimen en un parque de Hamburgo, en que una joven fue asesinada. Comparti\u00f3 esa experiencia a\u00f1os despu\u00e9s en los caf\u00e9s de Berl\u00edn con Carl Mayer, un escritor\u00a0 que volv\u00eda traumatizado de la Gran Guerra, donde fue sometido a severos ex\u00e1menes psiqui\u00e1tricos. Cada uno aport\u00f3 sus vivencias para un guion de cine que despacharon en seis semanas, el primero que escrib\u00edan. Les faltaba el nombre del protagonista, que encontraron en una carta de Stendhal que refer\u00eda un encuentro con un oficial en Mil\u00e1n: Caligari, que pas\u00f3 a ser un director de manicomio disfrazado de feriante, con el son\u00e1mbulo Cesare al servicio de sus planes criminales. Presentaron sin esperanzas el proyecto a Erich Pommer, el gran productor del cine alem\u00e1n de entreguerras, que pronto advirti\u00f3 una inspiraci\u00f3n completamente distinta a las pel\u00edculas habituales, por lo que decidi\u00f3 apoyarlo. Fritz Lang fue el director inicialmente escogido, pero la finalizaci\u00f3n de \u2018Las ara\u00f1as\u2019 se lo impidi\u00f3. Robert Wiene fue finalmente el que se encarg\u00f3 de la direcci\u00f3n, a\u00f1adiendo un comienzo y un final que enfriaba el clima irracional construido por los guionistas, que protestaron sin \u00e9xito. Se rod\u00f3 en un estudio con limitaciones de fluido el\u00e9ctrico, lo que hizo que los efectos de luz se sustituyeran por un trabajo pict\u00f3rico sobre el decorado. Este hab\u00eda sido encargado a tres artistas, Hermann Warm, Walter R\u00f6hrig y Walter Reimann, que desde el grupo berlin\u00e9s Sturm se adher\u00edan a la corriente expresionista. El resultado fue la creaci\u00f3n de una ciudad y sus interiores sobre telas pintadas, sin ning\u00fan af\u00e1n realista, por la que se desplazaba el siniestro Cesare para cometer sus cr\u00edmenes, en una sucesi\u00f3n de cuadros est\u00e1ticos de una audacia absoluta, emparentada a la pintura de Munch, Kokoschka o Kubin.<\/p>\n<p>La singularidad de la obra no impidi\u00f3 que contagiara su est\u00e9tica y tem\u00e1tica a un movimiento decisivo en la historia del cine: el expresionismo alem\u00e1n. En 1920, mientras el pa\u00eds se recuperaba malamente de la espantosa Gran Guerra, los poderes p\u00fablicos y econ\u00f3micos se pusieron de acuerdo para la creaci\u00f3n de un cine que sirviera de cohesi\u00f3n social y prestigio internacional. Se cre\u00f3 la productora UFA (Universum Film AG), y con la irrupci\u00f3n de Caligari se busc\u00f3 una tradici\u00f3n alemana que ven\u00eda desde el Romanticismo y la pervivencia de los cuentos g\u00f3ticos, trasladada a una puesta en escena de claroscuros y personajes fantasmag\u00f3ricos. Un te\u00f3rico de la \u00e9poca, Kasimir Edschmid, afirmaba: \u201cEl expresionista ya no ve, tiene visiones\u201d. Actores curtidos en el teatro alem\u00e1n como Emil Jannings, Peter Lorre o Conrad Veidt pusieron la cara de ese cine, que pronto entreg\u00f3 obras maestras del calibre de \u2018Los Nibelungos\u2019 o \u2018Metr\u00f3polis, ambas de Fritz Lang, o \u2018Nosferatu\u2019 o \u2018Fausto\u2019, de F.W. Murnau.<\/p>\n<p>Pero esos a\u00f1os veinte no solo fueron importantes en Alemania por su despegue cinematogr\u00e1fico. Tras el sufrimiento b\u00e9lico esa agitada d\u00e9cada vio crecer tambi\u00e9n la ideolog\u00eda nacionalsocialista, que en 1933 ascendi\u00f3 al poder. Al poco de acabar la Segunda Guerra Mundial, los historiadores alemanes Lotte H. Eisner y Siegfried Kracauer estudiaron en sendas e influyentes obras la relaci\u00f3n entre el cine alem\u00e1n de los a\u00f1os veinte y el avance nacionalsocialista. Lotte H. Eisner era de origen jud\u00edo, lo que determin\u00f3 su huida a Francia. En 1952 public\u00f3 \u2018La pantalla demoniaca\u2019, en donde analiza ese movimiento bajo el prisma de la identidad nacional: \u201cLas pel\u00edculas deben situarse en su contexto hist\u00f3rico y nacional, y deben ser estudiadas a trav\u00e9s de la mentalidad del pa\u00eds al que pertenecen\u201d. El expresionismo que ella desglosa con minuciosidad reflejar\u00eda esa esencia alemana y tambi\u00e9n la coyuntura que engendrar\u00eda el nazismo. Caligari, como luego Nosferatu o el vampiro de Dusseldorf, ser\u00edan profetas del delirio hitleriano. Siegfried Kracauer, otro jud\u00edo que salv\u00f3 la vida huyendo a Estados Unidos, fue m\u00e1s expl\u00edcito en su obra \u2018De Caligari a Hitler. Una historia psicol\u00f3gica del cine alem\u00e1n\u2019, publicada en 1947: \u201cMi tesis consiste en que pueden revelarse, por medio de un an\u00e1lisis del cine germano, las profundas tendencias psicol\u00f3gicas dominantes en Alemania de 1918 a 1933\u201d. Un cine de tiranos que imped\u00edan la llegada del caos y la anarqu\u00eda. Escribe Kracauer: \u201cCaligari es una premonici\u00f3n muy espec\u00edfica en cuanto usa su poder hipn\u00f3tico para imponer su voluntad a su instrumento, t\u00e9cnica precursora, en contenido y prop\u00f3sito, al manejo del alma que Hitler ser\u00eda el primero en practicar a gran escala\u201d.<\/p>\n<p>Es una hip\u00f3tesis atractiva la de Eisner y Kracauer, desde luego. Los dos autores vivieron y sufrieron el tiempo que luego analizan, en el que las pantallas eran un term\u00f3metro art\u00edstico, pero tambi\u00e9n ideol\u00f3gico. Cuenta Kracauer que Fritz Lang dio a su pel\u00edcula \u2018M, el vampiro de Dusseldorf\u2019 el t\u00edtulo provisional de \u2018Los asesinos est\u00e1n entre nosotros\u2019. El director del estudio donde se iba a rodar le neg\u00f3 su uso si no lo cambiaba. Lang discuti\u00f3 con \u00e9l, hasta que advirti\u00f3 en las solapas de su traje la insignia nazi. \u201cEse d\u00eda\u201d, agrega Lang, \u201calcanc\u00e9 la mayor\u00eda de edad pol\u00edtica\u201d. Kracauer sintetiza en las l\u00edneas finales de su libro esa premonici\u00f3n de la Alemania nacionalsocialista en la pantalla, comenzada por Caligari hace cien a\u00f1os: \u201cAutoelegidos Caligaris hipnotizaban a innumerables Cesares para que cometieran asesinatos. Delirantes Mabuses comet\u00edan fant\u00e1sticos cr\u00edmenes con impunidad. En N\u00faremberg, el decorado ornamental de \u2018Los Nibelungos\u2019 apareci\u00f3 en escala gigantesca: un oc\u00e9ano de banderas y personas art\u00edsticamente dispuestas (\u2026) Todo era como hab\u00eda sido en la pantalla. Las oscuras premoniciones de un desastre final tambi\u00e9n se cumplieron\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en El Norte de Castilla el 3 de mayo de 2020)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 26 de febrero de 1920 se estrenaba en el cine Marmorhaus de Berl\u00edn una pel\u00edcula que sorprendi\u00f3 a todos: \u2018El gabinete del doctor Caligari\u2019. 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