{"id":678,"date":"2020-10-26T07:06:19","date_gmt":"2020-10-26T07:06:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=678"},"modified":"2020-10-26T07:06:19","modified_gmt":"2020-10-26T07:06:19","slug":"macacos-y-langures","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2020\/10\/26\/macacos-y-langures\/","title":{"rendered":"Macacos y langures"},"content":{"rendered":"<p><em>Seminci.<\/em><\/p>\n<p>La audacia de esta pel\u00edcula hind\u00fa empieza por su mismo t\u00edtulo, \u2018Eeb Allay Ooo!\u2019, que no es sino la onomatopeya que atrapa el grito con el que se espanta a una clase de monos muy com\u00fan en Delhi, los macacos Rhesus. Cualquier turista que venga de la India cuenta de su encuentro con ellos, de las muchas fotos que les han hecho cuando se acercan por comida. Y de lo pesados, e incluso peligrosos, que se ponen a veces (casi tan pesados como los amigos que te cuentan esos viajes ex\u00f3ticos). En muchos edificios oficiales estos monos han proliferado sin control. Los hind\u00faes los consideran un animal sagrado, as\u00ed que solo cabe la convivencia.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, primera de su director Prateek Vats, se plantea inicialmente como una mirada sobre las clases populares que sobreviven malamente en los suburbios de Delhi, con protagonismo en el joven que encuentra ese trabajo de ahuyentador de monos. La primera parte de la cinta se coloca en el borde indeciso de la comedia y el drama. La sonrisa la traen las escenas de aprendizaje, que se convierten con frecuencia en cantos de variaciones sobre los sonidos que espantan a los macacos, una fiesta del lenguaje que recuerda a las que monta Jim Jarmusch en torno a las palabras. Adem\u00e1s, los monos se suman con su enorme gestualidad a la fiesta. Por otro lado, la timidez e inexperiencia del joven le origina continuos roces que sus jefes, que acaban por despedirlo, y llegan las l\u00e1grimas. Es una mezcla agridulce, que en algunos momentos desconcierta al espectador, pero que por fortuna encuentra un camino propio. El joven, incapaz de poner en fuga a los monos, recurre a sus depredadores naturales, los langures: otra especie de simios, de piel negra y pelaje blanco. Construye entonces un disfraz de langur realmente divertido, con el que al menos consigue la simpat\u00eda de los turistas, empe\u00f1ados en hacerse una foto con \u00e9l. Ese disfraz ser\u00e1 la gota que colma el vaso para sus jefes, pero abrir\u00e1 una veta ins\u00f3lita hacia la asunci\u00f3n de la extravagancia, del disparate, del divertimento por encima de la vida mediocre. La larga escena final encauza e ilumina retrospectivamente la pel\u00edcula: una procesi\u00f3n de religi\u00f3n subvertida, un carnaval, en definitiva, en el que el protagonista goza y explaya su car\u00e1cter singular, su alma de langur.<\/p>\n<p>Pel\u00edcula irregular, pero sembrada de audacias que van de menos a m\u00e1s, con el estallido final de una banda sonora nutrida de onomatopeyas y sonidos urbanos. En la ternura exc\u00e9ntrica de su protagonista recuerda a aquella joya alemana de 2016, \u2018Toni Erdmann\u2019, con el disfraz imposible de kukeri b\u00falgaro. Y, ya que estamos en el a\u00f1o del Free Cinema, hay que hacerle un sitio a David Warner vestido de gorila en \u2018Morgan, un caso cl\u00ednico\u2019, de Karel Reisz.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la sesi\u00f3n el cortometraje canadiense \u20184 North A\u2019, de Jordan Canning y Howie Shia. Con poco m\u00e1s de unos escuetos trazos, la alternancia de colores fr\u00edos y c\u00e1lidos, y una banda sonora de rumores, consigue extraer del coraz\u00f3n y la memoria de cada espectador las jornadas de cuidados en un hospital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seminci. La audacia de esta pel\u00edcula hind\u00fa empieza por su mismo t\u00edtulo, \u2018Eeb Allay Ooo!\u2019, que no es sino la onomatopeya que atrapa el grito con el que se espanta a una clase de monos muy com\u00fan en Delhi, los macacos Rhesus. 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