{"id":699,"date":"2020-10-30T10:21:04","date_gmt":"2020-10-30T10:21:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=699"},"modified":"2020-10-30T10:21:04","modified_gmt":"2020-10-30T10:21:04","slug":"un-tejido-de-sugerencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2020\/10\/30\/un-tejido-de-sugerencias\/","title":{"rendered":"Un tejido de sugerencias"},"content":{"rendered":"<p><em>Seminci.<\/em><\/p>\n<p>La muela del juicio tiene una simbolog\u00eda prendida en su propio nombre. Es la pieza que falta para completar la dentadura, casi el \u00faltimo brote natural del cuerpo. Marca el final del crecimiento, de la vida tutelada. El individuo que la siente nacer ha llegado a una edad en que debe hacerse cargo de s\u00ed mismo. En la lejana China parece que esa pieza postrera tiene un significado parecido, significado que atraviesa la ambiciosa obra de Liang Ming, cuyo t\u00edtulo, \u2018Ri Guang Zhi Xia\u2019, se traduce precisamente como \u2018La muela del juicio\u2019.<\/p>\n<p>No parece partidario Liang Ming de ir directamente al grano de la historia, de centrar desde el comienzo situaciones y personajes en torno a una an\u00e9cdota. La pel\u00edcula toca diversos temas en Dong-gang, una ciudad fronteriza que en el a\u00f1o en que se desarrolla la historia, 1999, sufri\u00f3 un vertido de petr\u00f3leo que arruin\u00f3 la pesca. Tambi\u00e9n hay mafias locales que presionan a los pescadores, chinos que van y vienen a Corea, movimiento de rostros que tardan en fijarse en la memoria del espectador. Poco a poco las historias se van desbrozando, sin que se abandone el poder de la sugerencia frente a la declaraci\u00f3n expl\u00edcita. Dos hermanos mantienen una relaci\u00f3n estrech\u00edsima en la casa familiar, aislada de la poblaci\u00f3n. Duermen en lechos contiguos, comparten sus problemas, se hacen regalos, r\u00eden en la burbuja que les permite aislarse de las tensiones de su ciudad. Hasta que alguien llega y rompe el equilibrio. Alguien que viene de fuera, como en los cupl\u00e9s, de Corea del Sur. \u201cLa chica molona\u201d, como la llama la protagonista, que entra en el campo de fuerzas de los dos hermanos, activa la atracci\u00f3n de ambos, y acaba uni\u00e9ndose al chico. Al tiempo, la muela del juicio de la hermana empieza a lanzar se\u00f1ales de existencia, que en el entramado de se\u00f1ales y sobreentendidos en el que se mueve la historia, cabe leer como el fin de la red protectora de la fraternidad.<\/p>\n<p>Una virtud sobresaliente de la pel\u00edcula, que es al tiempo un riesgo, es su capacidad de hacer que la historia avance sin marcas expl\u00edcitas. Hay que escarbar en los hechos para encontrar su potencial impl\u00edcito, su fuerza dram\u00e1tica: una mirada algo m\u00e1s turbia de la protagonista, la inquietud tras sorprender a la pareja en actitud amorosa, el nerviosismo de una fiesta. Pistas con la que ponerse a trabajar, a hilar. Liang Ming necesita de un espectador comprometido, atento a su juego, nada impaciente con el lento saldo que va dejando la narraci\u00f3n. Deja propinas ocasionales, como los espectaculares paisajes nevados que se renuevan cada poco, o un impecable manejo de la escenograf\u00eda. Arriesga, y a su manera, gana.<\/p>\n<p>Es obligado anotar tambi\u00e9n la pincelada del cortometraje \u2018Omelia contadina\u2019, homil\u00eda campesina sobre el altiplano de Alfina, fronterizo a Toscana, Umbr\u00eda y Lazio. La directora Alice Rohrwacher, junto al artista JR, montan una ceremonia f\u00fanebre de la agricultura tradicional, desplazada por los monocultivos de gran extensi\u00f3n. No hay apenas discurso, solo unas impactantes im\u00e1genes a\u00e9reas del traslado y sepultura de grandes lienzos con las efigies de los campesinos. Los trabajadores de la tierra se integran en ella entre m\u00fasica de fanfarrias. Pero no para sucumbir y desaparecer, sino precisamente para lo contrario: para germinar, para ser semilla de nueva resistencia. Un canto sencillo y hermoso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seminci. La muela del juicio tiene una simbolog\u00eda prendida en su propio nombre. Es la pieza que falta para completar la dentadura, casi el \u00faltimo brote natural del cuerpo. Marca el final del crecimiento, de la vida tutelada. 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