{"id":767,"date":"2021-11-07T10:57:43","date_gmt":"2021-11-07T10:57:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=767"},"modified":"2021-11-07T10:57:43","modified_gmt":"2021-11-07T10:57:43","slug":"presente-de-arcadio-pardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2021\/11\/07\/presente-de-arcadio-pardo\/","title":{"rendered":"Presente de Arcadio Pardo"},"content":{"rendered":"<p>Me parece que es hoy, o ayer, cuando regreso a casa andando desde la Plaza Mayor despu\u00e9s de despedirme de Arcadio Pardo. Fue, sin embargo, un ya lejano 21 de agosto, marcado en la dedicatoria que me dej\u00f3 en su \u00faltimo libro, y tras larga conversaci\u00f3n en una terraza. La despedida no fue tal, sino un hasta pronto, como muy tarde hasta esas jornadas de la casa Zorrilla en abril en las que iba a ser protagonista. C\u00f3mo pensar en la muerte, en su muerte, a pesar de sus 93 a\u00f1os, teniendo delante aquellos ojos viv\u00edsimos, aquella curiosidad, aquel preguntar por posibles amigos comunes, aquella planta erguida y distinguida. Aquella jovialidad que acababa en el rictus ir\u00f3nico, en la sonrisa, en la risa. Amigo Arcadio.<\/p>\n<p>Fue, y lo ser\u00e1 para siempre, un poeta \u00fanico. Todo poeta de verdad lo es en su capacidad de cercar su territorio y armar su lenguaje propio desarmando el com\u00fan. Pero Arcadio esa distinci\u00f3n la urdi\u00f3 y consigui\u00f3 desde la ausencia de generaciones grupales, casi desde la soledad art\u00edstica. Vivi\u00f3 desde los veintipocos a\u00f1os en Francia, form\u00f3 all\u00ed una familia, ejerci\u00f3 la docencia y la investigaci\u00f3n filol\u00f3gica, habl\u00f3 la lengua del pa\u00eds vecino. Pero en la intimidad segreg\u00f3 sin cesar su escritura en la lengua de sus padres y desde sus or\u00edgenes castellanos. Y fue edificando pausadamente una obra que no obedec\u00eda a m\u00e1s patrones ni patronos que la libre y expandida autoexigencia. As\u00ed que los que llegamos a su poes\u00eda lo hicimos con la misma libertad con la que fue creada, sin modas ni lanzamientos editoriales. Hace unas cuantas d\u00e9cadas me encontr\u00e9 por casualidad con un libro que me llamaba desde el t\u00edtulo: <em>Plantos de lo abolido y lo naciente<\/em>. Un autor desconocido, Arcadio Pardo, que anotaba en la solapa su domicilio en Chaville, en las cercan\u00edas de Par\u00eds. Se fue conmigo para casa, y le siguieron otros, y la estanter\u00eda que los conten\u00eda iba creciendo con los anteriores, y sobre todo con los posteriores. Poco a poco encontr\u00e9 c\u00f3mplices, llegaron art\u00edculos y reconocimientos, y su principal valedora, Mar\u00eda Eugenia Mat\u00eda Amor, ley\u00f3 en la Universidad de Valladolid la tesis doctoral dedicada a su obra en una ma\u00f1ana inolvidable de mayo de 2018, en la que la lectura de algunos poemas por parte de Arcadio nos emocion\u00f3 a todos. Pocas veces me ha dolido tanto la burocracia horaria enarbolada por la autoridad acad\u00e9mica de la mesa para cortar sin miramientos aquella maravilla de enunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A Arcadio le gustaba indagar en huellas ajenas, en vidas de otros que luego resucitaban en su obra. En la \u201callendajenidad\u201d, con terminolog\u00eda suya, solo suya. Una vez me confes\u00f3 que su poes\u00eda aspiraba a una vivificaci\u00f3n semejante prestada por lectores atentos. A una permanencia que confirmara los primeros versos de su \u00faltimo libro: \u201cEl presente, me sume, me rodea, me inunda\u201d. Cada lector, cada lectura de sus obras, edificar\u00e1 sin cesar ese presente po\u00e9tico en el que tan a gusto sigue y seguir\u00e1 Arcadio Pardo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me parece que es hoy, o ayer, cuando regreso a casa andando desde la Plaza Mayor despu\u00e9s de despedirme de Arcadio Pardo. Fue, sin embargo, un ya lejano 21 de agosto, marcado en la dedicatoria que me dej\u00f3 en su \u00faltimo libro, y tras larga conversaci\u00f3n en una terraza. 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