{"id":772,"date":"2021-11-17T17:43:19","date_gmt":"2021-11-17T17:43:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=772"},"modified":"2021-11-17T17:43:19","modified_gmt":"2021-11-17T17:43:19","slug":"espuma-que-lleva-el-rio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2021\/11\/17\/espuma-que-lleva-el-rio\/","title":{"rendered":"Espuma que lleva el r\u00edo"},"content":{"rendered":"<p>Hace ya unos cuantos a\u00f1os que el Museo Nacional de Escultura abri\u00f3 las puertas y sali\u00f3 a la calle. Se extendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los gruesos muros del Colegio de San Gregorio, marchando por el empedrado tras los nuevos espacios del Palacio de Villena y la Casa del Sol. Y si esa es una evidencia f\u00edsica y callejera, m\u00e1s lo es si pensamos su viaje y sus traslados como una liberaci\u00f3n del cors\u00e9 acad\u00e9mico que envolv\u00eda la vieja sede, como una inyecci\u00f3n de aire fresco y vitalidad frente al aburrimiento de la ortodoxia y el estatismo de la bendici\u00f3n acad\u00e9mica. La ampliaci\u00f3n no trajo solamente un nuevo y radiante vestido a la calle Cadenas de San Gregorio; al tiempo era una propuesta program\u00e1tica de ampliaci\u00f3n de l\u00edmites, de disoluci\u00f3n de fronteras, de di\u00e1logo y escucha entre artes y artistas sin constre\u00f1irlos a cauces prefijados. El museo dispon\u00eda de sus vetustas obras, adem\u00e1s de otras muchas arrinconadas en el almac\u00e9n. Llegaron tambi\u00e9n las reproducciones de esculturas y relieves de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica buscando acogida en la Casa del Sol. Y visitantes de toda \u00edndole fueron invitados para sumarse a exposiciones y convivencias, a cruces imaginativos y sugerentes.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>A partir de 2009 las propuestas se hicieron realidad, fueron cogiendo fuste y carg\u00e1ndose de valent\u00eda y desparpajo. La tauromaquia, Teresa de Jes\u00fas y la m\u00edstica, la melancol\u00eda, el fundador olvidado Ricardo de Orueta, aquella inolvidable de Alonso Berruguete en las cercan\u00edas paganas del Laocoonte. Envueltas y alargadas en conciertos, pel\u00edculas, conferencias, paseos. En 2019 se abri\u00f3 \u2018Almac\u00e9n. El lugar de los invisibles\u2019, con la presencia de obras nunca expuestas que se arracimaban en pasajes de sabor orquestal y oper\u00edstico. Algunas de las esculturas estaban del rev\u00e9s, mostrando la espalda oculta de su materia y trama. En el programa de la exposici\u00f3n se alud\u00eda a que est\u00e1bamos asom\u00e1ndonos \u201cal cerebro del museo; o mejor, a su inconsciente\u201d. El museo en estos trabajos dejaba ver lo que estaba reprimido y oculto por la raz\u00f3n \u2013ese es el tejido del inconsciente freudiano-, por la raz\u00f3n acad\u00e9mica, hasta sacarlo a la luz. De alguna manera ese era el esp\u00edritu que animaba esas exposiciones, confirmado en los \u00faltimos meses por el rescate de Mar\u00eda Luisa Caturla y su \u2018Arte de \u00e9pocas inciertas\u2019. Y ahora por \u2018Non Finito. El arte de lo inacabado\u2019. Siempre bajo el comisariado infatigable de Mar\u00eda Bola\u00f1os.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>\u201cLas obras inacabadas son las que m\u00e1s se parecen al mundo, siempre en estado de tr\u00e1nsito\u201d, se lee a la entrada de esta \u00faltima muestra. Frente al estatismo de lo definitivamente concluso, intocado e intocable, la exposici\u00f3n dirige su atenci\u00f3n a lo movedizo, a lo fluyente. A lo que carga con la vida imprevisible de su autor, con las circunstancia de su tema, con la fragilidad de su materia. Puede cruzarse la muerte en el trabajo art\u00edstico, como en el impresionante lienzo al que Sorolla intent\u00f3 seguir llevando pinceladas mientras notaba el mordisco de un ictus. O centrarse en un tema que se nutre de la derrota de lo inacabable, como sucede con la torre de Babel. O caer en la red inagotable del infinito en la combinatoria de Borges y Perec. O albergar el paso del tiempo en la erosi\u00f3n de sus materiales. La propia exposici\u00f3n es, tiene que ser en su coherencia, una propuesta inacabada, abierta. Se contiene a s\u00ed misma como una de sus partes, en una paradoja inclusiva que recuerda aquellas que guiadas por Bertrand Russell hicieron temblar los cimientos de las matem\u00e1ticas (o que festivamente Lewis Carroll llev\u00f3 hacia la paradoja del barbero). Sus salas se prolongan con obras que surgen en la cabeza de cada espectador. Y estas l\u00edneas aprovechan esa apertura inagotable de lo inacabado para so\u00f1ar una propuesta exploratoria de dos autores que no figuran all\u00ed, Antonio L\u00f3pez y V\u00edctor Erice, pero que comparten las caracter\u00edsticas que gobiernan la muestra.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>No hay pintor m\u00e1s aferrado a la fama de inconcluso que Antonio L\u00f3pez. Qui\u00e9n no recuerda la c\u00e9lebre foto del autor firmando el retrato \u2018La familia de Juan Carlos I\u2019 en el momento de la entrega p\u00fablica, como si hubiera estado dando pinceladas aquel mismo d\u00eda (y tal vez lo hizo). Una obra que siempre iba a quedar abierta, pues las espasm\u00f3dicas vidas de sus protagonistas hu\u00edan del retrato est\u00e1tico que Antonio L\u00f3pez hab\u00eda iniciado veinte a\u00f1os antes. Por no volver sobre la luz auroral de las 6.30 \u2013un reloj del cuadro fija la hora- que ba\u00f1a la Gran V\u00eda madrile\u00f1a en el mes de agosto, y que verano tras verano Antonio L\u00f3pez se empe\u00f1aba en capturar. O el espacio urbano de \u2018Terraza de Lucio\u2019, al que dedic\u00f3 casi treinta a\u00f1os. Precisamente este cuadro fue propuesto por TVE a V\u00edctor Erice para un proyecto de documentales sobre arte que no prosperaron. Pero que s\u00ed permitieron al cineasta acercarse al pintor. Un cineasta que sab\u00eda de la fuerza de la elipsis para rodear la guerra civil en \u2018El esp\u00edritu de la colmena\u2019 (1973). Y que en su siguiente obra, \u2018El sur\u2019 (1983), sufri\u00f3 la interrupci\u00f3n del rodaje de su parte final, precisamente la que daba cuerpo a la promesa del t\u00edtulo. En la adaptaci\u00f3n de la novela de Juan Mars\u00e9, \u2018El embrujo de Shanghai\u2019, no pas\u00f3 de la fase de guion, en la que emple\u00f3 tres a\u00f1os, y que el productor rechaz\u00f3 para dejarlo en un olvidable largometraje de Fernando Trueba.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 * \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0*<\/p>\n<p>Antonio L\u00f3pez le cont\u00f3 a V\u00edctor Erice su prop\u00f3sito de pintar el membrillero cargado de frutos de su jard\u00edn. Corr\u00eda el verano de 1990. El cineasta decidi\u00f3 acompa\u00f1arle en esa aventura. C\u00f3mo no llamarla as\u00ed. Un \u00e1rbol en el oto\u00f1o de sus membrillos, un tiempo limitado y escaso para el pintor de la exigencia cercana a la par\u00e1lisis y el cineasta que apenas si lograba arrancar en alg\u00fan proyecto. El 29 de septiembre el equipo de rodaje se instala en la casa estudio de Antonio L\u00f3pez, con este imbuido en la disciplina de un actor, pero pronto transido de s\u00ed mismo cuando mira al \u00e1rbol y comienza los preparativos del cuadro. Barre, corta el lienzo, lo clava. Busca las coordenadas espaciales con la plomada, cava el suelo, fija su mirada, sus pies. Los primeros veinte minutos de la pel\u00edcula se ti\u00f1en de lo que la exposici\u00f3n llama \u201cel encanto de los comienzos\u201d. Ni el pintor ni el cineasta saben a d\u00f3nde se dirigen frente al \u00e1rbol imperturbable que sigue el reloj secreto de las estaciones. Disimulado el artificio del cine en la sabidur\u00eda del montaje, Antonio L\u00f3pez se concentra en la lucha por capturar la luz, por conjurar la lluvia, por detener a los membrillos en su ca\u00edda. El residuo de los trabajos art\u00edsticos conforma una pel\u00edcula excepcional y \u00fanica, \u2018El sol del membrillo\u2019, que se consume en el discurrir de un presente que no tiene final, en un fluido de fechas en el que la presentida derrota no es m\u00e1s que una an\u00e9cdota lateral. \u201cLo maravilloso es estar junto al \u00e1rbol\u201d, dice Antonio L\u00f3pez, que comparte su contento con otro amigo pintor, Enrique Gran, con el que ensaya la copla de la que se roba el t\u00edtulo de estas l\u00edneas, esa espuma que lleva el r\u00edo, el r\u00edo de Her\u00e1clito.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>\u2018El sol del membrillo\u2019 se queda en una sala imaginaria del Palacio de Villena bautizada con palabras de sus autores: la espera y la renuncia. Se ajusta al texto que abre Non Finito: \u201ccomo si encerrase un secreto que se nos escapa, pero que despierta nuestro apetito de saber m\u00e1s y comprender\u201d. Y acepta \u201cla emoci\u00f3n de lo que ha quedado a la vista, pero tambi\u00e9n la melancol\u00eda de lo que se ha perdido\u201d. \u2018El sol del membrillo\u2019, como tantas otras obras, germina las semillas que planta esta ins\u00f3lita exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>(publicado en <em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em> el 12 de noviemre de 2021)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ya unos cuantos a\u00f1os que el Museo Nacional de Escultura abri\u00f3 las puertas y sali\u00f3 a la calle. Se extendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los gruesos muros del Colegio de San Gregorio, marchando por el empedrado tras los nuevos espacios del Palacio de Villena y la Casa del Sol. 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