{"id":78,"date":"2012-12-08T17:14:05","date_gmt":"2012-12-08T17:14:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=78"},"modified":"2012-12-08T17:14:05","modified_gmt":"2012-12-08T17:14:05","slug":"preterito-imperfecto-de-agustin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2012\/12\/08\/preterito-imperfecto-de-agustin\/","title":{"rendered":"Pret\u00e9rito Imperfecto de Agust\u00edn"},"content":{"rendered":"<p>No habr\u00e1 persona m\u00e1s opuesta y enemiga de glosas y res\u00famenes oficiales que Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo. Raro es el escrito donde no patea las may\u00fasculas de la Historia, del Futuro urdido por el Capital y el Estado, de la Realidad falsaria. As\u00ed que estas l\u00edneas tendr\u00e1n que tentarse entre esa condena probable y previa e ir en busca de evocar sin disecar, recordar sin disolver en honores codificados y externos.<\/p>\n<p>Parece que cuando nuestro hombre era el ni\u00f1o del que nunca se quiso despegar, contando unos 4 a\u00f1os, le llevaron a un colegio de p\u00e1rvulos de unas monjas, tal vez con la idea de socavar su tendencia al aislamiento. No fue una idea feliz, pues el ni\u00f1o rechaz\u00f3 inmediatamente la escuela, pero obligado a asistir opt\u00f3 por escabullirse de la fila a la entrada, esconderse en el patio, y luego ir a pasar la ma\u00f1ana a un jardincillo cercano, medio escondido entre arbustos y bancos, sin perder la atenci\u00f3n al final de la jornada para volver a la puerta del colegio y simular su salida entre el tropel de los dem\u00e1s ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Es el propio Agust\u00edn quien lo cuenta en uno de sus libros m\u00e1s hermosos y personales, \u2018Registro de Recuerdos\u2019, pero lo hace para engancharse a algo m\u00e1s profundo y misterioso que la piel de la insumisi\u00f3n parvularia. Por lo que suspira el escritor es por ese tiempo largo de la ma\u00f1ana, solo en el jard\u00edn con su carterita escolar y su mandil\u00f3n, quieto para no ser descubierto, absorto en un mundo que el recuerdo no devuelve pero s\u00ed alberga: \u201cEstas horas son para ti, mayor, un vac\u00edo, un recinto m\u00e1gico en el que no podemos penetrar, que no podremos nunca hacer volver a conciencia y memoria de tiempo computable, pero que, sin embargo, o por ello mismo, es la memoria viva, donde aquel ni\u00f1o sigue tan vivo como desconocido\u201d.<\/p>\n<p>Es esta formulaci\u00f3n extrema de lo insondable lo que alienta su b\u00fasqueda de momentos pasados, pero pasados solamente si se someten al orden de los n\u00fameros del tiempo, pues su prop\u00f3sito, resuelto en las l\u00edneas del libro, es dejarse llevar azarosamente por los rel\u00e1mpagos y rendijas que se encienden y abren en su cabeza, y enhebrar reviviscencias que se apoderan de su mano y nuestros ojos: los olores de las casas, el tacto de la masilla, el sabor de las hojitas verdes de los chupamieles, los ba\u00f1os en el padre Duero, las caricias, las derrotas del deseo, el o\u00eddo de una conversaci\u00f3n errante\u2026, sin explicaciones ni engarces, sin hilo causal de una biograf\u00eda.<\/p>\n<p>Para esa lucha desma\u00f1ada y tal vez perdida Agust\u00edn toma como c\u00f3mplice el tiempo Imperfecto de los verbos, un \u201cPresente de Pasado\u201d que lima categor\u00edas y que adem\u00e1s abre la multiplicidad. Recuerda el escritor c\u00f3mo el Imperfecto \u201cera\u201d serv\u00eda para la asunci\u00f3n de identidades cambiantes que el juego infantil necesita: \u201cYo era el pap\u00e1 que vigilaba\u2026 yo era la se\u00f1ora de la pasteler\u00eda\u2026\u201d El propio Agust\u00edn se pregunta: \u201c\u00bfCu\u00e1l quieres ser t\u00fa ahora de los muchos que has sido y se llaman con tu nombre?\u201d. Por mi rendija alumbro estos:<\/p>\n<p>Eras la voz imponente y la chaqueta de lana cruzada por rayas de colores que toda una ma\u00f1ana secuestr\u00f3 la atenci\u00f3n sobre unos dibujos de manos y monedas que trazaste en el encerado del abarrotado Anfiteatro de Medicina. Eras el gesto cordial y el gusto atento en la barra cercana al Poniente en la que compart\u00edamos unas croquetas. Acababas de ser el canto que tronaba en el Instituto N\u00fa\u00f1ez de Arce, rodeado de bachilleres extasiados, con los viejos catedr\u00e1ticos huyendo a las filas de atr\u00e1s y tratando de afilar las preguntas acad\u00e9micas que te hicieran frente y sombra. Eras los abalorios colgados de tu cuello que jugaban entre tus manos mientras contabas tu b\u00fasqueda de pa\u00f1os raros, de camisas \u00fanicas, de esas patillas. Eras la contradicci\u00f3n, la imposibilidad, la esperanza, eras la potencia del lenguaje, su f\u00e1brica y su desvar\u00edo, su liberaci\u00f3n y su p\u00e9rdida. Eras muchos m\u00e1s de los que convocan estas l\u00edneas, que quieren seguir tu gu\u00eda de a\u00f1oranza: \u201cechar de menos, hallar a menos, no hallar, en una ausencia bien presente\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2012\/12\/agustin-garcia-calvo-mayo-2011-madrid.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-79\" title=\"agustin garcia calvo mayo 2011 madrid\" src=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/131\/2012\/12\/agustin-garcia-calvo-mayo-2011-madrid.jpg\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"187\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No habr\u00e1 persona m\u00e1s opuesta y enemiga de glosas y res\u00famenes oficiales que Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo. Raro es el escrito donde no patea las may\u00fasculas de la Historia, del Futuro urdido por el Capital y el Estado, de la Realidad falsaria. 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