{"id":85,"date":"2013-01-20T10:41:35","date_gmt":"2013-01-20T10:41:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=85"},"modified":"2013-01-20T10:41:35","modified_gmt":"2013-01-20T10:41:35","slug":"las-canciones-que-mi-madre-cantaba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2013\/01\/20\/las-canciones-que-mi-madre-cantaba\/","title":{"rendered":"Las canciones que mi madre cantaba"},"content":{"rendered":"<p>El estreno el pasado oto\u00f1o de \u2018The Deep Blue Sea\u2019 puso otra vez en la actualidad al director brit\u00e1nico Terence Davies. Y estas navidades pas\u00f3 por TVE su lograda versi\u00f3n de la novela de Edith Wharton \u2018La casa de la alegr\u00eda\u2019. Peque\u00f1os empujones para una filmograf\u00eda que apenas si sobrepasa la media docena de t\u00edtulos. En Valladolid hay motivos a\u00f1adidos para mantener la atenci\u00f3n a su cine, pues obtuvo dos vecesla Espigade Oro enla Seminci, en 1988 con \u2018Voces distantes\u2019, y en 1992 con \u2018El largo d\u00eda acaba\u2019.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>Hace unos meses asist\u00ed a una entrega de premios de una asociaci\u00f3n que fomenta y cultiva la cultura de un lugar \u2013mi lugar de origen. Tras el acto repleto de presentaciones y agradecimientos olvidables, un largo aperitivo junt\u00f3 a los presentes de manera informal y crecientemente animada. El calor colectivo entre gente de cierta edad trajo lo que la tradici\u00f3n impon\u00eda, canciones, voces tras melod\u00edas sin due\u00f1o. Para mayor fortuna, entre los presentes estaba alguien con experiencia en el canto, y su voz a capella templ\u00f3 extraordinariamente la emoci\u00f3n. Las canciones no ten\u00edan nada que ver con el premio, pero las ra\u00edces que convocaba esa voz profunda y poderosa un\u00edan los pies de todos los que escuch\u00e1bamos, recorriendo y uniendo estratos de vidas divergentes.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>En las pel\u00edculas de Terence Davies se canta sin cesar, sobre todo en las dos m\u00e1s autobiogr\u00e1ficas, que son las premiadas en Valladolid. El director naci\u00f3 en Liverpool en 1945 y aunque dej\u00f3 la ciudad a principios de los setenta, su cabeza y su cine no cesan de estar en esos a\u00f1os de Liverpool. Cuando contaba siete a\u00f1os muri\u00f3 su padre, un ser brutal que reaparece en \u2018Voces distantes\u2019 interpretado por el excelente Pete Postlethwaite. Para afianzar la cita una fotograf\u00eda aut\u00e9ntica de su padre preside el comedor familiar. Entre los siete y los once a\u00f1os Terence Davis confiesa haber vivido la etapa m\u00e1s feliz de su vida, mezclado entre su madre y sus hermanas, sumergido en el Liverpool lluvioso en el que la tradici\u00f3n irlandesa que llega de la costa de enfrente riega las iglesias, las casas y los pubs con cantos incesantes.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo volver a dar vida a ese pasado que queda dentro como alm\u00edbar delicado, c\u00f3mo impedir que solo sea un f\u00f3sil? \u00bfC\u00f3mo romper su aislamiento en la c\u00e1rcel de la subjetividad, su particularidad insignificante? Proust, por boca de Swann: \u201cEs que, cuando despu\u00e9s de la muerte de las personas, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de las cosas, nada subsiste de un pasado antiguo, solo el olor y el sabor \u2013m\u00e1s d\u00e9biles pero m\u00e1s vivaces, m\u00e1s inmateriales, m\u00e1s persistentes, m\u00e1s fieles- perduran durante mucho tiempo a\u00fan, como almas, recordando, aguardando, esperanzadas, sobre la ruina de todo lo dem\u00e1s, portando sin flaquear sobre su gotita casi impalpable el inmenso edificio del recuerdo\u201d.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>A Proust le basta un olor y un sabor como arranque para su compleja arquitectura. Son el impulso inicial, la llave que abre la puerta del tiempo ido. Davies tiene la luz, la lluvia, la calle, la ropa, los modales, las casas de ladrillo y los pubs, pero sobre todo los sonidos. \u2018Voces distantes\u2019 arranca con un largo plano de la escalera de la casa por la que deben descender los hijos a la que la madre convoca para el desayuno. La escalera, siempre vac\u00eda, comienza a albergar los pasos de los que bajan entre sus palabras de bienvenida al d\u00eda. Los seres queridos se han ido, pero sus sonidos permanecen en la escalera, pueblan su aire. Y si quieren alcanzar las zonas comunes de nuestro cerebro entonces derivan en canciones que se comparten, que allanan fronteras de tiempo y espacio. Con ellas Davies viaja al pasado sin dejar de interpelar al espectador para que abandone su pasividad y repiquetee en el canto colectivo de las voces distantes.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>La semilla que concentra la potencia de un \u00e1rbol, el sonido que atesora jirones esenciales de una vida. La vida que el gran arte es capaz de extender hacia los espectadores. Ah, la fuerza de esas melod\u00edas que vienen de lejos. En la cena navide\u00f1a que James Joyce narra en \u2018Los muertos\u2019, y que luego rod\u00f3 con plenitud John Huston, una invitada, Gretta, se queda absorta en el momento de la despedida oyendo una canci\u00f3n de \u00faltima hora que alguien entona en el piso de arriba. M\u00e1s tarde, en el hotel, contar\u00e1 a su marido el origen de la conmoci\u00f3n que le ha producido la escucha: \u2018La joven de Aughrim\u2019 la cantaba constantemente un joven que conoci\u00f3 al inicio de su juventud en Galway, con el que comparti\u00f3 un amor que no lleg\u00f3 a florecer ni a realizarse. El joven estaba muy enfermo, pero aun as\u00ed la noche invernal previa a la partida de Gretta a Dubl\u00edn acude a despedirla a su jard\u00edn, tembloroso de fiebre. Muere al cabo de una semana. \u201c-\u00bfY de qu\u00e9 muri\u00f3 tan joven Gretta? Tuberculoso, supongo\u201d, inquiere el marido. \u201c-Creo que muri\u00f3 por m\u00ed\u201d, responde ella.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>El ni\u00f1o que protagoniza \u201cEl largo d\u00eda acaba\u201d recibe sin cesar canciones del mundo que le rodea. La c\u00e1mara le fija en un encuadre cenital en los pupitres que luego son bancos de la iglesia y tambi\u00e9n butacas de cine, mientras la m\u00fasica acrecienta el fundido encadenado. Pero la voz individual que solo es suya es la de su madre, que enhebra o concluye sus breves di\u00e1logos con melod\u00edas que tambi\u00e9n acompa\u00f1an sus pacientes labores de planchado, y que endulzan la soledad del ni\u00f1o sin amigos. Marlon Brando titul\u00f3 sus memorias \u2018Las canciones que mi madre me ense\u00f1\u00f3\u2019. El actor pas\u00f3 por una infancia de poco calor, con unos padres alcoh\u00f3licos y en muchos momentos ausentes o distanciados. \u201cSi me hubieran amado y cuidado de otra forma, habr\u00eda sido una persona distinta\u201d, escribe. A\u00fan as\u00ed, se aferra a los pocos lazos que conservan algo de afecto, y en medio de todos est\u00e1 la voz cantarina de su madre. \u201cMi madre conoc\u00eda todas las canciones que se hab\u00edan escrito, y por razones que desconozco, tal vez porque quer\u00eda complacerla, yo memorizaba todas las letras que pod\u00eda. En cambio, por extra\u00f1o que parezca, no logro recordar ni una sola canci\u00f3n escrita despu\u00e9s de los a\u00f1os setenta\u201d.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>El cine siempre ha sido c\u00f3mplice estrecho de la m\u00fasica, incluso hasta nombrar un g\u00e9nero exclusivo, el musical. Algunos directores han buscado un tejido espec\u00edfico para esos hilos sonoros: Basilio Mart\u00edn Patino en \u2018Canciones para despu\u00e9s de una guerra\u2019; Wim Wenders en \u2018Buenavista Social Club\u2019; Fatih Akim en \u2018Cruzando el puente: los sonidos de Estambul\u2019; Aki Kaurism\u00e4ki en \u2018Leningrad Cowboys Go America&#8217;; Emir Kusturica en casi todas su obras\u2026 Terence Davies tiene una estrategia propia: dar vida a la memoria a trav\u00e9s del canto renovado. Lo ejecutan sus protagonistas invit\u00e1ndonos a seguirlos, a compartir la alegr\u00eda de sus rostros, a sentir el escudo colectivo de la melod\u00eda. Con ella se aten\u00faa el estruendo de las bombas en el s\u00f3tano donde se guarecen las familias en \u2018Voces distantes\u2019, o se evita el suicidio de la protagonista de \u2018The Deep Blue Sea\u2019 en el metro cuando reconoce en los t\u00faneles el lugar de canto fraternal durante los bombardeos de la aviaci\u00f3n alemana.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * *<\/p>\n<p>Dec\u00eda Bu\u00f1uel a trav\u00e9s de su narrador en \u2018Las Hurdes, tierra sin pan\u2019, y fue una declaraci\u00f3n que trajo pol\u00e9mica e irritaci\u00f3n, que en el tiempo en que estuvo rodando por la regi\u00f3n extreme\u00f1a no oy\u00f3 entonar ni una sola canci\u00f3n. De ah\u00ed, en paralelo, la tristeza m\u00edsera que invade el documental. Tal vez nuestra sociedad se est\u00e9 olvidando de cantar, en oposici\u00f3n al ruido creciente y a la tecnolog\u00eda reproductora. Mi testimonio de profesor ofrece la lejana algarab\u00eda cantora en cualquier excursi\u00f3n, frente el creciente silencio de j\u00f3venes enfrascados en unos cascos y una pantalla. Algo de cat\u00e1strofe tendr\u00eda el que las generaciones recientes carecieran de ese ba\u00f1o colectivo sonoro que siempre facilitar\u00e1 el reencuentro, la comunicaci\u00f3n, tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de uno mismo, como se busca Terence Davies en su Liverpool natal. Dice con motivo de su \u00faltima pel\u00edcula: \u201cMi prop\u00f3sito era relatar el amor de una forma c\u00e1lida. Por eso tenemos el ambiente de los pubs, toda esa gente cantando. Hay una gran sensaci\u00f3n de comunidad ah\u00ed, algo que ha desaparecido en el Reino Unido actual. La gente se sent\u00eda parte de una comunidad en la que hab\u00eda amor\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en <em>La sombra del Cipr\u00e9s<\/em>\u00a0el 19 de enero de 2013)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estreno el pasado oto\u00f1o de \u2018The Deep Blue Sea\u2019 puso otra vez en la actualidad al director brit\u00e1nico Terence Davies. Y estas navidades pas\u00f3 por TVE su lograda versi\u00f3n de la novela de Edith Wharton \u2018La casa de la alegr\u00eda\u2019. Peque\u00f1os empujones para una filmograf\u00eda que apenas si sobrepasa la media docena de t\u00edtulos. 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