{"id":875,"date":"2023-10-29T10:09:02","date_gmt":"2023-10-29T10:09:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=875"},"modified":"2023-10-29T10:09:02","modified_gmt":"2023-10-29T10:09:02","slug":"muyeres-y-muchachas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2023\/10\/29\/muyeres-y-muchachas\/","title":{"rendered":"Muyeres y muchachas"},"content":{"rendered":"<p>Hay que esperar a los \u00faltimos planos de \u2018Muyeres\u2019 para entender uno de sus vectores fundamentales: la mujer que atiende a una de las ancianas comienza a cantar una canci\u00f3n mientras tiende la ropa. Ella es rumana y trabaja en esa remota aldea asturiana de la zona de Somiedo. La anciana a la que cuida conoce un romance heredado de sus ancestros, que se cerrar\u00e1 en su memoria cuando llegue el inminente final. Pero antes se lo ense\u00f1a a la cuidadora, y esta, aunque no pertenezca a esa cultura, lo recibe y difunde asegurando su permanencia. Es una transmisi\u00f3n que recuerda la de los libros amenazados en \u2018Fahrenheit 451\u2019, tanto en la novela original de Bradbury como en la pel\u00edcula de Truffaut. En esa culminaci\u00f3n la pel\u00edcula instala el color en el esplendor de los valles asturianos. Deja atr\u00e1s el blanco y negro de pesadumbre por la muerte de tantos ancianos que se llevan consigo su memoria cantarina.<\/p>\n<p>A esta idea, fuerte y conseguida, se unen otras que no siempre convergen ni cristalizan: el vagabundeo del nieto del recopilador de canciones, \u00a0o esos cazadores que se dejan ver de cuando en cuando. Tambi\u00e9n la naturaleza est\u00e1 tratada con una \u00f3ptica trascendente que no siempre casa con la materialidad de los hechos. Es en los ancianos, en \u2018les muyeres\u2019, en &#8216;les muyeres vieyes\u2019 donde reside la verdad de lo narrado. En sus rostros historiados, en sus ojos profundos, en sus manos agarrotadas que ya no pueden percutir el pandero. En su dulzura. Una pena que se castellanicen sus voces en exceso, que no se deje sitio al asturiano que brilla en las canciones. Un empe\u00f1o entusiasta y con personalidad propia de la joven directora Marta Lallana, apoyada en el m\u00fasico Ra\u00fal Refree. Ambicioso y defendible a pesar de esos desfallecimientos.<\/p>\n<p>De aldeas aisladas y sus costumbres trata tambi\u00e9n \u2018The Cage Is Looking for a Bird\u2019. Pero ahora hay que trasladarse a Chechenia, o as\u00ed lo indican las notas de prensa en coincidencia con el lugar de nacimiento, Grozni, de su directora Malika Museava. Lo cierto es que la pel\u00edcula presenta una extra\u00f1a coproducci\u00f3n con M\u00f3naco, figurando en la productora nada menos que Alexander Sokurov. El gran cine ruso, apagado por la guerra.<\/p>\n<p>Las j\u00f3venes chechenas lo tienen dif\u00edcil para salir de casa y llevar una vida independiente. Como las hero\u00ednas de Jane Austen, solo el matrimonio las dar\u00e1 estabilidad. Pero son matrimonios pactados, forzados, que van dejando un reguero de infelicidad. Las dos protagonistas r\u00eden y corren en los comienzos de la pel\u00edcula, pero poco a poco sus esperanzas de conocer otros lugares se ven cercenados por las costumbres y la vigilancia de las mayores. El problema, art\u00edstico y narrativo, es que este argumento se desarrolla sin apenas di\u00e1logos ni incidencias, con la c\u00e1mara siempre pendiente del rostro y los movimientos de las j\u00f3venes sobre el paisaje que recorre el oto\u00f1o y entra en el invierno. Que el espectador trabaje, que rellene o imagine lo que est\u00e1 sucediendo en el interior atormentado de las muchachas. Cabe el riesgo de que el espectador se aburra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que esperar a los \u00faltimos planos de \u2018Muyeres\u2019 para entender uno de sus vectores fundamentales: la mujer que atiende a una de las ancianas comienza a cantar una canci\u00f3n mientras tiende la ropa. Ella es rumana y trabaja en esa remota aldea asturiana de la zona de Somiedo. 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