{"id":88,"date":"2013-02-17T11:16:32","date_gmt":"2013-02-17T11:16:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=88"},"modified":"2013-02-17T11:16:32","modified_gmt":"2013-02-17T11:16:32","slug":"el-huerto-de-bustrofedon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2013\/02\/17\/el-huerto-de-bustrofedon\/","title":{"rendered":"El huerto de Bustr\u00f3fedon"},"content":{"rendered":"<p>Una de las obras expuestas por Casilda Garc\u00eda Archilla lleva por t\u00edtulo Bustr\u00f3fedon. En la etiqueta que la acompa\u00f1a se recuerda la definici\u00f3n que de la palabra trae el diccionario, una forma arcaica de escritura que alternaba l\u00edneas escritas de izquierda a derecha con otras que corren de derecha a izquierda, algo parecido a lo que hace el arado que va trazando surcos de ida y vuelta sobre el terreno. En la etimolog\u00eda est\u00e1 la palabra buey, el animal que tira del arado, que ahora es la mano que recorre el papel con su escritura. Pero mi cabeza se fue sin remisi\u00f3n hacia otro Bustr\u00f3fedon, el que invade bastantes p\u00e1ginas de la novela de Guillermo Cabrera Infante \u2018Tres tristes tigres\u2019, un deslumbramiento que se mantiene encendido desde la remota juventud. Bustr\u00f3fedon es el invitado perfecto para la mano desatada del escritor cubano. En cuanto hace acto de presencia en una p\u00e1gina las palabras se echan a temblar: son expulsadas de su sitio, alteradas, deformadas; juega con ellas llam\u00e1ndose Bustr\u00f3sotros, las embaraza, las seca el tal Bustr\u00f3fact\u00f3tum, las enreda y como si fuese Bustr\u00f3neruda las adelgaza como las huellas de las gaviotas en la playa, incluso las hace pasar por el agujero de los ratones como un Bustr\u00f3carroll. Y para volver al principio, pone una p\u00e1gina al rev\u00e9s, de derecha a izquierda para ser ya Bustr\u00f3casilda, o Archibustr\u00f3fedon. Qu\u00e9 virus el de Ca\u00edn.<\/p>\n<p><img src=\"\/\/1.bp.blogspot.com\/-_38MVJNXUCQ\/Tcg0FdNZnkI\/AAAAAAAAE5U\/q58po_EMYFE\/s374\/falsa%252Bescritura%252B16.1%252B%252B16.1.jpg\" alt=\"\" \/>Casilda recoge el desaf\u00edo de la b\u00fasqueda y de la invenci\u00f3n, y empieza tambi\u00e9n su propio juego desde el otro lado del espejo con una escritura sin gui\u00f1os caribe\u00f1os pero empecinada, constante, fluyente. Muestra con orgullo su alfabeto, alfabeto vegetal, hecho de palotes robados a las plantas, a los peque\u00f1os frutos del pl\u00e1tano de sombra o a las ra\u00edces de los arbustos. Y los combina en una gram\u00e1tica aprendida desde el cuidado y la observaci\u00f3n de la vida que la rodea y habla sin cesar. Construye nidos, exten\u00faa las hojas buscando su esqueleto, inventa cuencas hidrogr\u00e1ficas. Y escribe, escribe sobre lo escrito, superpone papeles vegetales, multiplica y divide. Admite tambi\u00e9n la vida del cambio, la entrada del tiempo de mutaci\u00f3n. En su exposici\u00f3n anterior, \u2018Los seres tan fr\u00e1giles\u2019, sus objetos suspendidos en delicadas tramas iban buscando su acomodo entre corrientes de aire y roces de los visitantes. Cuando volv\u00edas a la sala unos d\u00edas despu\u00e9s unos hab\u00edan cambiado la lisura por el rizo, otros la sonrisa por la tristeza. La tarde en que estuve viendo la exposici\u00f3n de Calder\u00f3n era muy ventosa, y cada vez que se abr\u00eda la puerta las hojas vegetales suspendidas por alfileres vibraban suavemente, las bolillas de los casta\u00f1os estaban a punto de tintinear entre ellas con una partitura sorda. Nada se estaba quieto.<\/p>\n<p><img src=\"\/\/4.bp.blogspot.com\/-E12ZWBvWLOg\/URp7NY2LTyI\/AAAAAAAAIlA\/Q5IJ7qO3bck\/s640\/DSC_0029a.JPG\" alt=\"\" \/>\u00a0Casilda entre sus seres, Casilda en su jard\u00edn. O tal vez sea preferible llamarle huerto, all\u00ed donde se escarba y rotura, donde se lucha contra las malas hierbas y se espera con paciencia el fruto que siempre sorprende en una tarea sin final, con una estaci\u00f3n a la que sigue otra y otra. Y de vez en cuando al mercado, entre clientes atentos, degustadores de sus frutos. El d\u00eda de la inauguraci\u00f3n andaban por la sala varios poetas. Cada artista congrega, secretamente, a los suyos. Hace unas cuantas semanas vimos en estas p\u00e1ginas como Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo, fil\u00f3logo, latinista, convocaba inesperadamente a los m\u00fasicos. Casilda atrae a los poetas. Ya lo pod\u00edamos intuir por las firmas de los textos de sus leves cat\u00e1logos. Tambi\u00e9n por los nombres que va dejando caer al lado de sus obras, por los t\u00edtulos que toma prestados (\u201cQue los mapas nunca podr\u00e1n decirnos qu\u00e9 es lo que ven los p\u00e1jaros\u201d \u00bfCabe robo m\u00e1s hermoso?). Pero m\u00e1s all\u00e1 de hurtos y complicidades es necesario afirmar que lo que cuelga Casilda de sus delicados alfileres es letra abierta, escritura po\u00e9tica, luz no usada.<\/p>\n<p>La \u00fanica vez que vi a Francisco Pino hablar en p\u00fablico (otra cosa distinta era su compa\u00f1\u00eda f\u00e1cil y accesible en su villa Mar\u00eda de El Pinar) fue en la presentaci\u00f3n de su libro \u2018As\u00ed que\u2019, en la casa Revilla. No creo que su intervenci\u00f3n llegase a diez minutos, pero bast\u00f3, y basta para envolver la obra de Casilda: \u201cLa poes\u00eda no es comunicaci\u00f3n, es manifestaci\u00f3n\u201d, afirm\u00f3 con seguridad. \u201cMa-ni-fes-ta-ci\u00f3n\u201d, enfatiz\u00f3. \u201cComo el gusano, como la flor\u201d. Anot\u00e9 presuroso sus palabras doradas, que luego volv\u00ed a encontrar en su discurso de entrada en la Academia de la Pur\u00edsima Concepci\u00f3n (\u00a1qu\u00e9 no har\u00eda y deshar\u00eda Bustr\u00f3fedon con ese nombre!) \u201cEst\u00e1n ah\u00ed, se muestran al que desee contemplarles, no necesitan correspondencia\u201d. Y as\u00ed se comportan y manifiestan con vigor po\u00e9tico los objetos que va componiendo Casilda con infinita paciencia, imprescindible para su letra derramada en escritura siempre nueva, abierta a la vista, al tacto, tal vez al o\u00eddo en su silenciosa vibraci\u00f3n. Como el gusano, como la flor, como el r\u00edo.<\/p>\n<p>(publicado en La Sombra del cipr\u00e9s el s\u00e1bado 16 de febrero de 2013)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las obras expuestas por Casilda Garc\u00eda Archilla lleva por t\u00edtulo Bustr\u00f3fedon. 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