{"id":910,"date":"2025-06-17T15:45:59","date_gmt":"2025-06-17T15:45:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=910"},"modified":"2025-06-17T15:45:59","modified_gmt":"2025-06-17T15:45:59","slug":"dos-cronicas-argentinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2025\/06\/17\/dos-cronicas-argentinas\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas argentinas"},"content":{"rendered":"<p>En una de las columnas que semanalmente entrega Leila Guerriero a El Pa\u00eds, a finales de octubre pasado, tom\u00f3 forma definitiva lo que acaso hasta entonces solo quer\u00edamos recibir como rumor, como mala noticia ante la que cerr\u00e1bamos los ojos para negarla, in\u00fatilmente: Mart\u00edn Caparr\u00f3s padec\u00eda ELA en una fase que ya le ten\u00eda postrado en silla de ruedas y comenzaba a recortar sus capacidades, sus habilidades f\u00edsicas. La aparici\u00f3n de la enfermedad le hab\u00eda impulsado a escribir un libro que tal vez fuese el \u00faltimo, con t\u00edtulo muy pensado y desgraciadamente certero: \u2018Antes que nada\u2019<em>.<\/em> Leila cerraba la columna oponi\u00e9ndose a la estremecedora dedicatoria del libro: \u201cA los que me quisieron, para que aprendan a olvidarme\u201d, pero sobre todo trazaba un apretado homenaje a quien consideraba su maestro: \u201cNunca me dio una clase, nunca me hizo una sugerencia. Todo lo que me ense\u00f1\u00f3 lo aprend\u00ed mir\u00e1ndolo vivir, escuch\u00e1ndolo hablar, sent\u00e1ndome a su lado y compartiendo risas secretas en reuniones serias. Me hice periodista rebobinando hasta el \u00faltimo de sus art\u00edculos en los a\u00f1os noventa, pregunt\u00e1ndome: \u00bfC\u00f3mo hizo esta descripci\u00f3n, de qu\u00e9 manera y por qu\u00e9 glosa el habla de sus entrevistados?\u201d.<\/p>\n<p>\u2018Antes que nada\u2019, publicado al tiempo que la columna citada de Leila Guerriero, podr\u00eda haber sido el libro del a\u00f1o, a la manera y como antes lo fueron los \u2018Diarios\u2019 de Rafael Chirbes o \u2018Los diarios de Emilio Renzi\u2019 de Ricardo Piglia. Pero tuvo un feroz competidor en las encuestas de fin de a\u00f1o de 2024, un competidor que finalmente se llev\u00f3 los lugares de arriba: \u2018La llamada\u2019, de la propia Leila Guerriero. La disc\u00edpula de Mart\u00edn Caparr\u00f3s llevaba tiempo recorriendo un camino propio, con obras de la altura de \u2018Frutos extra\u00f1os\u2019 y \u2018Opus Gelber\u2019. \u2018La llamada\u2019 es la cristalizaci\u00f3n definitiva de su escritura, y en cierta manera el asentamiento firme del marco en el que se incluyen otros maestros sudamericanos del periodismo y de la cr\u00f3nica. Parte de un hecho circunstancial que le comenta un amigo, una noticia (publicada en P\u00e1gina\/12, el peri\u00f3dico del que Mart\u00edn Caparr\u00f3s fue uno de los fundadores en 1987) sobre un juicio en Argentina que en 2021 sentenciaba a los torturadores de una muchacha, Silvia Labayru, embarazada de cinco meses cuando fue secuestrada por los militares golpistas en 1976 y encerrada durante a\u00f1o y medio en la siniestra Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada, en Buenos Aires. A Leila se le enciende la chispa de la curiosidad, una chispa irrefrenable y de largo recorrido: durante cerca de dos a\u00f1os recoge los largos testimonios de Silvia Labayru, que llevaba m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os sin hablar con los periodistas. \u201cVoy a hacer esto y lo voy a hacer contigo\u201d, repite Silvia varias veces ante la grabadora. Y al hilo de lo que va emergiendo tras su voz, Leila busca la voz de otros testigos, anota textos e informaciones, atiende a las numerosas ramas laterales que surgen del tronco central de la experiencia de la torturada. Cada cierto trecho recuerda como un mantra la red en la que se asienta su trabajo: \u201cA lo largo del tiempo \u2013d\u00edas, semanas, meses-, nos dedicamos a reconstruir las cosas que pasaron, y las cosas que tuvieron que pasar para que esas cosas pasaran, y las cosas que dejaron de pasar porque pasaron esas cosas\u201d. \u201cLas cosas que pasaron\u201d quedan prendidas de una red de testimonios en las que a veces los hechos no concuerdan o dejan zonas oscuras, preguntas, sospechas. En \u201clas cosas que tuvieron que pasar\u201d se inscriben las fuerzas sociales y generacionales, las corrientes ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que arrastraron a la juventud argentina a un r\u00edo violento en el que muchos desaparecieron, Y, \u00a1ay!, \u201clas cosas que dejaron de pasar\u201d, las vidas truncadas en sus a\u00f1os m\u00e1s prometedores, los amores perdidos, las familias rotas para siempre. \u2018La llamada\u2019 empieza y acaba en esa fecha germinal de 2021, y es como un gran abrazo al tiempo tr\u00e1gico del pasado en el que vive y revive un enorme caudal argentino de militantes, intelectuales, escritores, gente de muy diversa \u00edndole a los que Leila sabe insuflar y colocar sobre el empuje de su palabra. Entre ellos, Mart\u00edn Caparr\u00f3s, que estudi\u00f3 en el mismo colegio que Silvia Labayru, admir\u00f3 su belleza adolescente y la recibi\u00f3 en Espa\u00f1a cuando se exili\u00f3 tras su salida del encierro. Leila trabaja sobre las grabaciones de voces, pero tambi\u00e9n es demiurgo: recibe, ordena, desordena, confronta, busca, induce, fija, excluye; teje. Hay un libro, \u2018Helgoland\u2019, de Carlo Rovelli, f\u00edsico cu\u00e1ntico, del que toma las l\u00edneas maestras de su trabajo: \u201cNo hay un relato un\u00edvoco de los hechos [\u2026] Hechos relativos a un observador no son hechos relativos al otro. La relatividad de la realidad resplandece aqu\u00ed totalmente. Las propiedades de un objeto son tales solo con respecto a otro objeto. Por tanto las propiedades de dos objetos lo son solo con respecto a un tercero\u201d. Ese tercer objeto, ese quicio donde se encuentran y confrontan dos espacios ajenos, \u201ccasi siempre para mal, ser\u00e9 yo\u201d, acota Leila.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Caparr\u00f3s fue testigo \u00a0y casi partera de la llegada de Leila Guerriero al periodismo. Lo cuenta en \u2018Antes que nada\u2019 cuando Jorge Lanata le llama en 1987 para un peri\u00f3dico peque\u00f1o que iba a crear, solo doce p\u00e1ginas (\u201cAquel estreno no ten\u00eda doce p\u00e1ginas sino diecis\u00e9is, con lo cual el nombre de P\u00e1gina\/12 hab\u00eda perdido su sentido antes de tenerlo, pero el diario era distinto de todo lo que hab\u00eda hasta entonces, titulaba con guasa, narraba con soltura, no respetaba a los poderes, escoraba a la izquierda, era otra cosa\u201d). En ese peri\u00f3dico, y en su extensi\u00f3n como revista, P\u00e1gina\/30, trabajaban gente de la talla de Juan Gelman, Osvaldo Soriano o Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez. Y all\u00ed \u201clleg\u00f3 como aprendiz Leila Guerriero, que deb\u00eda tener veinte o veinti\u00fan a\u00f1os, tantas ganas\u201d. Mart\u00edn Caparr\u00f3s y su oficio de periodista se despliega con generosidad en \u2018Antes que nada\u2019. Pero tambi\u00e9n, y adem\u00e1s, sus muchas vidas de militante montonero, de exiliado, de viajero, de desarraigado y arraigado, de amante en constante construcci\u00f3n, de pensador impertinente. De escritor torrencial. Y ahora, de enfermo herido mortalmente, con plazo marcado que le lleva a buscar un registro urgente de esa variedad de existencias jugosas: \u201cEn alg\u00fan momento pens\u00e9 que quiz\u00e1 valiera la pena construir unas memorias a la manera cr\u00f3nica: reporteando, entrevistando a personas \u2013parientes, amigos, enemigos, viejos conocidos- que pudieran contarme cosas de mi vida, trabajar con eso, amalgamarlo en un relato\u201d. Pero pronto se da cuenta de que le van a llegar hechos y recuerdos que va a rechazar: \u201cAs\u00ed que no. No digo que mis recuerdos sean precisos; digo que son m\u00edos, y que cada cual se arma los recuerdos que quiere. Eso es, supongo, una memoria, e incluso unas memorias\u201d. El resultado son m\u00e1s de 650 p\u00e1ginas de letra apretada que se hacen pocas y de r\u00e1pida digesti\u00f3n ante las muchas perlas que hay que digerir. Una trayectoria en la que se refleja con oblicuidad certera su \u00e9poca, sus \u00e9pocas. La que le llev\u00f3 en la adolescencia a militar en la izquierda peronista, cerca del brazo armado de\u00a0 los montoneros. La que le pasaport\u00f3 a Francia a los dieciocho a\u00f1os para salvar su vida en las persecuciones que antecedieron al golpe militar de 1976, con su \u201cmicromaleta de siempre\u201d, seg\u00fan le glosa Leila Guerriero (a Par\u00eds llega con solo un libro, las \u2018Poes\u00edas escogidas\u2019 de Juan Gelman). La que le lleva a instalarse en Espa\u00f1a, en Madrid, viviendo a salto de mata. Y volver a Argentina siete a\u00f1os despu\u00e9s. Y viajar sin cesar, instalarse en una casa para desinstalarse pronto y buscar una nueva, amar y cambiar de amores. Tener un hijo, eso ya para siempre. Y escribir, escribir sin cesar. Periodismo, ensayos, libros de viajes. Novelas, su gran tentaci\u00f3n creadora, aunque menos colmada de \u00e9xitos \u2013y alg\u00fan fracaso que le amarg\u00f3. Y trenzando en su final presentido este libro de memorias, punte\u00e1ndolo con recordatorios titulados y numerados La enfermedad<em>: <\/em>1, 2, 3\u2026, hasta 14. \u201cY me extra\u00f1o, muchas veces me extra\u00f1o\u201d. Y en la \u00faltima p\u00e1gina: \u201cHoy no pude dar cuerda a mi reloj\u201d.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Caparr\u00f3s y Leila Guerriero se citan en las p\u00e1ginas de sus libros, se llaman, se cruzan. Les separan diez a\u00f1os, pero concuerdan en el pa\u00eds que pisaron, en sus historias desgarradas, en las herencias literarias y culturales, en lo que Caparr\u00f3s resumir\u00eda como \u201cesas cositas\u201d. Pero hay sobre todo un aliento com\u00fan que les lleva a meterse en aventuras cuyo soporte es una lengua libre y exploradora que revienta las costuras al periodismo tradicional. Para ello es crucial anotar el momento en que Caparr\u00f3s comienza a publicar en peri\u00f3dicos como P\u00e1gina\/12 \u201cnotas largas\u201d, art\u00edculos de amplio recorrido que precisan de una estructura meditada y echan mano de recursos diversos: \u201ccr\u00f3nicas\u201d es el nombre que elige para ellas. \u201cCronista era, en el escalaf\u00f3n de las redacciones, el \u00faltimo de todos, el aprendiz que sal\u00eda a la calle a buscar informaci\u00f3n que despu\u00e9s redactar\u00eda un redactor \u2013precisamente- porque \u00e9l no se hab\u00eda ganado todav\u00eda el derecho de escribir [\u2026] As\u00ed que empec\u00e9 a hacer eso que llamaba cr\u00f3nica. Consist\u00eda, m\u00e1s que nada, en mirar y escuchar con una fuerza desacostumbrada [\u2026] y tratar de ordenar todo eso en un relato que vaya pintando, poco a poco, un fresco que podr\u00eda ser tantos frescos: encontrar las historias que no cuenten solo lo que est\u00e1n contando\u201d. Y as\u00ed, sobre esa trabaz\u00f3n abierta que echa mano de recursos de otras parcelas de la literatura y de la lengua, se va construyendo la obra de estos dos autores, y de tantos otros que se fueron uniendo al movimiento. Leila Guerriero alcanza su cenit en el juego inacabable de fragmentos que cose en \u2018La llamada\u2019, y de los que solo ella conoce el plan secreto que los anuda en un relato seductor e inagotable. Mart\u00edn Caparr\u00f3s decide, en la luz pur\u00edsima del que probablemente sea su \u00faltimo libro, llevar el experimento de la cr\u00f3nica sobre s\u00ed mismo, sobre sus recuerdos de los apasionantes tiempos que le toc\u00f3 vivir, o que \u00e9l busc\u00f3. Ambos han indagado en la oralidad la m\u00fasica de cada frase, percutido el ritmo de cada p\u00e1rrafo, tanteado el ensamblaje de las p\u00e1ginas en un lienzo inesperado. \u00a0\u201cCosas importantes\u201d, dec\u00eda Leila Guerriero en la columna con la que desped\u00eda a su maestro y finalmente colega, compa\u00f1ero: \u201cc\u00f3mo mirar, c\u00f3mo acomodar palabras, c\u00f3mo encontrar historias\u201d.<\/p>\n<p>(publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla, el 8 de febrero de 2025)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una de las columnas que semanalmente entrega Leila Guerriero a El Pa\u00eds, a finales de octubre pasado, tom\u00f3 forma definitiva lo que acaso hasta entonces solo quer\u00edamos recibir como rumor, como mala noticia ante la que cerr\u00e1bamos los ojos para negarla, in\u00fatilmente: Mart\u00edn Caparr\u00f3s padec\u00eda ELA en una fase que ya le ten\u00eda postrado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10645,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/910"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10645"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=910"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/910\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":911,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/910\/revisions\/911"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}