{"id":924,"date":"2025-06-17T16:09:29","date_gmt":"2025-06-17T16:09:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/?p=924"},"modified":"2025-06-17T16:09:29","modified_gmt":"2025-06-17T16:09:29","slug":"la-muchacha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/hoyempiezatodo\/2025\/06\/17\/la-muchacha\/","title":{"rendered":"La muchacha"},"content":{"rendered":"<p><strong>La directora y su \u00e9poca<\/strong><\/p>\n<p>Tras los sucesos de 1956 en Hungr\u00eda, en los que el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico aplast\u00f3 el movimiento ciudadano que luchaba por la independencia pol\u00edtica de la URSS, el cine h\u00fangaro tuvo que aprender a manifestar sus ideas sin ser blanco de la represi\u00f3n o la censura. Cineastas de los sesenta y setenta como Istv\u00e1n Szab\u00f3, Istv\u00e1n Ga\u00e1l o Sandor Sara, labraron par\u00e1bolas indirectas, a veces muy oscuras, como en el caso de \u2018Los halcones\u2019, de Ga\u00e1l. El realizador m\u00e1s reconocido internacionalmente fue Mikl\u00f3s Jancs\u00f3, marido de M\u00e1rta M\u00e9sz\u00e1ros entre 1958 y 1968 y autor de obras inolvidables como \u2018Los desheredados\u2019 o \u2018Silencio y grito\u2019.<\/p>\n<p>M\u00e1rta M\u00e9sz\u00e1ros, nacida en 1931, qued\u00f3 hu\u00e9rfana a los 11 a\u00f1os. Su padre, escultor, fue ejecutado en una purga estalinista y su madre desapareci\u00f3 en la Segunda Guerra Mundial. Se form\u00f3 en Mosc\u00fa, bajo el cuidado de grandes del cine sovi\u00e9tico como Pudovkin o Dovzhenko en las aulas donde estudiaban Sok\u00farov o Tarkovski. Pero cuando volvi\u00f3 a finales de los cincuenta a Hungr\u00eda tom\u00f3 un camino bien diferente del de las directrices oficiales. \u2018Una muchacha\u2019 reivindic\u00f3 la mirada femenina, ejercida por la primera mujer que consigui\u00f3 dirigir en Hungr\u00eda. En sus siguientes obras insisti\u00f3 en ese acercamiento a la existencia cotidiana de la mujer, a sus dudas y temores en un ambiente en el que la supremac\u00eda machista se ejerc\u00eda sistem\u00e1ticamente. Con \u2018Adopci\u00f3n\u2019 gan\u00f3 en 1975 el Oso de Oro de Berl\u00edn, rompiendo otra exclusiva masculina. Dirigi\u00f3 cerca de treinta largometrajes hasta 2017.<\/p>\n<p><strong>La pel\u00edcula<\/strong><\/p>\n<p>Para su primera obra M\u00e1rta M\u00e9sz\u00e1ros escribi\u00f3 un guion en el que la protagonista es, como ella, hu\u00e9rfana. Una chica sin m\u00e1s ra\u00edces que el orfanato que la recogi\u00f3 y crio, y al que vuelve en la primera secuencia a reunirse con sus compa\u00f1eras. No sabe muy bien que pinta ah\u00ed, ni tampoco en el trabajo ruidoso de una f\u00e1brica, o en la b\u00fasqueda de su madre biol\u00f3gica que la lleva a una aldea. La muchacha, interpretada por la atractiva Kati Kov\u00e1cs, pasa por las situaciones con una mirada curiosa y a la vez desconcertada. Los hombres la solicitan, la persiguen, incluso en la estancia en la familia de su madre. Ese vagabundeo entre acosadores permite observar a la sociedad h\u00fangara de 1968, silenciosa y fr\u00eda, incapaz de entender el vac\u00edo afectivo y existencial de la protagonista. Una sociedad en la que podemos rastrear v\u00ednculos con la espa\u00f1ola de aquellos a\u00f1os, en escenas tan relevantes como la del baile en el pueblo de la madre, o en las calle sin asfaltar de los villorrios. Una sociedad en la que los j\u00f3venes intuyen un horizonte distinto con la nueva m\u00fasica rock y la moda hippie. Todo sirve para abrir un poco las ventanas.<\/p>\n<p>Los cerca de cincuenta a\u00f1os desde el estreno de esta pel\u00edcula no han hecho m\u00e1s que beneficiarla. Sus evidentes virtudes cinematogr\u00e1ficas \u2013interpretaci\u00f3n, fotograf\u00eda, puesta en escena, ritmo- aumentan con la posibilidad de confrontarla con corrientes que surg\u00edan en paralelo en otros lugares de Europa. M\u00e1rta M\u00e9sz\u00e1ros apenas si recogi\u00f3 herencias del cine sovi\u00e9tico en que se educ\u00f3, pero s\u00ed fue capaz de construir una filmograf\u00eda que, en la onda de la Nouvelle Vague, tendr\u00eda como c\u00f3mplices a cineastas de la altura de Agn\u00e8s Varda o Chantal Akerman.<\/p>\n<p><strong>La marca de autora<\/strong><\/p>\n<p>A finales de los sesenta no se enarbolaba en el cine h\u00fangaro la bandera feminista, ni apenas si se conced\u00eda el protagonismo a una mujer. M\u00e1rta M\u00e9sz\u00e1ros, en esta y en sus siguientes pel\u00edculas, se centr\u00f3 en la vida cotidiana de sus personajes, siempre femeninos. En \u2018La muchacha\u2019 dibuja a una protagonista que esconde detr\u00e1s de sus bellos ojos las dudas y el desconcierto de una persona arrojada a la vida, tan desnuda como en su nacimiento. Los favores sexuales parece lo \u00fanico capaz de movilizar a los hombres que va conociendo. Ella misma es incapaz desde su inmadurez de concebir otro lazo. La frialdad como defensa domina sus relaciones. \u201c\u00bfPara qu\u00e9 necesitamos el amor?\u201d, canta un grupo de rock en la parte final, donde un beso tan espont\u00e1neo e inseguro como los anteriores puede endulzar la vida. O no.<\/p>\n<p>(publicado en El Norte de Castilla el 12 de junio de 2025)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La directora y su \u00e9poca Tras los sucesos de 1956 en Hungr\u00eda, en los que el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico aplast\u00f3 el movimiento ciudadano que luchaba por la independencia pol\u00edtica de la URSS, el cine h\u00fangaro tuvo que aprender a manifestar sus ideas sin ser blanco de la represi\u00f3n o la censura. 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