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Jaime Rojas

La canaleja, crónica social de Segovia

Las ambiciones fraccionadas

Fraccionar las ambiciones o, lo que es lo mismo, ir poco a poco para lograr unos objetivos, que han de ser siempre realizables, posibles, ayuda a evitar el fracaso en cualquier orden de la vida. Es una filosofía vital que todos aplicamos alguna vez y que cuando sale es una bendición, pero cuando no lo logramos hace que lo justifiquemos en que quizá el empeño era exagerado, que no valemos para tanto, con la consecuente desmoralización. No todos tenemos los mismos talentos y triunfan quienes sin importarles la trascendencia de lo que hacen se especializan en algo, por muy necio y trivial que sea.
Todo esta reflexión, que puede parecerles inadecuada, viene inducida por las palabras de Josef Ajram, un catalán treintañero, triunfador en la bolsa –o eso dice– y dedicado a algo que ya se convierte en una epidemia: el deporte extremo, eso de correr por desiertos, bajar montañas, nadar como Tarzán o pedalear como si no hubieran inventado vehículos más cómodos, esos que llevan motor. Sus frases, sus vivencias, en la inauguración en el teatro Juan Bravo de un congreso de empresas y finanzas de Caja Rural, dieron un vuelco a lo que uno entiende por una reunión de este tipo; convencionalismos abajo, pensaron los responsables, y vamos a hacer algo diferente, no tan sesudo, con la relación entre economía y deporte, que se parecen porque en los dos ámbitos siempre vence la cultura del esfuerzo.
Economía, sí, la dichosa madre de todas las conversaciones ya hasta la náusea; y deporte, sí, también asunto recurrente como pocos. Pero ambos temas encantados de conocerse y de darnos la matraca. Quien ahora no posee alguna noción de estos asuntos, tiene un déficit o está en fuera de juego social, por emplear términos que les son propios de sus jergas. Como también ocurre con no hablar con solemnidad de vinos, no estar a la última en el devenir de la casa real o en las novedades de las esclavizantes y tontunas redes sociales y sus aparatos con nombres que despedazan el castellano.
Ambiciones fraccionadas y especialización son pues las recetas que todo lo curan, sin necesidad de pagar algo más, como nos va a tocar con las prescripciones médicas. Y, además, responsabilidad social para que a quien le vaya correcto –que levante la mano sin pudor– tenga la grandeza de espíritu de animar a otros a que crean que todo tiene arreglo, que de esta salimos, con buena gestión de los recursos de cada uno y corriendo como locos por eriales, montes o llanuras, que cuanto peor sea el escenario para hacer deporte, mejor, y que ya no vale echar la culpa al empedrado, que el adoquín lo tenemos más en la cabeza que a nuestros pies.
Anhelos fraccionados, como le ha ocurrido a la Gimnástica Segoviana, cuyos objetivos económicos y deportivos han sido empeños abarcables, como mandan los cánones de esta filosofía que les explico, pero al final no resueltos. Uno, los dineros, poco a poco, que aquí el plazo es más flexible y otros, los resultados del juego, más inmediatos, aunque con el amargor de que el objetivo de la permanencia no se ha obtenido. Pero da igual. En un club donde en su historia han ocurrido tantas y tan variadas cosas, esto del descenso al hábitat tradicional de Tercera División es algo baladí. Y sé lo que digo si se tiene en cuenta que cosas más raras se han visto, como que fuera médico del equipo un ginecólogo, el ya desde hace años diputado provincial José Carlos Monsalve. Puedo imaginarme la cara de estupor e incluso de terror de los jugadores al conocer su especialidad. Pero ya se sabe que si se persigue con decisión, el empeño se puede conseguir.
Ya ven que no es tan raro unir economía y deporte, que pueden compartir filosofía y hacerlo todo más grato. Que para ser brillante solo hace falta creer en uno mismo y ponerse unos objetivos razonables, sin necesidad de torturarse como estos deportistas extremos.

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Sobre el autor

Jaime Rojas, delegado de El Norte de Castilla en Segovia, nos contará, todos los domingos, la crónica social de Segovia, capital y provincia.


abril 2012
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