Admirados inconscientes
Hace no mucho tiempo, cuando éramos más jóvenes y reivindicativos, la corriente general te llevaba a pensar que un empresario era más o menos igual a un desalmado explotador y que el capital era perverso, maligno e, incluso, inmoral. El abrazo de esta teoría se hacía normal, políticamente correcto, sin distinción de tipo de empresario; […]