Entre tanta porquería, estoy estos días reconfortado porque, a pesar de los pesares, siempre conservamos el sentido del humor. Es una cualidad que a los españolitos no nos roba ni la madre que parió a Bruselas y sobre la que ésta no puede hacer una quita, aunque se empeñe. Es marca España, arraigada y prendida, como el sol y la diversión, y mucho más enraizada que otras virtudes de nuevo cuño que dicen que nos adornan, pero que nos han metido con calzador y no acaban de cuajar, pese a la insistencia de los defensores de lo políticamente correcto. Ejemplos tengo y conozco y seguro están en su mente.
Pero regresemos al sentido del humor, a la guasa esta nuestra que no la derriba ni los amenazantes misiles de Corea del Norte. Les cuento la última broma, que no es tal porque el asunto va en serio. Una tienda online ha lanzado al mercado unos gemelos en los que se reproducen los papeles de Bárcenas; así, en miniatura, no dejan detalle, algo que explica la empresa en estos términos: son en tono amarillo «y escritos con la letra del propio implicado» y «subrayados con fosforito». La publicidad trata de enganchar a los posibles compradores con el argumento de que «puedes usarlo en señal de protesta o solo porque quieres ser el más original de todos». Toda la campaña con el lema: ‘Los papeles de Bárcenas en tu puño’.
El precio, 24 euros, no es muy alto para el caché del protagonista, quien atribuye su fortuna a su habilidad para los negocios y no a maniobras torticeras, información privilegiada y resto de zarandajas que se inventan estos periodistas envidiosos. Seguro que se le ha ocurrido cobrar derechos de autor, pero alguien le habrá hecho notar que niega que sea su letra, por lo que es difícil que reclame copyright, aunque tratándose del rey de los ‘business’ es capaz y muy capaz de sacar leche también de este botijo.
Sin embargo, lo que no se le puede negar a la idea es su originalidad. Con la corrupción en un puño, vaya. Y con la sana costumbre de reirnos de nosotros mismos, de nuestras miserias, algo que siempre es admirable y un deporte en el que somos campeones desde tiempo inmemorial y en el que nuestra destreza enmudece a cualquiera. El imperio del humor que es lo que nos queda, después de siglos en los que hemos dilapidado nuestro crédito político, social y económico, para satisfacción de adversarios y enemigos, que se frotan las manos con la torpeza patria.
Sin embargo, el asunto de los gemelos puede servir, no solo para que esbocemos una sonrisa, sino también para emprendedores que quieran idear y comercializar un producto. En Segovia tendría cabida algo de esta índole. Más allá de poner en el mercado camisetas y demás con cochinillos de todo tipo, acueductos o alcázares, algún creativo con imaginación podía seguir la brillante senda marcada por los tipos estos de los gemelos y engendrar objetos inspirados en las corruptelas locales. Campo hay; osadía no lo sé, pero todo es soltarse.
Me imagino corbatas y complementos varios con motivos de nuestros cercanos caraduras. Eso sí, quien se decida a poner en marcha la empresa que deje al cliente elegir el jeta al que quiere mortificar porque yo tengo algunos que posiblemente no coincidan con los de usted. Aunque les hay comunes, esos en los que está usted pensando.