Asistimos, con la cara de circunstancias que nos dejan estos tiempos complicados, a un tentáculo más de la crisis que, como un pulpo, extiende sus extremidades a todos los órdenes de la vida económica y social. El último que llega, aunque ya lo anunciaba desde hace meses y no eran habladurías, es el deporte local, representado por el laureado Caja Segovia de fútbol sala y por la histórica Gimnástica Segoviana, que en junio si el tiempo y la autoridad lo permite cumplirá 85 añazos. No eran chismes de ciudad de provincias. No. Era algo cierto y muy cierto que ambos clubes estaban en el filo de una navaja afilada, en un hoyo que ha devenido en abismo que parece imposible abandonar.
Y como la caridad bien entendida empieza por uno mismo, los clubes han ideado una batería de acciones para implicar a los ciudadanos, para que estos sean más proactivos con dos entidades que lucen el nombre de esta tierra fuera de sus límites. Concierto, exposición de pintura, marcha popular y aún más cosas que están por venir. Todo para ayudar a doblegar este cáncer económico que se ha cruzado en su trayectoria. Sí, ya saben que esto se cruza en tu camino y termina sacándote de este valle de lágrimas con los pies por delante. Es el pan de cada día en todos los sectores, el pan que no queremos pero que nos toca comernos. Y aquí ya no sirve la buena voluntad, las buenas obras anteriores o no haber cometido excesos. Da igual haber sido un modelo, un ejemplo, un buen padre de familia o un buen vecino. La vida es así.
Es el cáncer económico que te tambalea sin piedad hasta que consigue derribarte. Ocurre. Es lo mismo que seas moro que cristiano; del Madrid o del Barça; nacionalista o lo contrario; de José Tomás o de todos los demás; del norte o del sur. Y claro, también es indiferente que seas de Caja Segovia o de la Gimnástica Segoviana, de fútbol sala o de fútbol a secas. Vienen a por tí y se quedan con todo.
Y a todo esto, los estamentos deportivos nada ayudan y van a tener razón los excesivos locutores radiofónicos de finales del siglo pasado, esos que denunciaban que el deporte está lleno de chupasangres, de aprovechados y que no son precisamente los deportistas. Solo tienen ojos para los clubes grandes de las grandes ciudades y a los demás que nos parta un mal rayo. Su normativa está pensada para esos y no para los pequeños de las pequeñas ciudades. Pero se terminarán quedando solos y veremos en fútbol como juegan entre ellos Madrid y Barcelona una semana sí y otra también. Y en el fútbol sala, aún es más grave, porque no habrá ni un mal partido, porque se quedará solo el Barcelona para jugar contra sí mismo.
A eso abocan estas cabezas pensantes en las federaciones con la complicidad de la crisis. Si se cargan los clubes –que lo harán– no podrán administrar porque no habrá administrados. Arrasarán los deportes menores y el deporte rey, el fútbol. Y no podremos hacer nada a pesar de la voluntad, de las acciones de ayuda que idean con imaginación quienes sufren un sistema absurdo y pensado para mayor gloria de los grandes. Pero que sepan que sin bases no hay élite, sin clubes como Caja Segovia o Segoviana se acaba el chollo. Y como estos no escucharán, a ustedes les pido que colaboren con estos clubes tan nuestros. Por caridad bien entendida.