La elección del tema para esta sección semanal ha sido fácil. Pueden imaginarse que el ganador es el terremoto Arahuetes, ese que ha sacudido los cimientos de la casi siempre sosegada capital de provincia en la que vivimos pocos y muy nuestros. Que duda cabe que Segovia ha contemplado una semana diferente, en medio del luengo invierno. Porque gracias al anuncio de dimisión con plazo marcado del aún alcalde de la ciudad hemos salido de la rutina que nos asola cuando el frío toma las calles y aboca a refugiarse a cuerpos y mentes.
El asunto da para mucho, porque once años, también. La Historia me juzgará, dice Arahuetes en las siempre traicioneras redes sociales. Casi nada. Y puede que también le absolverá, como dijo Fidel Castro al condenarle en su primer intento de hacerse con el poder en Cuba. Pero eso supongo que lo veremos y quizá en menos tiempo del que parece prever el regidor porque ahora, como en todo, los juicios históricos son más veloces. Cosas de este siglo tecnológico. Lo que sí se puede ya cotejar es lo que ha cumplido o no, en el rosario de propuestas de tres campañas electorales de 2003 a 2011 y sus consiguientes mandatos hasta el año en curso. Sería un juicio rápido, algo que el alcalde entiende bien dado que es su profesión y su querencia porque ha demostrado en estos años un amor a pleitear digno de plusmarca. Ya les digo que ahora la Historia es rauda.
Para juzgarlo tengo la suerte de que han caído en mis manos sendos programas de Arahuetes de los dos últimos comicios municipales. ‘Haremos más’ y ‘Para que gane Segovia’ son los lemas, más o menos acertados. Y aparte del reflejo del paso de los años en las fotografías del alcalde –algo evidente y normal– se puede calibrar que, como ocurre siempre en política, hay más promesas que realidades. Desconozco el motivo, si la falta de tiempo para hacer tantas cosas, de dinero para ejecutarlas o de carencia de voluntad política y de entendimiento con otras administraciones públicas. Lo lógico es que sea una mezcla de todo, con mayor o menor peso de cada premisa.
La Historia lo dirá, claro, y en su sentencia, considerando los hechos probados de su gestión y los fundamentos de derecho aplicables llegará a un fallo en el que se determinará si nos acordaremos de este alcalde –como dijo él mismo en el anuncio de su renuncia– en un sentido u otro o si deja un gran vacío como explicó que le había asegurado Luis Peñalosa, el concejal de IU que con su voto le ha mantenido en el poder en este último mandato.
Y en esa resolución también veremos reflejado el recorrido de Clara Luquero como previsible alcaldesa, al menos durante un año, porque su continuidad la encuentro complicada. Que sea designada candidata y, si es así, que gane las elecciones del año próximo me cuesta visualizarlo. Y no por ella, que cualidades tiene y ha demostrado, sino porque me temo que bastantes votos de esa lista eran personales e intransferibles de Arahuetes. Él habla de que cinco mil son suyos. Y sea esta cifra u otra menor, es obvio que su ausencia restará a los socialistas los suficientes sufragios como para perder los comicios.
Y en este juicio también estaremos los ciudadanos como testigos de una época singular que ha tocado a su fin. Pero ya saben que a rey muerto, rey puesto.