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	<title>Operación Baldomero | La canaleja, crónica social de Segovia - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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		<title>Operación Baldomero | La canaleja, crónica social de Segovia - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2015 12:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Rojas</dc:creator>
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Decía que han sido unos días de nada desde la última vez que mire por la canaleja, este balcón al que me asomo, a veces sin balaustrada que me guarde. El alejamiento,  eventual e involuntario, no me ha impedido –Dios no lo permita– ver la realidad, incluso con la cabeza más despejada, algo que da la distancia y la falta de implicación en asuntos que, que quieren que les diga, muchos de ellos aún más triviales de lo que siempre había pensado.<br>
La vuelta al cole ha sido pues una bofetada de tonterías, de estupideces entre las que es difícil elegir la ganadora. Pero me voy a inclinar por una que amenaza con dinamitar la convivencia bobalicona que preside la vida de una capital de provincia: el cambio de nombres de las calles. De disparate en disparate ha discurrido la pelea, desde una ley que nació sin pegada suficiente y sobre la que se basa toda la lucha, hasta su interpretación por todos y cada uno de los púgiles en este cuadrilatero absurdo. Y todo para llegar a un asalto definitivo en la sede municipal, con un pleno para los anales del surrealismo político y en el que, al final y contra pronóstico, las calles pasan a llamarse como le ha cuadrado a quien posee el bastón de mando, algo que suele ocurrir.<br>
En el centro del operativo que ha tenido en vilo el tradicional sosiego de la ciudad ha permanecido Fernández Ladreda, un ministro de Franco con más calles a su nombre que nadie. Fue titular de Obras Públicas y supongo que obra que haces, calle que te dedico. Muy de la época, como muy de ahora es nombrar vías, estaciones, pabellones, estadios, teatros o lo que sea con nombres de empresas que paguen. Entonces soltaba la tela el Ministerio y ahora los privados, de ahí la variación de costumbres. Pero siempre, si se fijan, con el nombre del mejor postor, económico o mediático, que da igual. Al general Varela –también como José María Fernández Ladreda con evidente relación con Segovia– le han quitado la calle como a otros para dar su nombre a San José, a la Virgen de la Piedad o a los costaleros. Cambiamos cromos de militares por santos, muy acorde con un Estado aconfesional y con las ideas de Izquierda Unida, impulsor inequívoco de las modificaciones.<br>
En medio del contencioso que, como les digo, al final ganaron los que tienen el poder, el concejal díscolo, ex del PSOE y uno de los ejes de esta guerra de las calles, Javier Arranz, tuvo la feliz propuesta de denominar la calle de la pelea, Baldomero Fernández Ladreda, nombre de un sindicalista asturiano también de la época de la Guerra Civil. Con la idea se evitaba cambiar placas, direcciones postales y demás trastornos, porque la calle seguiría llamándose Fernández Ladreda. Ni coló, ni caló esta Operación Baldomero. Hubiera sido el mismo perro con distinto collar, ya que Baldomero empuñó las armas como José María en el sitio de Oviedo, en el maldito verano del 36, aunque cada uno en un bando. Curioso intento del concejal al que auguro nuevas e incruentas guerras hasta el florido mes de mayo.</p>
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