Blogs

Jaime Rojas

La canaleja, crónica social de Segovia

Qué bien vivimos, carallo

Hubo una vez y por un momento en que fui joven, guapo y rico; o al menos lo creí cuando ya hace una pila inconfesable de años sentí esa dicha. Ocurrió una tarde de verano en Vigo, en una gasolinera que corona la Gran Vía, que si ustedes conocen la ciudad es una larga y pronunciada cuesta con un tráfico insufrible.
Allí estaba con un buen vehículo para la época y varios amigos y amigas con los que disfrutar. Nos detuvimos a repostar y bajamos todos entre risas y hablando alto, que es como se demuestra la alegría. Un empleado de la gasolinera, no mucho mayor que nosotros, nos atendió con esa cara de melancolía y esa voz de romper a llorar que utilizan muchos gallegos cuando les conviene. Hechos los deberes y ya todos dentro del coche, cuando arranqué el vehículo pude oirle decir: «¡Qué bien vivimos, carallo!». Nos miramos, emprendimos la marcha y una gran risotada salió del vehículo ante la mirada y el movimiento de asentimiento de aquel tipo que vio en nosotros unos héroes eventuales. Fue un instante en el que joven era, por supuesto; guapo, tendrán que decirlo los demás, y rico, ya les cuento que nada de nada, que ni una tía de América que llevarme al bolsillo.
Relato esta anécdota con el convencimiento de que a ustedes alguna vez les ha pasado sentirse de esta manera, con el mundo por montera, aunque sea solo por un momento. Pero sobre todo lo hago porque estoy seguro de que esa sensación de poderío de instantes se ha convertido en una forma de vida permanente, porque vivimos bien y no lo percibimos. Mírense en el interior para comprobar que las quejas, los gruñidos y, fundamentalmente, las preocupaciones son la mayoría de las veces triviales, salvo problemas de salud, que eso son palabras mayores.
Un ejemplo de manual es verificable este fin de semana con el black friday. Nuestra inquietud es saber si la majadería que vamos a comprar es más barata aquí o allí, en tienda física o virtual, y no si realmente es necesario subirse a ese carro nuevo del consumo a finales de otoño, como paso previo al hiperconsumo de Navidad. Gran agobio, pues, al tiempo que pregonamos que esto es insoportable, que los jóvenes se van fuera de España y la presión fiscal nos machaca. Y además los políticos son unos cantamañanas –que lo son– y no hay quien los soporte con su asombroso mundo de trifulcas barriobajeras en el Parlamento, escupitajos incluidos.
Clamamos que aquí no hay quien viva, en estas Españas plagadas de injusticias, de mangantes de tarjetas black –para friday y para todos los días de la semana, si me permiten el chiste simple– y de ministros que son mortales porque tratan de pagar menos impuestos o de engordar su currículum con másters del universo. No hay derecho, gritamos, en la que sin duda es nuestra frase preferida y la llave que abre todas las conversaciones de queja.
Somos unos sufridores, gente dejada de la mano de Dios, que para más carga hemos de decidir sobre cómo queremos que sea la Historia con lo que nos costó aprenderla en la escuela. Y por ejemplo es impresentable que Colón nos haya engañado y que su oficio no fuera descubridor, sino genocida.
Con estos desengaños se le quitan a uno las ganas de vivir. Pero hemos de sobreponernos a esta vida tan perra y yo para no deprimirme iré a lo del black friday, a ver si alguien me dice aquello de qué bien vivimos. Pero me temo que eso no ocurrirá, que ahora hasta la felicidad está masificada.

Temas

Sobre el autor

Jaime Rojas, delegado de El Norte de Castilla en Segovia, nos contará, todos los domingos, la crónica social de Segovia, capital y provincia.


enero 2019
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Contenido Patrocinado