Déjense de novelas, interesantes biografías o poesía de amor y dedíquense este verano a leer informes basados en encuestas. Debe haber miles porque al menos a mi correo electrónico llegan con tanta frecuencia, que ya parece la pesadilla de la publicidad de las compañías de telefonía. Son sondeos sobre asuntos tan variopintos como la infidelidad, qué alimentos comemos o qué hacemos en nuestro tiempo libre. Y de esto precisamente versa el penúltimo que he recibido y, más en concreto, de las vacaciones. El asunto del sesudo informe es cuánto mentimos los españolitos sobre nuestro periodo vacacional.
El tema, tomado así de un vistazo, no parece apasionante, pero si te entregas a perder unos minutos en sus resultados –sean ciertos o no, que ese es otro cantar– tiene un pase. Porque miren estas joyas: casi siete de cada diez mienten o exageran algún aspecto de sus vacaciones, como el tiempo, el dinero gastado o las actividades culturales realizadas.
Los españolitos tenemos el honor de ser los más mentirosos de Europa, según la encuesta, en cuya conclusión final sus autores afirman cosas tan hermosas como estas: «las vacaciones están para disfrutarlas y cada uno lo hace como puede, pero parece que esto no es suficiente y los españoles sienten la necesidad de aparentar» y atribuyen esto a «las presiones modernas de las redes sociales», como si antes no se quisiera impresionar al vecino. Pasen y lean informes con sondeo, un género literario extraordinario.