{"id":100,"date":"2012-06-04T10:52:33","date_gmt":"2012-06-04T09:52:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lacanaleja\/?p=100"},"modified":"2012-06-04T10:52:33","modified_gmt":"2012-06-04T09:52:33","slug":"camareras-de-mi-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lacanaleja\/2012\/06\/04\/camareras-de-mi-amor\/","title":{"rendered":"Camareras de mi amor"},"content":{"rendered":"<p>Me gusta pensar que a muchos de ustedes les encanta morar en las barras, esos santos lugares en los que se descubre la p\u00f3lvora a cada momento. Y me gusta imaginarme que nada ni nadie puede cambiarnos, ni la prima de riesgo ni poner en riesgo a mi prima. Nada de nada, ni un paso atr\u00e1s. Cero patatero, que dir\u00eda el consorte de la alcaldesa de Madrid. Nosotros a lo nuestro, a no dejar de ser unos espa\u00f1olitos de chato en la mano y codo en la barra. Pase lo que pase y venga quien venga, con ideas peregrinas o con recortes, en esto somos un dechado de resistencia, acodados y dispuestos a reinar en los bares.<br \/>\nEn la b\u00fasqueda de ese territorio no hostil que es la taberna nadie se siente solo o sin argumentos para encontrarlo. Todos tenemos el necesario bar debajo de casa, salvo quienes vivan en un adosado en Algete y a\u00fan as\u00ed se las ingenian para tenerlo. Es una referencia en la vida, algo innato, que nos acompa\u00f1a m\u00e1s que una mascota. Y en ese convencimiento de ser algo imprescindible para nuestra vida mucho ayudan aquellos que habitan detr\u00e1s de la barra: los camareros o las camareras de mi amor, como cantaba Antonio Mach\u00edn, ese tipo de voz algo de pito con el que mi padre nos torturaba en todos los viajes de verano. Buena gente, s\u00ed, parec\u00eda, pero algo repetitivo con sus angelitos, su man\u00ed, su madre, sus gardenias y, por supuesto, sus camareras a las que, seg\u00fan la canci\u00f3n, sin pensar daba su vida entera. Preg\u00fantenme por las letras y seguro que les canto varias sin equivocarme o, solo un poco, que ya han pasado muchos a\u00f1os.<br \/>\nPues Mach\u00edn se entregaba, cautivo y desarmado, a esa camarera de su amor. Y muchos lo hacemos, aunque sin enamorarnos, que no me imagino tirarle los tejos a por ejemplo Justo, el del Maype, \u2013un gran tipo, pero no es mi tipo\u2013, que regenta uno de los bares en los que habito por si me quieren encontrar para contarme algo divertido que encaje en esta humilde secci\u00f3n o para llorar las penas, que uno tambi\u00e9n se da a los dem\u00e1s en la medida que puede y le dejan.<br \/>\nY entregados y rendidos a una profesi\u00f3n, a la que se atribuye poderes m\u00e1gicos para psicoanalizar, hemos estado esta semana. Los concursos que organiza la entra\u00f1able y numerosa asociaci\u00f3n de camareros segovianos son de una y mil an\u00e9cdotas, casi tantas como las que se producen en las barras que defienden con orgullo y sin pegar un solo tiro. Entre ellas, la recurrente broma de que alg\u00fan parroquiano deber\u00eda llevarse un premio porque hace m\u00e1s horas en el bar que los profesionales. S\u00ed, dif\u00edcil de elegir para Pablo, Pali y compa\u00f1\u00eda, ya que los candidatos son muchos y algunos con extraordinarios m\u00e9ritos para recibir no una, sino varias distinciones. Que en esto de los chatos hay infinidad de campeones mundiales, como ocurre en el mus.<br \/>\nPueden percatarse de que, enamorados en el sentido estricto no, pero s\u00ed con mucho cari\u00f1o a quienes aguantan lo indecible. Uno ha visto de todo y a\u00fan m\u00e1s ellos, pero a mi no puede olvid\u00e1rseme un sucedido en un viaje inici\u00e1tico en autocar a una playa mediterr\u00e1nea. Iba con unos amigos, menores de edad como yo y con todas las ganas de triunfar, cuando ocurri\u00f3 el asunto en una parada del coche de l\u00ednea, supongo que en La Mancha. Todos en tropel bajamos a tomar algo ante los ojos asustados de los camareros del local. Frente a la petici\u00f3n reiterada de un se\u00f1ora que repet\u00eda sin parar la frase \u00abun caf\u00e9 con leche\u00bb, desbordado, uno de ellos estall\u00f3 pero no como piensan m\u00e1ndandola a cierto sitio, sino que lo hizo con aplomo para contestar: \u00abY dale se\u00f1ora y dale\u00bb.<br \/>\nFue una de las an\u00e9cdotas del viaje, como otras que vivimos relacionadas casi siempre con camareros y ahora que nadie me lee, con camareras de mi amor, claro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gusta pensar que a muchos de ustedes les encanta morar en las barras, esos santos lugares en los que se descubre la p\u00f3lvora a cada momento. 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