{"id":156,"date":"2013-08-26T12:24:09","date_gmt":"2013-08-26T11:24:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lacanaleja\/?p=156"},"modified":"2013-08-26T12:24:09","modified_gmt":"2013-08-26T11:24:09","slug":"la-vida-de-otra-manera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lacanaleja\/2013\/08\/26\/la-vida-de-otra-manera\/","title":{"rendered":"La vida de otra manera"},"content":{"rendered":"<p>Me pienso tomar la vida de otra manera, sin agobios. As\u00ed hablaba una de las supervivientes, de nombre Elena, del incomprensible accidente de tren en Santiago. Sali\u00f3 por su propio pie junto a tres j\u00f3venes amigas que iban a disfrutar de una de las ciudades con m\u00e1s magia del planeta, santa, pero estos d\u00edas\u00a0 maldita en este verano de contrastes. Aturdida y seguro que en ese momento a\u00fan desconocedora de la magnitud de la tragedia por sus palabras se deduce que supo valorar la suerte dentro del infortunio de viajar en el tren equivocado. Historias, como otras muchas, que les acompa\u00f1ar\u00e1n para siempre.<br \/>\nDec\u00eda que el accidente es incomprensible en una infraestructura con poco m\u00e1s de dos a\u00f1os de funcionamiento. Incomprensible, tambi\u00e9n, en los tiempos de las tecnolog\u00edas y en unos aparatos que seguro pensaban muchos de ustedes, como lo hago yo, que son m\u00e1quinas en las que la mano del hombre poco interviene, en las que acelerar o frenar no depende del \u00e1nimo del conductor sino de la programaci\u00f3n inform\u00e1tica. Pero ya ven que no, que lo que creemos infalible por estar a merced de un sacrosanto ordenador es tambi\u00e9n fr\u00e1gil como los humanos que lo utilizamos. Incomprensible, adem\u00e1s, porque estos sucesos siempre consideras que ocurren en otros lugares, en esos dejados de la mano de Dios y del hombre, en los que se hacinan las personas para poder desplazarse con la incertidumbre de no saber si llegar\u00e1n a su destino.<br \/>\nInimaginable era el accidente, como lo es que quienes han logrado sobrevivir, que quienes pasan por un momento cr\u00edtico de este tipo no reflexionen sobre lo que ha sido su vida y sobre lo que va a ser en el futuro. Se la tomar\u00e1n de otra manera, como dec\u00eda la joven milagrosamente ilesa. Y de otra manera tambi\u00e9n deber\u00edamos tom\u00e1rnosla los que hemos tenido la fortuna de no coger ese asqueroso tren, que estos dramas ayudan y mucho a relativizar tantas y tantas trivialidades que nos abruman y que creemos que nos acechan para devorarnos. Insignificancias al lado de lo vivido por Elena y por los otros dos centenares de compa\u00f1eros de viaje; ligerezas comparado con el dolor de los familiares y amigos de los fallecidos que al terrible trance de saber la p\u00e9rdida unen el horrible proceso de identificarlo. No me alcanza la cabeza para imaginar el viaje de decenas de allegados \u2013entre ellos los del joven segoviano\u2013hasta el lugar del accidente, con sus angustiosos intentos de contactar por tel\u00e9fono y con la esperanza de pensar que las l\u00edneas estaban saturadas o el aparato roto. Aseguran quienes han intervenido en este tipo de cat\u00e1strofes que de lo m\u00e1s frustrante que han vivido es oir el sonido de los m\u00f3viles y no poder responder.<br \/>\nY entre lo horrendo de estos cataclismos siempre hay detalles que nos hacen confiar en que no hemos perdido la esencia humana. En Santiago, los ha habido y m\u00e1s que conoceremos poco a poco. Ese sin duda es un consuelo, el que buscamos con un nudo en la garganta entre tanto espanto para tratar de ver la vida de otra manera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me pienso tomar la vida de otra manera, sin agobios. As\u00ed hablaba una de las supervivientes, de nombre Elena, del incomprensible accidente de tren en Santiago. 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