>

Blogs

@TabernaMou

La Taberna de Mou

El espíritu olímpico

Los Juegos Olímpicos son un totum revolutum de deportes concentrados en 16 días en plena pausa estival y que cada cuatro años nos hace disfrutar de la visibilidad de numerosas modalidades deportivas que viven en la más absoluta clandestinidad durante el resto del calendario. Hasta aquí, todo razonablemente bien. A partir del encendido del pebetero olímpicos, comienzan los problemas.

El primero, la sospecha de que en el COI los criterios empleados para elegir la sede de este acontecimiento global no van más allá del dinero puesto sobre la mesa. Que las infraestructuras sean precarias o terminadas deprisa, corriendo y mal, no importa. Que una parte importante de la población no se identifique con los Juegos, tampoco. Esto mismo se puede aplicar a la elección de sedes de Mudiales de fútbol. Como todos deberíamos saber, el mejor lugar para jugar al fútbol en verano es el desierto.

El segundo problema, la cobertura televisiva. Nunca acertará quien decida programar un partido de tenis ya que solapará al ciclismo; quien quiere ver el baloncesto, se tragará una prueba de tiro que ni entiende, ni le gusta. Un caos que obliga a los comentaristas a hacer un curso acelerado CCC sobre un deporte que jamás han visto anteriormente, con el aluvión de críticas despiadadas de los puristas oficiales. Si, además, quien tiene los derechos es la televisión pública, peor aún ya que es con el dinero de todos, que han viajado ciento y la madre, etc, etc, etc.

El tercer problemas es la ausencia absoluta del mal llamado ‘espíritu olimpico’. Todo se mide por el criterio resultadista habitual: eres bueno si logras medalla. Si no lo consigues, es un fracaso, una enorme decepción. Solo valen los metales, sin pararse a pensar que esto es deporte, que el mejor ciclista bajando puertos del mundo, pierde el oro y las dos clavículas descendiendo a 18 km de meta o que el número uno del mundo del tenis puede perder en primera ronda y a nadie se le ocurriría decir que tanto Nibali como Djokovic son un par de fracasados. Hagan un experimento: prueben a ver las pruebas de Río con el volumen del televisor muy bajito y sin engancharse a twitter. Seguro que disfrutarán mucho más del deporte, se enfadarán menos y dejarán tranquillo al troll que todos llevamos dentro.


agosto 2016
MTWTFSS
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031